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viernes, 25 de febrero de 2011

El equilibrio



Ya he comentado en diversas ocasiones que los límites entre una relación de pareja convencional y otra de esencia puramente D/S no siempre están muy definidos. Pero hay un diferencia muy clara y sustancial que, muchas veces, no se suele (o no se quiere) tener en cuenta.

Cuando dos personas se unen en un ámbito de convivencia “normal”, por así decirlo, una de las cuestiones más importantes; si no la que más; es el principio de “equidad”. Si una de las partes trata de imponer su criterio a la otra de forma permanente, a toda costa, lo más probable es que la ruptura de la relación sea solo cuestión de tiempo.

En cambio, cuando hablamos del vínculo que se crea entre dominantes y sometidos, el principio de “equidad” desaparece como tal ya que, cada uno, ha de asumir las conductas y responsabilidades propias de su rol y que, aunque complementarias, en absoluto puede decirse que sean las mismas.

Esto no quiere decir que, al no desarrollarse esa interacción personal desde un plano de “igualdad”, el/la dominante pueda hacer lo que le venga en gana. Por supuesto existe toda una serie de pautas y métodos que se han de tener en cuenta a este respecto. Pero no es ese el tema que quiero tratar aquí.

Lo que busco es dejar clara mi opinión sobre la ineludible adaptación a la que tienen que hacer frente Am@s y sumis@s, adaptación, por otro lado, no exenta de ciertas particularidades.


Partiendo del irrenunciable consenso previo donde, ahí sí, las voces de unos y otros han de mantenerse al mismo nivel, siempre habrá que contar con la posibilidad de que, aquel que se entrega, haga uso de su derecho a vetar o poner fin a cualquier acto o práctica que, por la razón que sea, se sienta incapaz de acometer. Ahora bien. Esto no quiere decir que se deba de estar haciendo un uso constante de esta prerrogativa por que, una de dos, o el que somete no presta la debida atención y de forma continuada trata de forzar en extremo ciertas situaciones legando a olvidar, incluso, las más elementales normas de seguridad, o, por el contrario, aquel que dice someterse se olvida deliberadamente de su propia condición e intenta eludir las obligaciones que lleva aparejadas buscando, únicamente, aquellas acciones que le reporten un alto grado de satisfacción.
Ninguno de estos dos supuestos responden a la idea que yo tengo sobre el bdsm donde el crecimiento y el enriquecimiento han de ser mutuos aunque diferenciados y donde el avance de la relación se ha de trazar en paralelo pero en una misma dirección.

Para que se entienda un poquito mejor lo que quiero decir, voy a recurrir a un símil que, sin duda, servirá para aclarar un poco ciertos conceptos.

En el caso que nos ocupa, viene a suceder algo parecido a lo que vendría a ser habitual en el ámbito laboral. Aquí la parte dominante sería el empleador y la sometida el empleado. Previamente a formalizar la actividad a desarrollar, se establecen una serie de compromisos de obligado cumplimiento por ambas partes. Derechos y obligaciones han de quedar bien definidos de antemano y, si bien se puede dejar la puerta abierta a la posibilidad de renegociar en un futuro los términos de regulan esa actividad, los beneficios que se puedan derivar de este hecho, habrán de contar con su contrapartida correspondiente.

Por otro lado, siempre existe la posibilidad de que, cualquiera de las dos partes, rescinda el acuerdo si no ve satisfechas sus expectativas, no se cumple lo pactado o se advierte engaño o mala intención en los actos del otro. Pero, mientras el acuerdo tenga vigencia, no resulta demasiado lícito que el subordinado cuestione las decisiones de su superior o trate de imponer su voluntad a capricho sobre quien lo dirige; como tampoco resultaría muy ético que quien se ocupa de dirigir intente extralimitarse imponiendo condiciones en ámbitos que no le competen, o sobre los que no ostenta ningún derecho, amparándose en su posición de mando.

En definitiva. Lo que he tratado de exponer (y que no sé si habrá quedado del todo claro) es que, para que una relación D/s funcione, se tiene que dar una suerte de equilibrio donde los anhelos, necesidades, emociones, voluntades y deseos de unos y otros se complementen de forma armónica sin que se desvirtúe la esencia de ninguno pero teniendo claro, desde un principio, que cada cual ha de ocupar su propio lugar.


Sé que diréis que resulta obvio cuanto he dicho y que la dificultada estriba en llevarlo a la práctica, pero… ¿quién ha dicho que fuera fácil?

Un saludo a tod@s.

jueves, 24 de febrero de 2011

... la sangre altera.



Sí. Ya lo sé. Aún nos queda casi un mes para la llegada de la más florida de las estaciones y un poco más para franquear el tan deseado paso entre el horario de invierno y el de verano. Pero, a pesar de ello, ya se puede apreciar como las horas de luz han ido en aumento y como la claridad de los días ha ganado intensidad.

Ya se afanan (los encargados de hacerlo) en dar lustre a nuestros parques y jardines. El olor a hierba recién cortada; olvidado por un tiempo; nos saca de nuestro letargo anunciando el nuevo orden de cosas cuya proximidad ya resulta evidente.

Arbustos y árboles no son ajenos a esta circunstancia y, los más impacientes de ellos, como camelias o mimosas, ya lucen las primeras flores. El resto, aquellos cuyas ramas aún permanecen desnudas, no dejan de mostrar los incipientes brotes que solo aguardan un poco de buen tiempo para poder abrirse y poblar de intenso verde el paisaje.

Como humildad, pero en gran número, las margaritas ya alfombran de blanco con sus pétalos los prados mientras desafían a las heladas más rezagadas del invierno.

Las aves, aquí y allá, laboran presurosas y diligentes en busca de materiales con los que construir y acondicionar los nidos para sus futuros retoños.

El aire se convierte en vehículo de olores y sustancias que hasta hace bien poco dormitaban y los que, como yo, padecen algún tipo de alergia pueden dar buena cuenta de ello.

Adolescentes que despiertan al amor con sus besos furtivos e inocentes mientras dejan al descubierto, un poco a destiempo todavía, una porción cada vez mayor de su piel, como si quisieran atrapar, incluso, los más sutiles y mortecinos rayos del sol.

Aún nos quedan por delante jornadas grises e intempestivas pero sabiendo que, a partir de ahora, por muy duros e inclementes que sean sus ataques, no podrán ganar esta guerra.

No dejará de haber quien prefiera obviar todo esto y continuar con sus quehaceres como si nada de lo dicho estuviera pasando. Incluso habrá quienes sufran con la llegada del equinoccio por verse excluidos del sentir general a la vez que sobrepasados por el hecho de tener que cargar con sus propias vicisitudes.

A nadie se le escapa que la Diosa Fortuna no sonríe por igual a todo el mundo; pero, aunque sé que peco de ingenuo, es mi deseo, para este renacer anual que ya se vislumbra próximo, que todos podamos absorber un poquito de esa energía renovadora que viene a impregnar nuestro pedazo de mundo.

sábado, 19 de febrero de 2011

El reto


Guarda silencio y escucha,
presta atención al que enseña.
No dejes que la impaciencia
domine y nuble tus actos.

No te ofusques con preguntas
que el tiempo va responder,
ni eches por tierra el futuro
por olvidar el presente.

Nada des por sentado
y asume tu condición,
empléate con rigor
consecuente con tu entrega.

No cuestiones los mandatos
ni descuides tus deberes
pues mano firme ha de velar
para enmendar tus faltas.

La confianza que anhelas
la ganarás con la tuya,
nada obtendrás de prestado
tan solo lo merecido.

Abstente de formular
demandas, quejas o plazos,
pues tuya fue la elección
de adquirir el compromiso.

No reniegues ni desdigas
la palabra que ya has dado,
y no olvides tus promesas
o habrás errado el camino.

Si esto tienes presente
no habrá temor que te anule
y obtendrás la recompensa
que tanto tiempo has ansiado.

lunes, 14 de febrero de 2011

Parece que hoy toca


Antes de nada quiero pediros disculpas por el tono de esta entrada ya que muchos vais a pensar (y con razón) que se aleja un poco bastante del espíritu del día de San Valentín.

Lo cierto es que no era esta la idea original que albergaba en mi mente a la hora de crear una entrada específica para la jornada de hoy. Pero así son las cosas. Los viejos fantasmas del pasado suelen visitarle a uno, precisamente, en las fechas más señaladas.

 No me siento bien hoy. No alcanzo a ver ni la ternura, ni el cariño, ni nada de lo que se supone ha de estar presente un 14 de febrero y solo consigo recordar lo arbitrario y artificioso del hecho de intentar acotar los sentimientos a un momento determinado.

Me sucede algo parecido con las navidades, por aquello de la buena voluntad y todo eso. ¿Qué pasa entonces el resto del año? Además, tanto en nombre de la fe como en el del amor se han cometido (y se siguen cometiendo) verdaderas atrocidades y mi enfoque de hoy; que como digo no es el más adecuado; tiende a centrar mi visión en la parte más negativa de todo eso.

Me han sucedido cosa que me hacen recordar momentos muy dolorosos que ya creía superados. Situaciones conocidas que me hieren en lo más profundo y que me hacen sentir solo, ignorado, desatendido.

No es mi intención agobiar a nadie con mis particulares dolores de cabeza, por eso lo que quiero hacer en este día, supuestamente tan especial, es volver mi mirada a todos aquellos para los que su celebración no es motivo de alegría si no, más bien, lo contrario, y tener un recuerdo para todos ellos. Hacerles ver que no es más que un día como cualquier otro y que, como los demás, solo tiene 24 horas.

Mañana los carteles de celebración comenzarán a caerse como las marchitas hojas en otoño, los anuncios que proclaman el amor a los cuatro vientos con el único fin de hacer caja desaparecerán de nuestra vista y dejarán de martillar nuestros oídos con su calculada insistencia. Será 15 y nos daremos cuenta que ese día también es lícito para amar, que el regalo más bonito ni tiene precio ni se puede comprar en ningún sitio y que las cosas más sencillas son las que más hondo calan en nuestros corazones.

Un abrazo enorme para todas las personas que hoy ven teñidos de negro sus sentimientos, especialmente para una a la que no es necesario que nombre.

martes, 8 de febrero de 2011

Ecos


Susurros en tu oído,
penumbra en tus ojos
que el guiño invisible
dibuja con sombras

Fianza pendiente,
acuerdo entre hilos.
Dedos que trazan
palabras desnudas.

Tu cuerpo se incendia
de fuego profundo,
de llama inquieta
y ardientes destellos.

Sol distante,
gélida estrella
de luz azulada
y brillo creciente.

Llegada la hora
alcanza su cenit,
arropa tus sueños,
disipa temores.


Sujeta al instante,
esperando su ascenso
sufres por no verla
sobre el horizonte.

No te aflijas sin motivo,
tan solo observa y aguarda,
que aunque en cielo oscurecido,
la noche se vuelve clara.

Y, entre tanto, son los ecos
que al retornar siempre anuncian
que no hay distancia insalvable
cuando la voz no se asusta.

domingo, 6 de febrero de 2011

¿Con qué derecho?



He de reconocerlo. No tenía ni la más mínima idea, pero escuchando en la radio las noticias de la mañana, he sabido que hoy es el día mundial contra la ablación y, modestamente, he tenido la necesidad de sumar mi voz a todas esas otras que claman porque desaparezca tan aberrante, injusta e incomprensible práctica.

No existe, a mi entender, pretexto alguno con el que justificar este acto y las razones de índole religioso o cultural que algunos pretenden esgrimir están, en este caso, totalmente fuera de lugar. No estamos aquí hablando de perforarse el lóbulo de las orejas para ponerse un pendiente.

Además, no lo olvidemos, la ablación se practica en las niñas y que muchas (debido a las lamentables condiciones higiénicas en las que se lleva a cabo este "ritual") fallecen a consecuencia de las infecciones derivadas de sus heridas. Las que salen adelante "con bien" arrastrarán secuelas durante toda su vida.

Podrá parecernos que todo esto nos queda muy lejano, que se trata de unos hechos que solo afectan a unos pocos individuos y que estos, además, viven en zonas distantes y reconditas pero, lo cierto es que, en todo el mundo, hay más de 140 MILLONES de mujeres que han sido marcadas en su infancia por una cuchilla infecta e intolerante.


No nos equivoquemos. Con ciertas cosas no hay que mostrar la más mínima duda a la hora de manifestar nuestro más profundo e inamovible rechazo.

Un saludo a todos.

sábado, 5 de febrero de 2011

Uno más


 
Muchísimas gracias Juliette por este inesperado e inmerecido presente. Estoy empezando a acostumbrarme a tanto agasajo y…, al final, la vamos a liar. Si no…, al tiempo.

Mas…, de bien nacido es ser agradecido así que…, pese a no tener sitio donde colocar ya más distinciones, aquí os la dejo para compartirla con todos cuantos visitáis este pequeño rincón.

Pero este premio lleva aparejados dos requisitos.


El primero, responder a las siguientes preguntas:

1. ¿Cuánto tiempo llevas dentro del mundo BDSM?

Lo descubrí sin proponérmelo allá por 1.998, pero, desde entonces, a habido largos periodos en los que me he mantenido al margen (Como han cambiado algunas cosas desde entonces).

2. ¿Cómo fue tu primer año de BDSM?

¡¡Mágico!!

3. ¿Recuerdas a la primera persona que conociste en el mundo BDSM?

¡¡Por supuesto!! Y, mientras tenga uso de razón, no la olvidaré.


El segundo, compartir este premio con al menos otros 12 blogs.

Pues bien, estos son los que yo elegido para que me acompañen con esta distinción:


http://esperandounmaana.blogspot.com/



Una vez más, gracias Juliette.

jueves, 3 de febrero de 2011

Después...


Tu cuerpo, dolorido.
Tu piel, marcada.
Tu alma, sometida.
Tus entrañas, mancilladas.

Tendida en el suelo, vencida
tras otra batalla ganada.
Herido tu orgullo prohibido
que fue origen de tu falta.

Atrás dejaste el castigo
que en tu pensamiento atrapas
con que enmendar, sin excusas,
tus descuidos como esclava.

Después, tú te diste cuenta.
Después, cuando no hay palabras.
Después, todo estuvo claro.
Después…, tranquila añoranza.

Pero piensas, tras tu escarmiento,
que mi victoria en ti no es vana,
pues tuya ha sido la entrega,
mas compartida la hazaña.
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