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domingo, 26 de junio de 2011

Punto de apoyo.


AYUDA A TUS SEMEJANTES A LEVANTAR SU CARGA, PERO NO A LLEVARLA.

Pitágoras.

viernes, 24 de junio de 2011

Frustración.


Muchos son los males que, ya en tiempos remotos, se han achacado a la sociedad, independientemente de la época de que estemos hablando o de una determinada ubicación geográfica. Quizás, actualmente, en los que más hincapié se esté haciendo sea en el estrés, la soledad y una paulatina y preocupante pérdida de valores.

Probablemente haya bastante de verdad en todo esto. Pero si hay una cuestión que, para mí, define de forma inequívoca el, en apariencia, imparable declive de nuestra fuerza como grupo esa es la “frustración”.

Cuidado. No digo que no haya ocasiones en las que este sentimiento no resulte totalmente comprensible (e incluso necesario) pero parece existir cierta tendencia a caer en ese estado con sorprendente facilidad y por motivos más bien nimios.

Muchas veces, no sabemos, o no queremos, asumir los inconvenientes y dificultades que, como es natural, van apareciendo en nuestras vidas. Tendemos a desilusionarnos con una naturalidad totalmente fuera de lugar y perdemos el interés a nada que la realidad se desvíe un poquito de los planes o ilusiones que albergábamos en primera instancia. Esto, siendo bastante preocupante, no es lo peor ya que, esa frustración, anclada en la comodidad y el inmovilismo, necesita siempre responsabilizar a cualquier tipo de agente externo a fin de justificar su propia existencia y nuestra propia desidia. En lugar de esforzarnos en superar esas barreras que, de cuando en cuando, surgen de forma inesperada, nos sumergimos en una espiral de autocomplacencia que nos impide extraer de esas situaciones la experiencia necesaria para sortearlas con éxito si se vuelven a repetir.


No cabe duda que resulta completamente lógico verse invadidos por la frustración cuando se trunca una acción determinada y somos conscientes de haber hecho todo cuanto estaba en nuestra mano para llevarla adelante; habiendo tomado todas las precauciones, habidas y por haber, a fin de evitarnos sorpresas. Pero, por desgracia, la frustración de la que hablo, adolece de ese tipo de virtudes.

Cuando todo esto se traslada al ámbito bdsm, los efectos pueden ser más perniciosos si cabe, pues aquell@s que cuenten con una inclinación “natural”  a frustrarse fácilmente, nunca alcanzarán a comprender el verdadero alcance de la D/s ni serán capaces de disfrutar de todo cuanto puede llegar a ofrecer.

Suele suceder con estas personas (y aquí me refiero tanto a dominantes como a dominados) que nunca consiguen tener nada meridianamente claro y el rumbo de sus acciones tiende a ser errático, inconstante y de un interés más bien escaso. Para mí, el bdsm exige unas dosis de paciencia enormes y, tanto por una parte como por la otra, unas ideas claras y un objetivo definido, pues de nada vale aquí enarbolar la improvisación como leit motiv que justifique toda una serie de bandazos emocionales. Casi todo tiene cabida en un momento dado y en su justa medida, pero las excusas baratas siempre están fuera de lugar. Por ese motivo, a aquellos que reconozcan, honradamente, que la inconstancia rige su destino, les exhorto a dedicar su tiempo y sus esfuerzos en otros menesteres más sencillos, breves y asequibles, antes de pretender abrazar, ya sea, la dominación o la sumisión.

Pero, como ya he dicho otras veces, esta  únicamente es mi opinión.

Un saludo a todos. Buen finde.


miércoles, 22 de junio de 2011

Sobre un fondo negro.

Cae la noche
y entre incierta penumbra de deseos encontrados,
surge la llama de las palabras prohibidas.

Claros y sombras dibujan tu cuerpo,
modelan y esculpen la línea de un tiempo,
momento sublime esperado en las horas.

Lucha oculta,
precedida por los sones de un jadeo entrecortado,
donde al rendirse es cuando se gana.

Cadenas invisibles de frío contacto
que abrasan tu piel por la lujuria que atrapan,
impidiendo su huida, sometiendo tus ansias.

Brisa, sudor, escarcha,
clima de un cuerpo que desea verse anclado
en la apacible rada de un abandono completo.

Luna en el cielo, astros de plata
que arropan el miedo
del que emana tu fuerza.


jueves, 16 de junio de 2011

¿Esperanza o riesgo?


Las fotos que he escogido para ilustrar este post pertenecen al desfile de novias (también tiene mala leche el tío) que el diseñador Samuel Cirnansck a ofrecido en la última semana de la moda de Sao Paulo. Como podréis observar; aunque, por supuesto, para gustos hay colores; los vestidos que lucen estas simpáticas modelos son de un corte muy elegante y; no es que yo sea ningún entendido en moda; me atrevería a decir que ciertamente bonitos e inspirados. No obstante, nuestro buen Samuel, parece no haberse resistido a añadir un cierto toque trasgresor (de un tiempo a esta parte, tan en boga en las pasarelas) a sus propuestas y lo ha hecho, no a través prendas imposibles o tejidos, estampados o formas estrafalarias. Su concesión al efectivismo viene dada por su puesta en escena y por los (vamos a llamarlos así) “complementos” escogidos para la misma. El resultado, como veis, habla por si mismo.


Ya he comentado en otras ocasiones que estamos asistiendo a una especie de normalización en cuanto a lo que estética bdsm se refiere. A artistas de muy diversa índole parece atraerles el componente visual de este tipo de prácticas y, por mi parte, no tengo nada que objetar. Esto puede traer consigo un efecto de aceptación hacia nuestra manera de entender la sexualidad y las relaciones afectivas y, en ese sentido, puede ser un revulsivo para que las particularidades con las que cuenta el universo D/s comiencen a ser aceptadas, que no comprendidas ni compartidas (que tampoco tiene por qué), por un amplio expectro de la sociedad. Bueno. Esto sería lo ideal, pero yo, pesimista y agorero hasta la médula, mucho me temo que tenga un efecto bien distinto.


Tiendo a pensar que este tipo de “expresiones artísticas” contribuyen a dar a nuestro mundo una imagen frívola que, en realidad, no tiene o, al menos, no tiene por qué tener, y le hace correr el riesgo de ser considerado como una excentricidad, no ya ha título personal como hasta ahora, si no impuesta por los dictados de la moda.


También sobre eso he hablado en otras ocasiones y sé que no soy el único que se ha percatado de los riesgos que conlleva este hecho. Puede que estemos a las puertas de un tiempo donde toda una legión de acólitos quieran sumarse a la, ya de por sí, extensa y variopinta, familia bdsm.


Soy muy consciente de que esto que estoy diciendo puede sonar un poco a reaccionario y que alguien vea en mis palabras motivos más que sobrados para incluirme entre esos mismos “puristas” a los que tanto he criticado. Pero no, no es mi intención excluir a nadie ni tampoco ir negando de forma arbitraria las mieles de experimentar la dominación y/o la sumisión. Lo que me preocupa son los motivos que puedan impulsar a cada cual a sumarse al grupo del que formamos parte. Si es porque ese es su sentir, porque esté realmente en su naturaleza, y todas estas manifestaciones a las que estamos asistiendo constituyen un acicate para que se decida a dar ese paso, pues, bienvenido sea. Después, que cada uno lo viva a su manera, que eso es algo que siempre he defendido. Ahora bien, si de lo que estamos hablando es de todo un tropel de “fashion victims” que estuvieran buscando apropiarse del término “bdsm” simplemente porque, en un momento determinado, se haya convertido en lo más “chic”, “in” o “divino de la muerte”, pues, entonces, permitidme que disienta un poco de sus motivos.


Para mi la esencia de las relaciones D/s es importantísima y, esta, no tiene por qué ir unida a una estética, una música o unos códigos determinados y, de convertirse esto en una moda, es muy posible que eso sea lo que suceda precisamente y todo termine por convertirse en un negocio, un mero bien de consumo más.


Pero bueno. Tampoco me hagáis mucho caso. En lo que a dones proféticos se refiere, siempre he sido más bien cortito. Y…, otra cosa. Lo bueno que tienen todas las modas es que, tarde o temprano, todas terminan pasando.


Un saludo a pie de pasarela.


lunes, 13 de junio de 2011

Ecuación elemental

Quiero ser sumis@ cuando me apetezca. + Quiero serlo en el modo que más me plazca. + Quiero serlo durante el tiempo que me venga en gana. + Y en los momentos que mejor me convenga. = No soy sumis@.



jueves, 9 de junio de 2011

Fiebre.


Persistente sopor indefinido.
Miríada de agujas que taladran mi cráneo.
Amenazantes fauces encarnadas que se abalanzan sobre mí;
abiertas, inmensas e insondables;
y que nunca llegan a alcanzarme.

Pléyade de ensueños en un duerme vela constante.
Boca y garganta sedientas en un desierto amueblado.
Frases punzantes, ruidos hirientes,
voces distantes de eco engañoso.

Empapado el cuerpo de frío sudor denostado,
busco el remedido para mi pesar físico,
y entre tanto, a pesar de mis esfuerzos,
no encuentro el modo de que mi mente atienda a razones.

Laguna desecada,
edificio derruido,
mientras mi espíritu
lucha por recuperar su sitio.
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