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domingo, 16 de octubre de 2011

Temores sumisos. (...y IV)





Son muchas las ocasiones en las que me da por pensar que, en esta vida, la mayoría de las cosas pueden ser muy sencillas y, a la vez, muy complicadas. Los temores, a un nivel general, son un claro ejemplo de ello. Todos los tenemos, todos los sentimos, aunque estos no sean los mismos ni los afrontemos de la misma forma.

En esta pequeña serie que he querido dedicar a los temores sumisos propiamente dichos, he intentado poner de relieve los que; a mi entender; suelen ser más habituales e intensos. A buen seguro, no todo el mundo compartirá mi particular punto de vista pero, como siempre, cada cual es libre de expresar aquí su opinión.

Lo que si quisiera apuntar antes de dar por concluido este tema es el hecho de que esos temores; como decía al principio; son de esas cosas que no tiene una explicación demasiado definida. Cuando van aparejados a la prudencia, yo diría que pueden ser muy…, pero que muy positivos, pero, como en todo, un exceso de los mismos siempre tenderá a resultar contraproducente.

La eterna cuestión del “equilibrio” vuelve a hacer aquí acto de presencia y es que, de no tenerla en cuenta, se corre el riesgo de ir cerrando en demasía las opciones de tener una visión, lo más amplia posible, de aquello que supone aceptar la sumisión. Constituye un riesgo muy real de crear barreras donde no las hay y perderse en consideraciones personales que (si bien pueden ser muy lícitas) nos conduzcan a un inmovilismo frustrante y pertinaz.

Verse en una tesitura como esa no facilitaría en nada la tan necesaria y fluida comunicación que siempre debería existir entre dominantes y sometidos. Sin duda, también es posible argumentar que haya casos donde esta situación se vea generada por los temores que puedan albergar tanto Amos como Amas (que, sin duda, también se presentarán en más de un momento) pero ese no era el tema que pretendía desarrollar aquí.

Por último, solo una cosa más.

En el diccionario de la lengua de la Real Academia Española, entre las varias acepciones que el término “valentía” lleva aparejadas aparecen las siguientes:

- Esfuerzo, aliento, vigor.

- Hecho o hazaña heroica ejecutada con valor.

- Acción material o inmaterial esforzada y vigorosa que parece exceder a las fuerzas naturales.

Obsérvese que en ninguna de estas definiciones se menciona ningún tipo de aprensión, duda o temor y es que, precisamente, la "valentía" no es entendida como la ausencia del miedo, si no..., como la capacidad de superación al hacer frente, entre otras cosas, a esos mismos miedos.

Da en qué pensar, ¿verdad?

Un saludo a todos.


8 comentarios:

  1. Siempre he agradecido a mi señor que quisiera oir con atención cada uno de mis temores mas ocultos, con el tiempo he logrado escucharle decir que ni uno solo procedía de mi temor a ser dañada por sus manos, han nacido todos y cada uno de mi enorme temor a caer presa bajo mis propios vicios, supongo que el peor de los demonios lo guardamos bajo nuestra imaginación, tal vez por ello darle luz desvanece su poder y domesticarlos sea quizás la parte mas hermosa de dominar a una persona a quien quieres y respetas... Saludos y besos para su esclava.

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  2. Buenas noches mi Señor,

    Bien sabes que soy la mas "cagona del reino" y muchos son los temores que albergo y mucho también lo que lucho por superarlos, uno a uno a Tu lado, pues aunque me hacen ser precavida en algunas ocasiones, en muchas otras solo bloquean mi capacidad de dar un pasito mas.

    Para mi lo mas importante, es justo la ausencia de temor al hablarte de ellos, al compartir aquellas preocupaciones en muchas ocasiones irracionales que me embargan y me hacen perder la logica, para así con Tu ayuda trabajarlas.

    Por otro lado, se que todos tenemos temores, pero en este caso, creo que la propia aceptación y la comprensión de la otra parte, hace que sea posible darles la importancia justa y no mas.

    Afortunada me siento de que seas conocedor de todo lo que albergo en mi interior y de que sean Tus manos las que me guíen...

    Preciosas conclusiones mi Señor...bellas palabras que hablan al alma de quien las lea, aunque me digas que no soy objetiva...

    A Tus pies

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  3. Creo que tus palabras son de lo más acertadas, alexia{All}, y creo que la inmensa mayoría de las personas opinan igual. Lo difícil (como hablaba no hace mucho con dana) es aplicarlo en cada caso.

    Ciertamente, algunos temores tienden a ser un tanto puñeteros, pero, como tu ya has apuntado, hay que echarle valor y enfrentarlos por que, de lo contrario, terminarían dominando toda nuestra existencia.

    Un placer tenerte por aquí de nuevo.

    Un saludo para tu Señor y otro para ti.

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  4. Sabes perfectamente que, en nuestro caso, no puedo considerarte objetiva, mi dulce dana. No obstante, el hecho de que puedas desprenderte del "temor" a mostrar tus "temores" resulta ya toda una hazaña.

    Sin duda, resulta un paso esencial de cara a superar todos los demás y, con un poco de paciencia y esfuerzo por nuestra parte, el tiempo ayudará a que no hay barrera que no seamos capaces de franquear.

    Todo en su momento. Todo en su medida, pero..., ¿qué voy a contarte a ti a estas alturas?

    Un beso y un azote.

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  5. Para nosotros el miedo no es perjudicial siempre y cuando nos sirva de partidor para impulsarnos y no de muro; es decir, el temor que sirve para ser precavidos y prudentes y reflexionar dos veces antes de actuar y no entrar en pánico.

    En el momento en que cualquiera, Amo o sumisa, es paralizado por los temores, es cuando podrían presentarse las dificultades.

    A lo largo del camino y cuanto más se descubre uno y descubre al otro, conoce a la perfección incluso los resquemores que pueden sobresaltarnos y ese conocimiento enriquece la relación para poder trabajar en ellos.

    Los miedos autogenerados cederán con conversaciones, introspección y autoanálisis.
    Cosa de tiempo, disposición, ganas y toneladas de voluntad.

    Un placer leerte!

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  6. Mi Señor...¿como quieres que tenga temor a compartir contigo mis temores?¿como dudar solo un momento de cederte cuanto tengo?¿como no sentir el alibio de Tu presencia?¿como mi Señor...?Siempre me guías, me apoyas, me animas y me enseñas a ser Tuya...No hay temor por ser Tuya...ese no lo siento....muchos otros si, pero como bien dices...todo en su momento...

    Preciosas palabras que una vez mas alientan mis pasos...

    Muuuuuuucho me puedes contar...muuuucho...y aunque me dijeras lo mismo un millon de veces, en mi corazon suena como nueva melodía, porque el deseo de Tus palabras nunca cesa...

    A Tus pies.
    te quiero.

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  7. Poco más que añadir a tu comentario, sweet. Lo cierto es que ha sido la guinda del pastel. Decir más sería recargarlo ya demasiado.

    Un placer para mi poder contar con tu presencia.

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  8. ¿Acaso pretendes sacarme los colores, dulce dana? Me abrumas con tanta devoción, y aunque a nadie le amarga un dulce, bien sabes que intento distanciarme de los elogios no vaya a ser que empiece a darlos por sentados.

    No obstante, comprendo el impulso que hace brotar en ti esas palabras y, si no lo hicieran, conocer la existencia de ese sentimiento, para mi ya es suficiente.

    Un beso y un azote.

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