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jueves, 13 de octubre de 2011

Temores sumisos. (I)



Ante la certeza del error.
Frente a un inevitable y seguro castigo.
¿Qué hacer? ¿Cómo asumir algo para lo que no hay remedio?
¿Ocultarlo? ¿Fingir que no ha sucedido?
¿Negarlo? ¿Buscar un pretexto tras el que escudarse?
¿Callarlo? ¿Guardarlo en tu interior dejando que la culpa te reconcoma por dentro?
Muchas preguntas. Muchas respuestas. Pero tú sabes bien cual es la correcta.



6 comentarios:

  1. Ese temor creo que tod@s lo conocemos bien...

    Hablaré por mí aunque creo que podría ser extensible a la mayoría....

    Sé la respuesta correcta, pero no quiero verla y paso por esas fases que mencionas, dudas sobre que hacer, pensar en ocultarlo, negarmelo a mi misma ideando una excusa y pensar que callar es mejor...pero cuando me quedo sola conmigo misma no soporto esa sensación amarga en mi interior y solo hay una solución a ello...la sinceridad...

    A base de ser consecuente con mis actos descubro la liberación de ser castigada por los errores cometidos y ante cualquier fallo necesito ser corregida y perdonada.

    No diré que es fácil pero es la única manera, para mí...

    Confío ser capaz siempre de asumir aquello que merezco...

    A Tus pies mi Señor.

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  2. Otto y Fritz eran excelentes amigos.
    Un día, Otto se va de viaje, y Fritz le envía una carta informándole: "Otto, tu gato ha muerto".
    Otto, dolorido, le reclama con otra carta:
    "Fritz eres un desconsiderado, ¿cómo se te ocurre mandarme una carta diciéndome tan fríamente que mi gato ha muerto?
    Tienes que ir preparándome, poco a poco, diciéndome, por ejemplo: Otto, tu gato se ha perdido; Otto, tu gato se subió al tejado; etc".
    Transcurridos varios días, Otto recibe otra carta de Fritz:
    "Otto, tu abuelita se subió al tejado..."

    jajajaja!

    Bueno, primero primerito (y claro, hablo de mi caso personal) no hay de otra más que informar sobre lo sucedido. El adornar el fallo con eufemismos y excusas o buscarle mil recovecos al asunto, no ayudaría. Las cosas de frente, fuertes y claras. Si uno ya la fregó, la fregó. Al menos en mi caso, peor castigo tendría intentar zafar de cualquier forma :S

    Buen viernes!

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  3. Pues..., estamos de acuerdo, mi dulce dana. Aunque en este caso debo decir que has hecho un poco de trampa ya que cuentas con la ventaja de conocer mi forma de abordar la cuestión.

    De todas formas, de ningún modo pretendo desmerecer el mérito que demuestras al hacer frente a la que, para mi, constituye la realidad de la sumisión.

    Un beso y un azote.

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  4. Ya conocía la historia de Otto y Fritz (aunque con otros nombres), pero, de todas formas, sigue resultando un ejemplo de lo más ilustrativo.

    Por lo demás, por una vez y sin que sirva de precedente (je,je,je), estoy de acuerdo contigo al cien por cien, sweet. "A lo hecho pecho", si no..., ¿dónde estaría el avance?

    Un afectuoso saludo y que, tanto Martxel como tú, disfrutéis de un feliz y provechoso finde.

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  5. Gracias mi Señor por valorar mi esfuerzo ante esas situaciones. Creo que la mayor parte del mérito, es Tuyo, porque me enseñas a ser consecuente con mi actos siendo firme a Tus convicciones y mostrándome el sitio que elegí en este camino junto a Ti.

    Cierto es que en mi vida personal siempre he intentado actuar así, pero reconozco que el sentir sumiso que estás desarrollando en mí, aun agudiza mas ese aspecto de mi carácter y ya no solo sé que debo hacerlo sino que lo deseo.

    Cuando actúo mal, necesito ser castigada mi Señor....a pesar de todo el temor que pueda albergar, que bien sabes que existe...

    Siempre Tuya.

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  6. Y tú, mi dulce dana, bien sabes que esa es, precisamente la aptitud que busco imprimir cuando aplico mis enseñanzas. También sabes, mejor que nadie, que no siempre consigo hacer llegar a los demás la esencia de mi pensamiento, pero, lo mismo que no soy dado a consentir insulsos desfallecimientos, menos aún puedo justificarlos en mi caso.

    Un beso y un azote.

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