Embajadas.

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domingo, 30 de septiembre de 2012

Good eyes.



Ayer lloraba el que hoy ríe, hoy llora el que ayer rió. Las tristezas no se hicieron para las bestias si no para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado se vuelven bestias. Más vale la pena en el rostro que una mancha en el corazón.

Miguel de Cervantes.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Lágrimas celestes.



Llora el cielo en la tarde ingrata
que oculta desdichas entre nubarrones,
lanzando inclemente sobre nuestros cuerpos
sombríos pesares con voces quebradas.

Llora el cielo de afán desmedido,
de rabia encendida que todo lo empapa.
Dibuja en la tierra con surcos profundos
las marcas ocultas de acciones pasadas.

Llora el cielo  sobre calles grises,
deambulan las vidas bajos los paraguas,
y mientras, mi mente, helada y perdida,
navega entre charcos mecida en nostalgias.

Llora el cielo porque sabe
del  tormento que me aflige
y en sus lágrimas perlado,
busco un claro en la neblina.

Llora el cielo negro y triste,
confusas  congojas agitan su alma,
mas sabe que pronto ya se irán las nubes.
Llora el cielo pero… aguarda.


martes, 25 de septiembre de 2012

Identidades.



























Los que ya conocéis un poco por dónde suelen ir los tiros en esta ciudad, sabréis que no soy muy dado a tratar cuestiones políticas y que, cuando lo hago, siempre es sobre circunstancias con un gran trasfondo social.

En esta ocasión, en concreto, existe también una cierta implicación personal aunque, ciertamente, no puede decirse que, al menos de momento, me haya visto alcanzado de lleno.

Como ya sabréis todos cuantos compartís este suelo al que se le ha dado por nombre España, los últimos días están siendo un poco agitados en lo referente al modelo de relaciones entre el gobierno central y el govern català. Las declaraciones van subiendo de tono, las razones van perdiendo peso y, entre tanto, los políticos, de uno y otro signo, juegan sus bazas electoralistas sin tener demasiado en cuenta el modo en que, estas, puedan influir en las decisiones, miedos, ilusiones (sentimientos en definitiva) de las personas por las que, se supone, deben velar.

Nunca he creído en los extremismos (ni siquiera cuando parecen estar respaldados por un buen motivo) y, por esa misma razón, no dejaré nunca de censurar los actos o discursos de corte radical mediante los cuales “los excluyentes” pretenden ganarle la partida a “los integradores”. Unos y otros han estado presentes en todo momento y lugar, pero conviene no olvidar que cuando han ganado los primeros nunca han dejado espacio a los segundos.

Muchos ya estaréis al corriente de que mi sumisa es catalana y de que yo soy asturiano. Ambos nos sentimos orgullosos de nuestra tierra pero no por ello dejamos de interesarnos por lo que pueda aportarnos la del otro. Además, creo que el carácter de nuestras gentes puede compaginar muy bien en muchos aspectos. Somos distintos y ahí es donde reside, precisamente, nuestra ventaja, pues esto nos posibilita para abarcar áreas más amplias.

Por norma general, los catalanes son activos, serios, emprendedores e imaginativos. Siempre cuentan con recursos para darle la vuelta a las adversidades y son enormemente desprendidos y altruistas cuando te haces digo de su confianza. Recelosos para con aquellos que no conocen pueden ser un tanto prisioneros de las apariencias y, en ocasiones, pecar de orgullos.

Los asturianos tendemos a ser un poco bastos, malhablados, ruidosos y, hasta incluso, un pelín pendencieros. No solemos ser demasiado previsores y, con bastante frecuencia, solemos dejarnos llevar por las pasiones sin pensar en las consecuencias. Damos mucha más importancia al fondo que a las formas y somos nobles, llanos y hospitalarios hasta el agobio.

Tanto unos como otros somos muy celosos de nuestra tierra y muy dados a las causas perdidas cuando nos parecen justas.

Bajo este prisma (aunque sin duda se podrían establecer otros similares) ¿existirían motivos que empujaran a una irremisible ruptura? No veo porqué. Creo que la actual coyuntura obedece mucho más a las luchas por el poder y la preponderancia de unos pocos; que se están aprovechando de los sentimientos de sus conciudadanos; que a razones realmente objetivas y coherentes. Como en cualquier familia (y más en una como la nuestra, tan variada y numerosa) existen diferencias y roces, pero, habiendo voluntad por todas las partes, no existe ningún conflicto insalvable.

No obstante, también soy de la opinión de que no se puede obligar a nadie a permanecer en un sitio en contra de su voluntad y si, por las circunstancias que fueran, Cataluña terminara segregada del resto de España me dolería, pero también lo aceptaría aunque fuera con el mayor de los pesares.


Solo hay algo en todo este asunto de lo estoy plenamente convencido. De confirmarse los peores (para algunos, los mejores) temores, España perdería una parte muy importante de su identidad al igual que Cataluña. 

domingo, 23 de septiembre de 2012

La luz oscura.



En el distante recuerdo de viejos fantasmas
surge en la noche la voz del pasado,
y entre fugaces destellos de un tiempo que ha sido
vuelven voraces las fauces de antaño.

Todo se nubla frente a pensamientos
que, durante años, has ido guardando,
mas…, luces oscuras salen a tu encuentro
creando siluetas de distinto trazo.

Hay formas confusas que aturden sentidos;
hay frío, penumbra, sentir desolado;
y todo ese caldo de ignotas vivencias
comienza en tu vida un nuevo relato.

Se mezclan latencias, pulsiones del alma,
pesados bagajes, antiguos recelos.
¿Qué importa ya nada de todo lo habido?
Las luces oscuras ya han roto los velos.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Triangulaciones.



Dentro de la D/s existe una cuestión sobre la que, a priori, parece darse un acuerdo más o menos unánime, pero que, a la postre, genera una enorme controversia. Me estoy refiriendo al hecho de que un dominante (independientemente de su condición o preferencias sexuales) puede tomar a su servicio a más de un sometido.

Sobre este punto, como ya he dicho, parece que casi todos tengamos en cuenta que se trata de una opción posible, pero, a partir de ahí, es donde empiezan a manifestarse las diferencias. Que constituya una posibilidad no quiere decir que se trate de algo fácilmente aceptable o asumible. Pero vayamos por partes.

Desde mi condición de dominante no es que pueda aportar una visión demasiado objetiva sobre este asunto, pero, de todas formas, intentaré ser tan imparcial como las circunstancias lo permitan. Quiero aclarar esto pues; de un modo bastante generalizado, a quienes ejercemos la dominación; se nos suele acusar de “tirar por la calle de emedio” cuando se trata sobre este tema. A veces, da la impresión de que no fuéramos capaces de sentirnos realizados hasta no disponer de un harén del cual poder presumir. Las motivaciones de un dominante a la hora de serlo son muy variadas y, esa, puede ser una de ellas, pero tampoco quiere decir que (dependiendo del caso) tenga que ser la única ni la más importante. Podría no figurar entre las prioridades e, incluso, haber sido totalmente descartada. Lo que pasa es que, muchas veces, suele emplearse como un arma arrojadiza que poder esgrimir contra nosotros a fin de evidenciar nuestra, supuestamente, escasa capacidad para el compromiso y nuestra inherente tendencia a adoptar siempre aquellas posturas que nos resulten más cómodas y provechosas. Sin duda que no dejará de haber ocasiones en la que así sea, pero…, si se da por sentado que siempre habrá de ser así y no resulta de nuestro gusto… ¿para qué entregarse? ¿No?


Además, ¿quién ha dicho que para un dominante lo más cómodo lo constituya el hecho de tener que ocuparse de más de una persona a la que instruir, supervisar, alentar, descubrir, proteger… y un largo, largísimo, etcétera. Lo cómodo, y lo más lógico en ese caso, sería dejarse de complicaciones y dedicarse a otras cosas que reportaran un beneficio más inmediato.

Sin duda, todo esto que he dicho, dependerá de la idea que se tenga sobre la dominación y ya sabemos que, esta, no suele resultar demasiado coincidente. No obstante, y siempre bajo mi particular punto de vista, he de reconocer que, el hecho de poder contar con varias sumisas a mi servicio, no deja de resultar atrayente; pero… ¿y todo lo que lleva aparejado?

No negaré lo sugestivo que puede resultarme contemplar una foto (como algunas de las que me he servido para ilustrar este post) o visionar una escena de video donde varias féminas se aplican a fondo para proporcionar placer a un varón. Sin duda que me resulta excitante, aunque, en esos caso, no debemos de olvidar que se trata de una pose, de una recreación protagonizada por modelos y actores, profesionales en su campo que, aunque no por ello dejan de ser personas con sus sentimientos, no dan el mismo enfoque a una situación que, de ser vivida en su ámbito más íntimo, a buen seguro les plantearía otro tipo de retos bien distintos. ¿Tendemos entonces a confundir realidad y ficción? Sinceramente, en muchas ocasiones, creo que así es.


Las fantasías sexuales, nos guste o no, siempre han estado (y estarán) presentes en las mentes de las personas. Mas, en mayor o menor media, todos somos conscientes de que, cuando se llevan a la práctica, no suelen ser “exactamente” como esperábamos. Esto es algo a lo que debemos prestar una gran atención pues puede servirnos de gran ayuda en el momento de afrontar las decepciones y desengaños que, sin duda, llegarán.

No estaría de más atender al papel que juegan los sentimientos en toda esta temática ya que el vínculo que suele gestarse entre sometidos y dominantes va acompañado, con bastante frecuencia, de una elevada carga emotiva que no debe (ni puede) ser menospreciada. Por supuesto que esto vendrá determinado por el tipo de relación que se busque establecer, pero, al estar hablando yo desde mi propia perspectiva, no puedo evitar imprimirle ese carácter.

Ciertamente, he de confesar que nunca he contado con más de una sumisa prestándome sus servicios al mismo tiempo (por lo que no es que pueda hablar sobre tan delicada cuestión con conocimiento de causa) pero he de añadir que, esta elección, tal vez obedezca a mi idea personal sobre la dominación. No solo eso. También los planteamientos de la otra parte tienen su cuota de influencia y, todo ello; unido a lo expuesto con anterioridad; me incita a manifestar una extrema cautela antes de desear, siquiera, implicarme en una relación a más de dos bandas.


Por mucho que el hecho en sí constituya una de las prerrogativas que le son supuestas al rol que yo ostento, nunca he sido de asumir privilegios o responsabilidades si, previamente, no estoy razonablemente convencido de poder afrontarlos.

Sé que seguramente, dicho así, no se entenderá muy bien, por lo que, si me lo permitís, me gustaría exponerlo mediante un ejemplo hipotético. Pongamos que hubiera un/una dominante que ya contara con una persona a sus órdenes. Pongamos también que ese/esa dominante fuera todo un cúmulo de virtudes y perfección (cosa harto improbable) y, en consecuencia la envidia y objeto de deseo por parte de un importante número de aspirantes a servirle/la. Imaginemos ahora que, en un momento dado, consienta en tomar bajo su tutela a alguno o a varios de esos aspirantes. A mi entender, a partir de ese instante, pasarían dos cosas:

La primera relacionada con los sentimientos de la persona que ya estuviera entregándose a ese/esa dominante en concreto y que, por fuerza, vería reducidos el tiempo, las atenciones y la dedicación que, hasta ese momento, le habrían sido prestados. Las consecuencias de esto pueden ser muy variadas, ciertamente, pero no suelen ser demasiado fáciles de gestionar.

La segunda tendría que ver más con los recién llegados que, en buena lógica, desearían obtener de aquel a quien se entregan la misma magia, el mismo empeño y la misma emoción que le suponen quienes les precede por antigüedad. No obstante, si somos objetivos, se trata de un deseo un tanto irracional pues, lo que antes constituía una dedicación plena pasaría a ser compartida y, en el mejor de los casos, tan solo podrían aspirar a obtener la mitad. Tampoco es esto algo que se suela tener demasiado en cuenta pues, cuando la ilusión se asienta en nuestros corazones, la razón tiende a perder gran parte de su peso.


Por otro lado, si nos paramos a pensarlo, todo esto resulta de lo más lógico. Cuantas más personas intervienen en la consecución de un objetivo común más compleja se vuelve la tarea de coordinarlas a todas y más necesario se hace establecer unas normas claras y definidas sin demasiado margen a la negociación. Es, ni más ni menos, la consecución de una de las reglas matemáticas más simples: “Cuanto más aumentemos el número de variables de una ecuación, más difícil nos resultará resolverla”.

Sé que, sobre esta cuestión, existen un sin fin de posicionamientos, tan solo he querido dejar constancia del mío ¿Cuál es el vuestro?

Un saludo a todos.


lunes, 17 de septiembre de 2012

La mirada adecuada.



En uno de esos semanarios que suelen acompañar al periódico de los domingos, me encontré recientemente con un pequeño artículo sobre un joven violinista mallorquín; 21 primaveras; de nombre Francisco Fullana.

No voy a centrarme aquí ni en su virtuosismo y en su extenso palmarés que, no os equivocáis, resulta excelso, si no en un par de cosas que dejó caer en respuesta a las cuestiones que le fueron planteadas.

Ante los beneficios que hubiera podido obtener  a través de sus dotes y capacidad, decía:

Todos tenemos talento para algo. Pero el talento tan solo es una aptitud, lo realmente importante es el trabajo.

Que una persona tan joven imprima tal grado de coherencia a sus palabras es algo que, no solo me llena de esperanza (algunos maduros y resabiados diligentes deberían tomar buena nota), también dice mucho de lo bien amueblada que está la cabeza de este chico.

Resulta muy sencillo dormirse en los laureles cuando las cosas nos resultan fáciles o nos viene de cara, como tampoco entraña demasiada dificultad el hecho de tirar la toalla a las primeras de cambio cuando no creemos estar capacitados para afrontar un desafío por minúsculo que sea.

“Sin esfuerzo no hay recompensa” dice el saber popular, pero, por desgracia, no solemos tenerlo demasiado en cuenta. Pues bien, he querido hacerme eco de esta máxima pues resulta muy válida para cualquier campo en el que nos desenvolvamos, pero, en el que aquí se viene tratando habitualmente, adquiere una especial relevancia.

Si no perdemos de vista este hecho, es muy posible que a nuestros desafíos les podamos añadir como epílogo la frase con la que concluía el artículo:

Muchas veces los sueños se hacen realidad.


…y yo añado que si los ayudamos un poquito tendremos más posibilidades de que así sea.

Un saludo a todos.

viernes, 14 de septiembre de 2012

La espera impenitente.



Son las luces vespertinas
el reclamo que te atrapa.
Conforme avanzan las sombras
acudes a la llamada.

Desciendes por la escalera
que conduce a tu mazmorra,
allí donde surge el reto
y tu pasión se desborda.

Te aprestas para el momento
mientras tu piel temblorosa
suplica por esas marcas
que lavarán tu deshonra.

En el lúbrico cadalso,
haciendo frente a tu sino
aguardas dulce condena
que despierte tus sentidos.

Te sabes rea indefensa,
prisionera de tu carne,
que clama con su silencio
ver invadidas sus partes.

Y, entre tanto, está la espera,
esa tensión insufrible,
antesala de la hoguera
del deseo incombustible.


martes, 11 de septiembre de 2012

Demonios.



Hay ocasiones en las que una determinada cuestión parece adquirir una relevancia especial y, como si de una inquietud colectiva se tratase, adquiere tintes recurrentes. No solo eso, también parece como si el destino se empeñara en ponernos a prueba y nos fuera imponiendo retos inesperados y nunca antes asumidos. Eso es, precisamente, lo que parece estar ocurriendo de un tiempo a esta parte con los temores que surgen dentro y fuera de nuestro mundillo.

No siempre (o, más bien, nunca) nos resulta fácil el hecho de bregar con nuestros propios fantasmas. Incluso, diría yo, que esto viene a constituir uno de los mayores desafíos a los que tenemos que enfrentarnos en nuestro día a día.

Fobias, recelos, aprensiones; todo ello nos atenaza y condiciona en el momento de afrontar muchas de nuestras decisiones. Cuando estas se pueden postergar, no suele suponer un acto demasiado comprometido pues disponemos de tiempo para mentalizarnos y recurrir a aquellas soluciones que nos ofrezcan mayores garantías, lo cual, sin duda, contribuye a dotarnos de una mayor seguridad y una mejor perspectiva. Cuando, por el contrario, los retos que se nos presentan son imprevistos y su resolución ha de ser inmediata ya no nos resulta tan fácil asumirlos.


La D/s está plagada de circunstancias de este tipo (cualquiera con un mínimo de experiencia es consciente de este hecho) y es que; tanto para dominantes como para sometidos; la capacidad de adaptación entraña una enorme importancia.

Aunque no se trate de algo sobre lo que se pueda generalizar; pues, en gran medida, viene determinado por los factores personales de cada uno; si que existen ciertos paralelismos que nos resultan comunes a todos. Los hay que podrían englobarse dentro de aquellos de naturaleza puramente física: aguante, gestión del dolor, etc…, pero, tal vez, los que mayor esfuerzo requieren sean esos otros de carácter más psicológico.

No hay duda de que, a ese nivel, juegan un papel muy destacado los antecedentes personales de cada cual. Las experiencias previas pueden pesar, y mucho, en el momento de conducir nuestras propias emociones de un modo que pueda resultarnos provechoso.

Si atendemos a esto, es lógico que también, en determinadas circunstancias, puedan producirse bloqueos o situaciones donde el avance no solo se vea ralentizado si no que, incluso, se detenga por completo. Sobre este punto, yo me atrevería a afirmar que no existen demasiadas diferencias entre dominantes y sometidos ya que, ambos podrían verse expuestos a este tipo de circunstancias.

Las razones pueden ser de lo más variadas y, por ese motivo, no existen demasiadas alternativas que nos permitan salir airosos cuando nos vemos inmersos en un trance de estas características. Paciencia, observación y grandes dosis de sinceridad serían los remedios más efectivos y de aplicación más universal; aunque eso no quiere decir que nos vayan a ofrecer, necesariamente, un resultado a corto plazo.

Resulta natural que, en algunas ocasiones, nos veamos sometidos a una incontrolable, y a veces irracional, fuerza que emana de nuestros propios temores. Se trata de un hecho lógico y para nada censurable; pero cuando supone una barrera que nos impide disfrutar de aquello que ansiamos, cuando no nos protege si no que, simplemente, nos asila, no parece que cuente con demasiados aspectos positivos.


Además, conviene tener presente (creo que ya lo dicho en alguna otra ocasión) que la valentía no viene definida por la ausencia del miedo si no, muy al contrario, por las aptitudes que mostramos cuando este se manifiesta. Que seamos capaces de mostrarnos prudentes no solo es conveniente, también es necesario, pero una cosa es “la prudencia” y otra muy distinta “la renuncia”. La primera, aunque sea con cautela, nos permite evolucionar. La segunda, simplemente, nos estanca. Sea como fuere, la elección siempre serán nuestra. ¿No os parece?

Un saludo a todos.

domingo, 9 de septiembre de 2012

La paja en el ojo ajeno.



Murmura el vecino sobre casa ajena y no atiende la suya si se le quema.

(Proverbio español.)

viernes, 7 de septiembre de 2012

Yo también me masturbo.



Hay en estos días un runrún que se cuela en los hogares de España y agita los mentideros políticos y sociales. ¿Se trata de la crisis de la deuda? No ¿De la incontenible subida del desempleo? Tampoco ¿Se refiere, acaso, al negro horizonte que se vislumbra ante el inminente rescate que por tanto tiempo nos han vendido como innecesario? Pues… va ser que no.

Lo que parece traernos de cabeza es el caso de la concejala del municipio toledano de Los Yébenes, Olvido Hormigos. ¿Debe o no debe dimitir de su cargo después de que fuera difundido un video donde aparece masturbándose?

No conozco todos los entresijos de estos hechos (aunque no tendrá que pasar demasiado tiempo para que la vida y milagros de esta mujer sean expuestos por doquier) pero, de resultar cierto que la mencionada grabación abandonara el ámbito privado sin su consentimiento, creo que lo único que se la podría reprochar es que hubiera confiado en aquella persona a la que iba destinado y que no ha querido respetar la intimidad de ese gesto que le había sido entregado en exclusiva.

Entiendo que pueda haber personas a las que le resulte escandaloso el hecho de masturbarse delante de una cámara (como también las habrá que lo harían aunque esta no estuviera), pero, si nunca ha existido la intención de que el acto en sí trascendiera más allá de lo estrictamente personal… ¿Quiénes somos nosotros para juzgarlo? Pretender que de ello se deriven responsabilidades políticas, a día de hoy, con la que está cayendo, es lo que a mí me parece realmente obsceno.

Lo que, según nuestra legislación, sí que resulta sancionable es el hecho de publicar o difundir sin autorización este tipo de contenidos. Queda por ver si, a este respecto, se muestra tanto interés a la hora de depurar responsabilidades.

Yo, entre tanto; y antes de que se convierta en un delito de lesa majestad; voy a darme un homenaje.


Un saludo a todos.


jueves, 6 de septiembre de 2012

Salida de emergencia.



En ocasiones me paro,
y quieto en el mundo, observo
a esas personas grises
que deambulan sin objeto.

Muchas veces me pregunto:
¿Cómo es posible el sentido
que logra dotar de vida
a esas almas sin relleno?

Suelo centrarme, si pasa,
en esas pequeñas cosas
que conviven con nosotros
sin que las demos aprecio.

Me deleito en la armonía
que se forma de repente
cuando surgen sintonías
entre los graves y agudos.

Veo cuando, enlazadas,
dos miradas se entrecruzan
prendiendo chispa invisible
de la que surge la llama.

Siento el calor de ese cuerpo
que en la noche me acompaña
y me adentro por sus poros
sin miedo ya a los fantasmas.

Llegan a mi las fragancias
que saludan mi camino,
souvenirs de aquellos viajes
que por ventura iniciamos.

Gozo el sabor de unos labios
que suplican mi presencia
perdiéndome en los matices
que descubren sus encantos.

Y, así, abandono temores
afrontando con ahínco
cuanto sucede en mis días.

Así es como gano el paso
dejando atrás crueles sombras
y a mis batallas perdidas.


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