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lunes, 1 de julio de 2013

Seducciones.


Existe cierta afirmación (con la que yo no estoy del todo de acuerdo) que sirve para sostener un principio bastante arraigado en nuestra sociedad: “El arte de la seducción únicamente se encuentra al alcance de las damas”. Os preguntareis por qué disiento de esta corriente de pensamiento, aunque, lo cierto, y antes de nada, conviene aclarar que mis diferencias de criterio respecto a esta temática obedecen más al fondo que a la forma. Intentaré explicarme.

Para mí existen varias maneras de enfocar la seducción y, por lo tanto, sí que es verdad que el género femenino cuenta con la suya (muy diferenciada de la forma de hacer masculina por razones de diversa índole). Pero, incluso diciendo esto, se estarían obviando otra serie de factores, pues, a nivel individual, también pueden darse diferencias, en muchos casos, sustanciales. Existen personas muy bien dotadas para este tipo de menesteres y otras que, en cambio, resultan más bien negadas. Esto tampoco es que constituya una constante en nuestras vidas y, el tiempo, las circunstancias o ambas cosa a la vez, pueden inducir a que se produzcan cambios en este sentido.


Por otro lado, no debe olvidarse uno de la otra parte; es decir: a quien se supone será receptor de tales tentativas seductoras. No todos nos sentimos atraídos por el mismo tipo de estímulos y, por lo tanto, no todos reaccionamos del mismo modo ante una misma propuesta que sirva de apoyo a esa intención.  Por ejemplo: para mí la seducción es sensualidad, sutileza, es un sí pero no donde los pasos que se den han de ser lentos, cadenciosos, aunque no por ello necesariamente calculados. A mi entender, con la seducción se busca encender el deseo pero; como ella misma ya es capaz de retroalimentarse; no precisa satisfacerlo. Así es como, a grandes rasgos, entiendo la seducción y, sin duda, seréis muchos los que no vais a compartir esta óptica. ¿Cómo, entonces, sería capaz de “seduciros” para que comulgarais con estos argumentos? Difícil, ¿verdad?

Si hablamos de bdsm, también aquí nos topamos con alguna que otra diferencia a la hora de discernir las muy variadas formas de entender este fenómeno que podemos encontrarnos en el seno de esta disciplina. A un primer golpe de vista ya nos percatamos de que poco tiene que ver con la forma de verlo que tiene aquel que se pone al servicio de otro con la de quienes ejercen la dominación. Muchos pueden pensar que, en este tipo de relaciones no resulta necesario dedicar tiempo y esfuerzos a estas cuestiones; y es posible que; desde un punto de vista “empírico”, tengan razón; pero, sin duda, de ser puestas en práctica, sí que tiene muchas cosas que aportar. Como sucede con otras tantas cuestiones, su relevancia no reside en su obligatoriedad.


De lo que creo que no cabe ninguna duda es acerca del marcado sentido de pausado deleite que envuelve todo lo relacionado con la seducción, donde, a veces, las cosa más sutiles y sencillas pueden llegar a alcanzar un altísimo grado de importancia y, ¿por qué no decirlo?, de placer. El coqueteo, la complicidad silenciosa, los gestos más inocuos; y un largo, larguísimo etcétera; pueden llegar a establecer un cierto vínculo que no tiene por que trascender del plano mental al plano físico pero que, de todas formas, nos hace sentir muchas cosas. Es lo que algunos han dado en llamar “tensión sexual no resuelta” y, sí, es muy posible que en ese plano no lleguemos a ver colmadas nuestras expectativas pero es que, como ya he dicho, la seducción no lo necesita.

No sé que pensaréis vosotros acerca de todo esto y, por ese motivo, lo dejo aquí para que, si lo deseáis, podáis continuar desarrollando el tema y aportar vuestra opinión.

Saludos a todos.


4 comentarios:

  1. La seducción es la atracción por algo que causa deseo, y por simple definición no depende de sexos, sino que ambos pueden estar bajo ese influjo y causarlo a la vez. Muchas veces, se supone que es tan solo un primer estadio, el inicio de todo, pero que después no es necesaria, pero para mí, es justamente el error que lleva al fracaso.

    Personalmente necesito y disfruto de la seducción constante, de sentir y hacer sentir esa atracción, esa constante realimentación para los sentidos, que hace que se mantenga viva la llama.

    No sé si existen negados para esta práctica, yo siempre he creído que simplemente no había llegado el receptor adecuado para esas concretas emisiones, pues como Tu bien dices, no todo el mundo gusta de ser seducido por los mismos estímulos.

    Cuando nos quedamos en las pautas más conocidas, cuando suponemos que nos deben llegar de un modo determinado, y esperamos que sean de una gran magnitud, descuidando de ese modo las sutiles señales que todos somos capaces de emitir y percibir, perdemos una gran cantidad de sensaciones que se palpan, la mayor de las veces, de forma sutil pero causando un fuerte impacto al ser valoradas.

    Quizás lo más complicado de este tipo de comunicación sea encontrar a esa persona que esté en la misma frecuencia que tú y sepa descifrar el código emotivo que encierran esos gestos.

    Una vez más me defino como atípica, pero me encanta disfrutar del influjo de Tu seducción, ese que causa un deseo difícilmente controlable en mí y que alimenta a la vez mis ganas de seducirte a Ti con todo aquello que poseo, que no tiene por qué ser precisamente de gran valor, pero si apreciado por Ti.

    Creo que no es necesario que diga más, pues de sobras conoces nuestra mutua seducción…es increíblemente apetecible verdad, mi Señor?

    Besines dulces
    A Tus pies

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    Respuestas
    1. Un comentario muy denso y pormenorizado, mi dulce sierva; del que, sin duda, si se lee con la debida atención; pueden extraerse un buen número de enseñanzas.

      Me encanta ver como despliegas esa óptica de amplias miras, más que nada porque intuyo los beneficios y agradables sorpresas que te reporta.

      No dejes nunca de observar con esa mirada despierta todo cuanto te rodea.

      Un beso y un azote.

      Eliminar
  2. Coincido con tu visión de la seducción, es algo sutil, lento....creo que tanto hombre como mujer tienen sus armas de seducción, es más, creo que incluso es distinto para cada persona. Lo malo es que la mayoría se deja llevar ppr lo que ha visto en las pelis en lugar de fijarse en aquel al que quiere seducir pues esa observación puede dar muchas pistas.

    Y también creo como dana que lo difícil es sintonizar el mismo canal de tu objeto de deseo...o que alguien te sintonice a ti...

    A seducir toca!!!

    Besitos.

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    Respuestas
    1. Nos sabes, estimada Shuvani, hasta qué punto compartimos la misma opinión y, si bien; como tú misma ya has expuesto; no se prodigue en exceso esa forma de entenderlo..., quienes no muestren interés por ese tipo de cuestiones, también se pierden los beneficios que reportan.

      Un cariñoso saludo.

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