Embajadas.

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martes, 29 de mayo de 2012

¿De quita y pon?



Tiendo a pensar (no sé si acertadamente o no) que las bases que subyacen en el fondo de todas las cosas tienden a ser notablemente sencillas. Eso no quiere decir que resulte fácil dar con ellas a primera vista, ya que, la propia inercia de nuestro conocimiento nos lleva siempre a entender que el avance ha de ir ligado indefectiblemente a algo que, en esencia, pueda definirse como novedoso. Realmente, esto es así, pero esta definición esconde una trampa, pues, muchas de las herramientas con las que contamos resultan susceptibles de ser empleadas con otros fines distintos de los que normalmente les tenemos asignados; siempre y cuando, eso sí, seamos nosotros los que cambiemos, previamente, nuestro enfoque. Este hecho, en sí mismo, ya constituye una novedad.

¿Por qué digo esto? Todos hemos oído alguna vez aquello de “el árbol que no deja ver el bosque”, pero yo creo que son muchos los casos donde, la máxima a emplear, podría ser, justamente, la contraria. No son pocas las ocasiones en que, teniendo una idea clara en nuestras mentes, nos dejamos distraer por la exuberancia del entorno y nos vemos abocados a perder nuestro rumbo y olvidar el objetivo que inicialmente nos impulsaba.

En el caso particular del bdsm, sucede que son muchas las distracciones que nos salen al paso y, merced a ellas, tendemos a olvidarnos de cuál es realmente la esencia.

Tal vez no debería estar hablando aquí del bdsm en genérico y sí de las relaciones D/s en un sentido más íntimo, pues, para la práctica de según que juegos de índole bdsm no es necesario sentirse ni dominate ni sumiso. Como ya he manifestado en multitud de ocasiones, soy de la opinión de que el límite; entre estas prácticas y aquellas otras consideradas de carácter más convencional; hace ya tiempo que quedó muy desdibujado. Es por ello que quiero dejar claro que, lo aquí expuesto, únicamente es un reflejo de mi opinión personal y que en modo alguno pretendo establecer ninguna clase de parámetro sobre lo que ha de ser considerado correcto o incorrecto.

Yo me siento dominante, y recalco lo de “me siento” pues no creo que me haya hecho a mi mismo en ese sentido. Para mí, tanto la dominación como la sumisión, se asemejan más a un estado mental que a cualquier otra cosa y, por ende, no es algo que vaya a cambiar de un día para otro. Cuando ese sentimiento está presente, y se da con la persona que es capaz de complementarlo, no resulta necesario ningún tipo de aditamento para cultivarlo y crear ese vínculo tan especial que confieren esta clase de relaciones. Esto no quiere decir que no se pueda hacer uso de todo aquello que potencie ese sentimiento, pero, ¡¡cuidado!!, sin perder nunca de vista ese “árbol” que nos había impulsado previamente a entrar en el bosque.

Todos conocemos la existencia de determinados comportamientos preestablecidos; de determinadas poses; tanto estéticas como formales; que tienden a sugerir la adopción de un determinado rol. Pero mi pregunta es: ¿Son capaces de proporcionar por si mismos ese sentimiento del que os he hablado? ¿Se puede crear de la nada algo tan intenso y profundo sin que antes no existiera esa inquietud personal? Supongo que habrá respuestas para todos los gustos, pero yo voy a mojarme y dar la mía. Sencillamente: “NO”.

Con esto no pretendo censurar ni las inclinaciones ni los gustos de nadie. Simplemente, para mi, la dominación o la sumisión es algo que se lleva dentro, que no es posible forzar ni, tampoco, desprenderse de ello. Es una necesidad, un anhelo si se quiere, muchas veces esquivo y que, de ninguna forma, se puede ver reducido a una mera excitación momentánea o a un capricho pasajero. No sé es para luego dejar de serlo.

No solo respeto, si no que comprendo, que haya muchas personas que se adentren en este mundo con unas motivaciones muy distintas a la mías y, yo mismo, en otras circunstancias, no le haría ningún asco al hecho de vivir determinadas escenas esporádicas sin ningún tipo de vinculación que fuera más allá de la propiamente física del momento. Pero, siendo consecuente, de ser así, no podría calificar eso como una relación D/s porque, en buena lógica; ¿dónde estaría la relación?

Un saludo a todos.


Fundamentos. (III)



La constancia es la virtud por la que todas las cosas dan su fruto.

Arturo Graf. (Escritor y poeta italiano).


lunes, 28 de mayo de 2012

Odalisca.



A resguardo del calor sofocante,
tumbado sobre almohadones bajo el techo de mi jaima,
liberado mi cuerpo de la carga de sus pesadas vestiduras,
me disipo perezoso rehuyendo cualquier tipo de esfuerzo.

Mas en la hora presente se me antoja solazarme,
y alzando la vista hacia el rostro de mi complaciente sierva
le hago un gesto y abandona ese rincón donde aguardaba
para recostarse a mi lado deseosa de servirme.

Ninguna palabra emana de mis desganados labios,
me sobra con la mirada para referir mi apetencia
mientras ella solícita, con dulzura y sin apremio,
se aplica en mostrar su empeño y complacer mis caprichos.

Siento su gozo en mis carnes por estar a mi servicio,
sé del amor que brota con cada nueva caricia,
por ello, cuando mi hambre pueda darse por saciada,
haré que su fiel entrega reciba su recompensa.

sábado, 26 de mayo de 2012

Fundamentos. (II)



El más fuerte, si desea alzarse como amo, no siempre logrará serlo lo suficiente, a no ser que, previamente, trasforme la fuerza en derecho y la obediencia en deber.

Jean- Jacques Rousseau. (Escritor y filósofo francés).


viernes, 25 de mayo de 2012

Hace mucho tiempo...



En el día de hoy se conmemora el trigésimo quinto aniversario del estreno de Una Nueva Esperanza (la primera entrega de la saga Star Wars).

Aquella película supuso todo un revulsivo en la industria cinematográfica e, independientemente de que resulte o no de nuestro gusto, resulta innegable que dio pie a una nueva forma de entender el género de la ciencia-ficción y a todo el negocio que rodea la promoción de las grandes superproducciones.

Como buen seguidor de la trilogía original (las últimas entregas no las tengo en cuenta para nada) no quería desaprovechar la oportunidad de unirme, desde aquí, a la celebración de este evento y conminar al señor Lucas a que, puestos a experimentar con nuevas líneas argumentales, bien podría arriesgarse en otro sentido y dar un giro radical a los personajes que en su día concibió.

A buen seguro no resultarían muy del gusto de su público habitual, pero estoy convencido de que a los habitantes de esta ciudad les resultaría bastante interesante.

Estas son algunas de mis sugerencias.






¿Qué os parece la idea?

Un saludo a todos y…, recordad: “Que la fuerza os acompañe”.


miércoles, 23 de mayo de 2012

Lucía y... yo.



Con la escritora Lucía Etxebarria me sucede una cosa un tanto curiosa que creo que a todos nos ha pasado alguna vez. Para mi, es una de esas personas hacia la que proyecto una acusada dualidad en virtud a su particular visión de las cosas. Me sucede que; cuando leo uno de sus artículos, me sumerjo en uno de sus libros o escucho alguna de esas entrevistas que rara vez concede; unas veces no puedo estar más en desacuerdo con las ideas que expone y otras, en cambio, dejaría que hablara por mi con la total convicción de que lo haría con los mismos términos y el mismo apasionamiento que yo mismo emplearía. En esta ocasión quisiera hablaros de uno de los casos donde me ha pasado esto último.

Los que sigáis su trayectoria sabréis que, de vez en cuando, suele colaborar con el dominical “Magazine”. Pues bien. Concretamente en la edición del pasado 29 de abril, aparecía un artículo suyo titulado “Disfrutad, y no solo del sexo” en el que hablaba del repunte de casos de anorgasmia que padecen muchas mujeres (según  wikipedia: anorgasmia es la inhibición recurrente y persistente del orgasmo, manifestada por su ausencia tras una fase de excitación normal, y producida a través de una estimulación que pueda considerarse adecuada en intensidad, duración y tipo. Es, junto con la falta de deseo, una de las disfunciones sexuales más comunes de la mujer).

Se planteaba si ello podría ser debido más a una falta de afecto dentro del acto sexual en sí que a una serie de cuestiones patológicas (físicas o psicológicas) y exhortaba a las mujeres que se ven en esa situación a cuestionarse si en verdad se sentían queridas y deseaban realmente al hombre con el que mantenían sus relaciones. Cuando la respuesta a estas preguntas fuera negativa, entonces el problema estaba claro.

Ciertamente, la cuestión no resulta gratuita ya que, la practica de sexo a pasado de ser algo íntimo (o tabú en algunos casos) a constituir casi una obligación social, un deporte, una condición sine qua non debatida, conducida y gestionada por las tendencias determinadas por un grupo o colectividad. La angustia de no dar la talla ya no es terreno exclusivo de los hombres y, como siempre sucede, unas expectativas erróneas llevan irremediablemente a padecer episodios de frustración.

Lo que Lucía comentaba también resulta aplicable, más si cabe, al ámbito bdsm pues son muchas las ideas preconcebidas que se dan en este campo y; disculpadme todos cuanto no penséis así; el hecho de tratar que una persona alcance el grado de entrega que exige la sumisión de buenas a primeras; sin cariño, sin cercanía, sin complicidad; me parece la más soberana de las tonterías. Tal vez en un principio la mera excitación pueda más que el resto de necesidades, pero, creedme, a la larga, si no hay nada más, no se podrán dar verdaderos avances ni se podrá crear ese vinculo tan especial e importante sin el que yo no soy capaz de entender la D/s.

Muchas veces, el origen de los problemas está en que, simplemente, nos negamos a ver la realidad.


lunes, 21 de mayo de 2012

Esa otra perspectiva.



Desde el balcón que es la vida
te asomaste a un nuevo mundo
donde imperan ciertas normas
preñadas de claroscuros.

Tú , segura en tu atalaya,
contemplabas distraída
las cosas que allí pasaban
sin temor a la caída.

Era su embrujo atrayente,
era un clamor repetido,
era la voz que al llamarte
daba a tu ser un sentido.

Convencida de tu fuerza,
decidiste dar el paso
y bajaste hasta la arena
aún a riesgo del fracaso.

Y en eso estás ahora mismo
y de esa suerte luchando.
Aplicada a tus esfuerzos,
día a día progresando.


sábado, 19 de mayo de 2012

Nostalgias.



El aliento conocido que dibuja tus contornos
llega a través de un sueño a iluminar tus recuerdos,
y en las horas vacías donde se explayan las mentes
con suave llamado sugieren recrearse en el pasado.

Tiene el sabor agridulce de esa ausencia comprendida;
de los momentos vividos, deliciosos y adorados;
y, casi sin darte cuenta, tu mano parte a su encuentro,
imitando aquel trayecto que ayer mis labios marcaron.

Tu cuerpo cambia de forma, muda el color de tus ojos,
dejas caer tus sentidos en un lecho solitario
donde el calor de otro cuerpo viene a hacerte compañía
aunque, ¿¡quién lo diría!?, no te es posible abrazarlo.

Y en la calma de la noche, cuando se apaguen las luces,
en el instante preciso donde todo se ve claro,
vendré a traerte mis besos sobre tu piel desnuda,
seré llama que alimente lo que nunca fue olvidado.


viernes, 18 de mayo de 2012

Fundamentos. (I)



Solo en el amor se hace grande el ser humano aún estando de rodillas; porque el amor es la única esclavitud que no deshonra.

José María Vargas Vila. (Escritor, intelectual y diplomático colombiano).


jueves, 17 de mayo de 2012

¿Polémicas interesadas?



No deja de sorprenderme que, con todo lo que está cayendo, siga habiendo quienes centran toda su atención sobre cuestiones nimias y, a fin de cuentas, intrascendentes.

Cuando los problemas que acosan al mundo van en aumento y se manifiestan de mil formas (todas ellas con un amplio calado), veo como se desperdicia el tiempo, las palabras y la energía en combatir cuestiones que, en definitiva, no revisten mayor importancia.

Es posible que algunos ya sepáis de la polémica que se desató hace algunas semanas en relación a la última campaña del diseñador y publicista Tom Ford. Desde algunos foros, se le ha acusado de utilizar para la misma una estética machista y altamente denigrante con respecto al género femenino. Ciertamente, cuando supe de los nada cariñosos apelativos de los que, al parecer, se había hecho merecedor, no pude evitar informarme un poco más sobre el asunto para comprobar hasta que punto eran ciertas tales afirmaciones.

Supongo que, a este respecto, no puede decirse que mi opinión vaya a resultar del todo imparcial, pero, como podréis observar por la foto que encabeza este post (y que, por cierto, de todas las que he podido encontrar pertenecientes a la citada campaña, es en la que más se aprecia una aptitud sumisa por parte de una mujer) no se trata de algo como para escandalizarse, a no ser, claro está, que nos encontremos ante un nuevo caso de “mirada sucia” de los que, por cierto, parecen estar tan en boga últimamente.


En lo que respecta al propio Tom Ford (al que podéis ver sobre estas líneas) lo cierto es que su trayectoria no está exenta de discordias. Nacido en Austin (Texas) en 1961, comenzaría a dar que hablar como diseñador cuando entró a formar parte de la plantilla de la firma Gucci (de la que acabaría siendo director de diseño). Ya por entonces pudo conocerse su vena provocadora y, como buen publicista, no tuvo ningún tipo de reparos a la hora de imprimir un enfoque impactante a todo lo relacionado con el marketing. Tal vez por eso, se vio obligado a abandonar la compañía de una forma un tanto precipitada, pero eso no quiere decir que abandonara el mundo de la moda y en él continua inmerso creando y promocionando sus propios productos, haciendo especial hincapié en todo lo relacionando con los complementos y, siempre, fiel a su estilo trasgresor cuando se trata de publicitar su trabajos.


En ese sentido, existen ejemplos donde se ha mostrado mucho más explícito que en la presente ocasión (un ejemplo claro lo tenéis en esta foto que utilizó como reclamo en el lanzamiento de su propia línea de perfumes) y puede que esa sea una de las razones por las que cada vez que su nombre aparece ligado a cualquier propuesta, de inmediato, surgen voces alborotadas reclamando ver su cabeza expuesta en la picota.

Sin duda que a él, esto, le viene que ni pintado ya que se trata una publicidad añadida por la cual no tiene que pagar ni un centavo y, de hecho, podéis afirmar, no sin razón, que en este preciso instante yo estoy haciendo eso precisamente. Pero a lo que voy es al trasfondo de la cuestión. Lo menos importante aquí es si estamos hablando del bueno de Tom Ford o de cualquier otro. Lo que de verdad me preocupa es que haya personas que se esfuercen con tanto ahínco por combatir este tipo manifestaciones (acertadas o no) para después callar como benditos antes las verdaderas injusticias que se dan en todas partes, todos los días, sin que nadie mueva un dedo para eliminarlas o, al menos, corregirlas. O… ¿acaso se trata de hacernos mirar para otro lado mientras nos roban la cartera?

Así nos va.


Por cierto: como podéis observar, mientras estuvo trabajando para Gucci, Tom Ford si que pudo dar motivos para aquello de lo que ahora se le acusa. Pero, ¿qué queréis?, a mi me encanta esta foto.

Un saludo.

martes, 15 de mayo de 2012

El final de una búsqueda.



Fugaz destello de unas  formas.
Atisbo de un concepto inveterado.
Evidencia de realidades sencillas.
Sentido para una idea olvidada.

Destino de las certezas ocultas.
Ciencia de los libros excluida.
Saber etéreo, volátil, indefinido.
Secreto que es expuesto e ignorado.

Cuando con ojos atentos
veas claras tus opciones,
no habrá barrera a tus ansias
ni fin a tus emociones.

Cuando venzas los temores
y se aplaquen tus reservas,
no seré yo quien te ordene
si no tú la que te ofrezcas.


lunes, 14 de mayo de 2012

Horizontes velados.



La moral, si se basa en el conocimiento, puede destruirse con la ignorancia.

T. E. Lawrence. (Fragmento extraído del libro Los Siete Pilares de la Sabiduría).


sábado, 12 de mayo de 2012

El legado de Alan.



El próximo 23 de junio se conmemorará el primer centenario del nacimiento de Alan Turing, científico británico considerado por muchos como el padre la informática. A él le debemos muchos de los conceptos que conforman las bases de los sistemas computerizados que, a día de hoy, nos resultan tan comunes.

Sus revolucionarias ideas resultaron de enorme ayuda para Inglaterra durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial ya que, en gran medida, gracias a su trabajo, fue posible descifrar los códigos de la máquina “enigma” que los alemanes empleaban para encriptar sus mensajes. Este descubrimiento no solo supuso una inestimable ventaja para la causa de los aliados durante el conflicto, si no que, además, abrió las puertas a un nuevo conocimiento y permitió el desarrollo de una tecnología que, desde entonces, no ha dejado de avanzar.

Todos esos “aparatitos” electrónicos que pueblan nuestras vidas serían impensables de no haber sido por la agudeza de este hombre que, como buen visionario, ya advirtió en su momento sobre la enorme utilidad que tendrían aquellas ideas si eran bien empleadas y los riesgos que correríamos si las usábamos de forma irresponsable. La vigencia de este razonamiento es más que evidente en los tiempos que corren.

Las nuevas tecnologías pueden facilitarnos muchísimo las cosas. En mi caso concreto han supuesto una ayuda indispensable sin la cual no hubieran sido posibles muchos de los acontecimientos de mi historia más reciente. Como herramienta, su utilidad es innegable y, en buena lógica, rechazar los beneficios que es capaz de aportar no sería razonable.

Pero, como suele suceder con todas las cosas, tampoco conviene abusar. Cuando hacemos que un medio se transforme en un fin en si mismo nos olvidamos de los fundamentos que nos impulsaron a hacer uso de ese medio y, lo que antes eran una ventaja de cara a conseguir un objetivo, pasa a convertirse en un inconveniente.

Y que decir cuando, sencillamente, la herramienta se convierte en nuestra obsesión y pasa a absorber todo nuestro tiempo y nuestra energía. ¿Qué sentido tiene dejarse vampirizar por una máquina cuando las únicas emociones que nos va a poder transmitir serán artificiales, prefabricadas? ¿Dónde está la recompensa entonces? ¿Dónde está la utilidad?

Usemos con mesura y buen criterio el espectacular legado de Alan Turing. Honrémosle, más si cabe, teniendo en cuenta el poco provecho que pudo extraer de él ya que, su historia, tubo un más que trágico final.

En 1952 fue acusado de practicar la homosexualidad a raíz de unas investigaciones que tenían como objeto aclarar un robo del que él mismo había siso objeto. Durante el proceso, fiel a su condición, reconoció los cargos por “indecencia grave y perversión sexual”  (en las leyes del Reino Unido se tipificaban como delito por aquel entonces) y fue condenado por ello. Se le dio a escoger entre cumplir una pena de cárcel o someterse a un tratamiento farmacológico experimental que, se suponía, serviría para curarle las desviaciones morales que padecía. Alan se decantó por la segunda opción, lo cual le acarrearía graves secuelas físicas y psicológicas.

Ese fue el modo en que el Imperio Británico pagó a este hombre por los inestimables servicios que había prestado; sumándose así a la interminable lista de ejemplos donde la fuerza de unas convicciones mojigatas y retrógradas pesan mucho más que el talento y la amplitud de miras.


Finalmente, el 7 de junio de 1954, Alan Turing falleció (no se sabe muy bien en qué circunstancias) tras ingerir parte de una manzana que contenía restos de cianuro. Hay quien ve en este hecho el origen del conocido logotipo de la empresa Apple. Las coincidencias de que se tratara de una manzana, que apareciera con un bocado (Alan no llego a comérsela del todo) y que, en sus inicios, el mencionado logo mostrara los colores del arco iris (emblema del movimiento gay), han dando lugar a pensar que se trataba de un homenaje hacia la figura del creador de la informática. No obstante, Steven Jobs, cofundador de la compañía, siempre negó este hecho achacándolo a una mera coincidencia.

¿Quién sabe?




martes, 8 de mayo de 2012

Coincidencias.



Cuando las cosas suceden sin un motivo aparente
y surge lo  que esperabas sin encontrarle sentido.
Cuando el entorno te habla y te susurra al oído,
estableciendo razones que dan forma al presente.

Cuando las nubes dibujan los paisajes que anhelabas
y ves lo que se hace esquivo ante los ojos del mundo.
Cuando percibes sonidos que emanan de muy profundo
y te descubren las calles secretos que no esperabas.

¿Son solo casualidades que se deben al azar?
¿Son tan solo coincidencias o se oculta algo detrás?


domingo, 6 de mayo de 2012

La magia de lo evidente.


¡Los párpados saben expresar también los sentimientos! ¡El que comprende no necesita usar las manos!
¡Las cejas bastan para suplir las palabras! ¡Silencio, por tanto! ¡Dejemos que hable el amor!

(Fragmento de la Historia del tercer saalik extraída de Las Mil y Una Noches).


sábado, 5 de mayo de 2012

Encuesta.



Me han llegado noticias sobre una interesante iniciativa relacionada con nuestro entorno y no quiero desaprovechar la oportunidad de hacerme eco de la misma.

Se trata de una encuesta sobre bdsm que respeta la privacidad y que no incurre en preguntas escabrosas ni morbosas.

Si os atrae la idea de participar aquí os dejo el link: http://encuesta-bdsm-ar.blogspot.com.es/.

Un feliz finde a todos.


viernes, 4 de mayo de 2012

El arte de la espera.



Siempre he sostenido (y lo seguiré haciendo) que no existen demasiadas diferencias entre lo que viene a ser una relación puramente D/s y otra de corte más tradicional; al menos, no tantas como muchas veces algunos se empeñan de demostrarnos. Esto no quiere decir que no las haya; pues algunas son más que evidentes; pero es que, además, las hay de una naturaleza un tanto esquiva (sutil, si se quiere) que no suelen ser tenidas en cuenta dentro, incluso, del propio entorno bdsm.

Ya he hablado en otras ocasiones sobre el hecho diferenciador que conllevan los diferentes roles así como de la imposibilidad de plantearse una relación de este tipo dentro de un plano de igualdad puro y duro. Dominantes y sometidos forman un todo, un ente complementario donde cada uno cumple una función específica y, por ende, indivisible. Ninguno de ellos tendría razón de ser sin el otro. Es por ello que no entiendo cómo, muchas veces, se comete el error de pensar que es posible evolucionar en este sentido de forma independiente, obviando e ignorando los indicativos y señales que nos lanza esa persona que tenemos a nuestro lado. Que las prerrogativas de uno y otro sean distintas no quiere decir que se deba (ni se pueda) avanzar en direcciones opuestas.

Pero ya estoy (otra vez) empezando a divagar y no quisiera apartarme del tema que pretendía exponeros. En esta ocasión, intentaba  comentaros que, cuando se afronta cualquier tipo de reto, resulta muy útil (incluso necesario) marcarse unos objetivos. Lo que ya no es tan conveniente es el hecho de fijarse unos plazos; sobre todo si estos se ven condicionados por una excesiva rigidez. En nuestro caso, considero que de darse esta circunstancia, resultaría aún más contraproducente ya que la D/s lleva aparejado un altísimo componente de espera e, ignorar esta cuestión, suele traer consigo bastantes decepciones.

No es que se trate de una constante, pero sí resulta bastante frecuente encontrarse con personas unidas a este mundo que muestran una exagerada impaciencia a la hora de iniciar una relación de este tipo. Da igual que estemos hablando de personas sumisas o dominantes; sin conocer apenas a quien tienen en frente se lanzan a la aventura sin calibrar las consecuencias ni inconvenientes que puedan aparecer. Huelga decir que las posibilidades de éxito de una relación que parta de unas bases tan endebles resultan más bien escasas.


Otro ejemplo de esto mismo, aunque con un carácter algo distinto, lo constituye el de aquellos a lo que yo (a falta de un término mejor) tiendo a denominar “parones”. La D/s, en ocasiones, adquiere una inercia vertiginosa que no deja digerir muy bien el alcance de todo lo que está pasando. Creo que resulta conveniente alternar esos momentos con otros más pausados para que, quien nos acompaña en este viaje, tenga la oportunidad de valorar, sopesar y discernir sus propios avances y contratiempos, ver si está en la senda a la que sus fundamentos personales la habían llevado y favorecer una reflexión profunda que ayude a no perder el rumbo o la confianza. Muchas veces esto no se hace por miedo; por la inseguridad que aparece cuando nos da por pensar que, de no cumplir con unas determinadas expectativas, la otra persona perderá el interés y terminará abandonándonos. Personalmente, nunca pensé que el interés tuviera que perderse por cuestiones de ese tipo; pero, en fin, siempre habrá gente para todo.

Por último, aunque no por ello menos importante, me gustaría poner de relieve un aspecto que, en muchas ocasiones, pasa bastante desapercibido dentro de lo que viene a ser el bdsm y que, para mí, tiene una importancia superlativa. Se trata, ni más ni menos, que de una correcta aplicación y un enfoque adecuado con respecto a la que algunos califican de divina: La Paciencia. Esta, dentro de la D/s, puede darse de muchas más formas de las que, en un principio, podría parecer. Puede ser trabajada como un simple ejercicio dentro del marco de una sesión o tener un alcance mucho más amplio.

Necesaria para la culminación de objetivos, metas y avances, su gestión no resulta en modo alguno baladí por muy acostumbrados que estemos a la inmediatez. La D/s no es un cosmético ni “ofrece resultados visibles desde la primera aplicación”. Si alguien que pretenda conocer este mundo parte de esa premisa no estará haciendo otra cosa que engañarse a sí mismo.


La espera; a veces impuesta, a veces necesaria; se me antoja como un elemento consustancial dentro de la sumisión que; aunque suela ser malinterpretado y tienda a confundirse con el desamparo; lo cierto es que puede ser capaz de aportar enormes beneficios, lógicamente, a medio o largo plazo. Además, no debemos de olvidarnos que, en esos casos, también los dominantes se ven en la tesitura de tener que mantenerse firmes ante sus propias apetencias y no ceder a los impulsos del momento cuando se sabe que no resulta lo más conveniente. Sin duda, de lo que no se trata es de que a uno le estén dando largas a todas horas ni tampoco de estar dándoselas a los demás. El avance ha de ser tangible, aunque no necesariamente uniforme.

Creo que lo estoy liando todo un poco así que intentaré explicarme de un modo algo más práctico:

Pongamos que las relaciones D/s (como yo las entiendo al menos) son como un exquisito majar de conlleva una preparación muy compleja. Necesita de muchos ingredientes; algunos, ciertamente exóticos; una cuidada elaboración previa y un largo y constante proceso de cocción. No se pude pretender que, eliminado elementos, se haga antes de tiempo, ni tampoco se puede estar metiendo prisa a quien se encargue de la cocina por que, de ser así, el resultado sería, sin duda, bastante decepcionante y no habría lugar ni motivo que justificara una queja. Tampoco se trata de que, después de haber reservado mesa con meses de antelación, cuando por fin lleva el día indicado para el banquete, llegar al restaurante y descubrir que ni siquiera se han tomado la molestia de adquirir los ingredientes necesarios para poder disfrutar de nuestro plato favorito.

A poco que nos paremos a pensar, todos sabemos cuando estamos exigiendo en demasía y cuando nos están tomando el pelo.

Demos tiempo a que las cosas estén en su punto y disfrutemos de los resultados de un trabajo bien hecho.

Bon appétit.



martes, 1 de mayo de 2012

La hora de la verdad.



Deseo de servidumbre cuando se instala en un alma
que busca en oscuras sombras el deseo que lo aplaca.
Sentir que en el pensamiento toma formas inquietantes
y en la hora de la entrega descubre entornos distantes.

Sabedora del tormento que a tu condición se impone
ofreces tu ser en pleno, con su carne y emociones.
Es la espera ilusionante, es el saber comedido,
que te ofrece la certeza de tu cuerpo sometido.

Impulso que, lacerante, te ha de empujar a un flagelo
que da cuenta de tu imagen como si fuera un espejo.
Indefensa ante mis actos, expectante ante la doma,
inmóvil por obligada, quieta cuyo temple asoma.

Dolor, placer, abandono, se hacen todo en un instante,
en el frío de una celda que se trasforma en baluarte.
No hay razón para el recelo ni lugar para las dudas
si las razones del otro no son nada sin las tuyas.


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