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jueves, 20 de junio de 2013

La estancia secreta.


A pesar de los temores que nublaban tu templanza,
enfrentada a los abismos que se abrían escabrosos,
hallaste el sereno influjo en la profunda mazmorra
y, en sus velados rincones, descubriste la esperanza.

De los tormentos rehuidos por entre ocultas pasiones
surgió la clara respuesta a una razón anhelada
ofreciendo con presteza los motivos que impelían
el resurgir de aquel sueño que creíste hecho jirones.

Qué extraño resulta todo lo visto tras estos muros
y que distinto se antoja si se comparan las marcas
dependiendo de si afloran de una virtud ofrecida
o si, por el contra, obedecen a sinsentidos oscuros.

No hay epíteto que enuncie los secretos revelados
en la cripta indefinida que elude toda mirada
salvo aquel que, sin decirse, determina la presencia
que de otra forma se intuye pero esquiva los dictados.




4 comentarios:

  1. Ha sido un placer disfrutar de este artículo. me he sentido... cómo se lo diría yo... como en Casa.

    Reciba un afectuoso saludo desde La Mansión y trasmítalo, si le parece oportuno, a la destinataria de tan hermosas letras.

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    Respuestas
    1. Un verdadero lujo que mis palabras hayan sido capaces de transportar a otras mentes a lugares familiares. Aunque consciente de mis propias limitaciones, eso me anima a continuar en la brecha.

      Un fuerte abrazo, Paul.

      Eliminar

  2. Mi Señor,

    Es increíble la intensidad con la que vives y describes esos momentos tan íntimos, como eres capaz de traspasar la pantalla y seguir haciéndome disfrutar.

    Poco mérito tengo yo, pues bien sabes que fue Tu paciencia y saber estar lo que me llevó a la serenidad en la entrega, sentirme segura contigo en la mazmorra lo que permitió mi esperanza y, al poner en Tu poder todo aquello que temo el necesario abandono de mi ser.

    Siempre que me permitas permanecer junto a Ti mi ilusión permanece viva y sueño a cada instante con continuar aprendiendo a servirte.

    Gracias mi Señor por aceptarme como Tu sierva e instruirme.

    A Tus pies
    Besos dulces

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te diría que tan solo reflejo aquello que percibo; pero, tú, sin duda, restarías importancia a tú propia aportación.

      De todas formas, mi dulce sierva, sé que, a tu manera, disfrutas de todo aquello cuanto se desprende de tus esfuerzos; aunque, en ocasiones, no seas del todo objetiva contigo misma.

      Un beso y un azote.

      Eliminar

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