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jueves, 29 de marzo de 2012

Convencionalismos. (II)



Otro de los puntos que me gustaría poner de relieve con respecto a los mitos de la D/s es la extendida creencia de que cuando un individuo abraza la sumisión es como si aceptara, de un modo implícito, el hecho de convertirse en una especie de bien común a disposición del resto de dominantes.

Aunque no niego que, para algunas personas, esto pueda resultar la principal motivación de cara a adentrarse en el universo bdsm, a poco que se piense, comenzarán a aparecer las dudas sobre lo oportuno o desacertado de este razonamiento. No voy a decir que la entrega tenga que ser siempre considerada como algo personal e intransferible, pero, los casos en los que no sea así, siempre estarán abocados a tener una duración limitada. Me explico:

La dominación, por definición, lleva aparejada un inequívoco componente de liderazgo y, por ende, este no será entendido del mismo modo por todos los dominantes. Cada cual tiene sus propias particularidades y señas de identidad que, partiendo de una base común, nos otorga ese rasgo diferenciador que es el que; las más de las veces; termina decantando a una persona a ponerse, o no, a nuestro servicio.

En buena lógica, lo que para un dominante pueda parecer la cosa más natural del mundo, para otro puede constituir un ataque frontal a sus principios y, por lo tanto, no resulta posible estar prestando servicio a un mismo tiempo a dos formas de entender el dominio que sean diametralmente opuestas.

Es, principalmente, por ese motivo que considero que todos los dominantes debemos mostrarnos extremadamente cautos en el momento de realizar según qué requerimientos a quienes, viviendo la sumisión desde el convencimiento, no se deben a nosotros; no ya porque su perspectiva sea distinta, si no porque, simplemente, puede que no les este permitido. Y es que…, si para reafirmar nuestra autoridad lo hacemos a costa de socavar la de otros, es más que posible que, más pronto que tarde, se nos gire la tortilla y nos veamos afectados por las consecuencias de nuestra propia falta de tacto.

Bien es cierto que nuestra condición puede, y debe, hacernos acreedores de respeto, y así debemos exigirlo, pero este no debe exceder nunca al que se le supone a cualquier otra persona, independientemente de su condición o del rol que ostente.

Respetemos la diversidad en los demás y tendremos argumentos con los que poder defender la nuestra.

Un saludo.


2 comentarios:

  1. Como siempre creo que la base es el respeto a la propia persona y a la posición que ocupe, porque cuando se presupone que una persona por ser sumisa debe servir a todos, se le falta terriblemente el respeto a ella y en el caso de que tenga Dueño, a este también, y convencida estoy de que si fuera su pertenencia lo verían muy distinto....de ser tuyo a mío...va un ratin....

    Veo imposible servir a dos. Otra cosa es una cesion puntual bajo el deseo, aprovacion y supervisión del Amo, pero....de todos modos no creo que esté exento de ser algo complicado y arriesgado...

    Se que es un tema complicadito que como siempre dependerá del propio entendimiento, por eso es imprescindible el respeto a las diferentes opciones. Solo hay que pararse un momentin y ver...

    Bien sabes como pienso y siento....soy Tuya a nadie más sirvo, por convicción y deseo.

    A Tus pies mi Señor

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    Respuestas
    1. Bien lo sé, eso es muy cierto, y conozco sobradamente tus opiniones al respecto, mi dulce dana, al igual que tú conoces las mías.

      Hay tantas variables posibles, tantos caminos a seguir, que cada cual puede inclinarse por aquel que más le reporte. Eso sí, sin dar nada por sentado. Creo que esa es la clave.

      Un beso y un azote.

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