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viernes, 1 de junio de 2012

Templanza.



En el umbral del deseo,
entre pasiones marcadas por desenfreno imparable,
surge la calma de una mirada quieta,
de la impasible luz que emana de unos ojos oscuros.

Sin exagerados gestos ni frases grandilocuentes,
lleva el sosiego hasta un alma atormentada,
recogiendo el fuego que la consume
para usarlo de estrella con la que orientar sus pasos.

No es frialdad ni, tampoco, desapego;
no es un huir de la llamada profunda.
Es el deleite de los placeres pequeños
y la búsqueda inconsciente de las mejores hazañas.


2 comentarios:

  1. En cada gesto, aunque no comprenda, hallo un porque.
    Si escucho atenta me invaden motivos que hablan de un sentido.
    Quizas desde fuera se pierdan las forman
    que tan claras resultan estando inmersa.

    No hay duda de que esa templanza que emana de Tu ser,
    es refugio y guia cuando el tomento me abriga,
    Y en el consuelo de Tu mirada,
    me pierdo para hallar mi sosiego.

    No dejes nunca, mi amado Señor, de permitirme el reflejo de esos ojos
    que contienen el brillo de mi oscuridad
    y el sonido de mis silencios.

    Timida me veré en ellos y contemplaré cuanto Tu ves.
    Deseas mostrarme el mundo a traves de ellos?

    A Tus pies, mi Señor

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mientras así lo desees..., puedes continuar asomada al horizonte que se abre en mi pensamiento.

      Un beso y un azote.

      Eliminar

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