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sábado, 15 de octubre de 2011

Temores sumisos. (III)



En los instantes oscuros,
cuando la duda te asalta,
la congoja del fin,
surge amenazante.

No hay motivos para ello,
pero el miedo los construye
sin atender a razones.

Sientes incluso el vacío
perdida en la pérdida
de la soledad infame.

Y cuando al fin despiertas,
sabedora del mal sueño,
no puedes evitar sentir
el amargo regusto del desespero.



8 comentarios:

  1. Buenas noche mi Señor,

    Una ves más, Tus palabras definen a la perfección, al menos para mí, ese gran temor de la perdida, quizás sin motivo como Tu comentas, pero muy real su existencia.

    De nuevo hablo por mí...Existe una lucha interior por comprender la necesidad del momento que se vive y por aislar el temor para permitir el avance.

    Ese mismo temor me hace incidir mas en el error, me bloquea y sume en la angustia sin permitirme ver con claridad la realidad, y por lo tanto dejándome sin posibilidad de solucionar aquello que me hizo estar en esa tesitura.

    Muchísimo me cuesta dejar de lado este temor que comentas y centrarme en el motivo que me llevó a él...

    Me gustaría sentir que no hay motivo para ello, tener la confianza de que solo es forma y parte del aprendizaje...pero...¿como superar el miedo?¿como ver con otros ojos?quizas solo el tiempo y el conocimiento me den la confianza de que a pesar de mis muchos fallos, podré seguir estando a Tus pies, que es lo que deseo, y el temor de la perdida disminuya, ayudándome a centrarme mas rápidamente....

    Pero...¿no es lógico temer perder aquello que tanto se desea?aquello que te hace feliz y te complementa?

    Mejor no sigo con mis millones de preguntas...

    ¿algún consejo mi Señor para luchar contra este temor?

    Un gran abrazo y de nuevo...gracias por hacerme sentir con Tus bellas palabras!

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  2. LLego aquí a través de dana y me encanta lo que leo, como sumisa me siento muy identificada con algunas palabras así que, con Su permiso, me quedaré por aquí ;)

    Saludos (desde Asturias también...)

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  3. Hablas de lucha interior, mi dulce dana, y esa es la clave para afrontar los temores, sean del tipo que sean. Se podrá perder o ganar la partida, pero, sin lugar a dudas, sin esa lucha jamás habrá posibilidad de victoria.

    Los temores nunca nos abandonarán del todo por ello que es un tanto inútil intentar erradicarlos. Hemos de convivir con ellos pero hay formas de ser más fuertes y mantenerlos a raya y, cuanto más conscientes somos de esta realidad, en mayor grado aumentará nuestra fortaleza y determinación en detrimento de la suya.

    ¿Sirve eso de consejo?

    Un beso y un azote.

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  4. Todo un honor poder darte la bienvenida a esta ciudad ly (y más tratándose de una paisana como es tu caso).

    Espero que que te encuentres cómoda por estos lares y nos visites con frecuencia.

    Como siempre digo: vuelve cuando quieras.

    Un saludo.

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  5. Por supuesto mi Señor, que me sirve como consejo...y más aún sabiendo lo poco que te gusta darlos...

    Tendré muy en cuenta Tus palabras pues sé que siempre me ayudan a centrarme y más aun en este caso que son para hacer frente a mis temores, esos que no tienen otro fundamento que mis propias inseguridades y que tan solo dificultan mi avance...

    Muchas gracias mi Señor
    A Tus pies

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  6. Me alegra que te hayan servido de ayuda, mi dulce dana.

    Un beso y un azote.

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  7. De la ansiedad inútil...
    Sí.

    Grrrr!

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  8. Que sencillo sería todo si pudiéramos desprendernos de tantas cosas inútiles que nos rodean. ¿Verdad sweet?

    UN saludo.

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