Embajadas.

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viernes, 31 de mayo de 2013

Gato por liebre.


No son pocas las ocasiones en las que las frustraciones que padecemos constituyen un justo castigo ante las falsas expectativas que, nosotros mismos, nos creamos, y…, ciertamente, no conviene demasiado depositar nuestras esperanzas sobre endebles conjeturas de dudoso fundamento.

Además, en estos tiempos en los que tanto abunda la picaresca, todo el que muestre una excesiva inocencia se convierte de inmediato en un firme candidato a sufrir el engaño o la burla. Resulta un tanto doloroso decirlo así, de un modo tan crudo, pero lo cierto es que esa es la realidad y, por lo tanto, no se puede vivir de espaldas a ella.

Esa es la razón por la que los compañeros de la ludoteca han decidido iniciar una campaña de concienciación con el fin de poner de relieve esta particular coyuntura y advertir; en la medida de lo posible; de los riesgos que conlleva de una forma contundente, clara y concisa (y que, en su caso, viene a traducirse en un ataque directo a nuestro sentido del ridículo). Mucho cuidado pues con algunas de las propuestas que, en estos días, se os puedan estar haciendo a través de internet ya que, como podéis comprobar, no todo resulta ser lo que parece.


Feliz finde para todos y… una pizca de prudencia.


jueves, 30 de mayo de 2013

Caminos personales.


Poca gente se imagina
el esfuerzo que requiere
dotar de impulso y sentido
a una inquietud que aparece.

No siempre resulta fácil
manejarse con buen tino
emprendiendo ese camino
exponiendo lo más frágil.

Se antoja como algo atractivo
y despliega su influencia;
pero, más que divertido,
lo que reclama es paciencia.

Por eso ante los errores,
ante un desliz cometido,
poco mérito al rendido
y honor al firme en valores.

No hay lugar para caprichos
cuando una senda es trazada,
mas tened por bien sabido:
”la constancia es valorada”.

Que nadie se lleve a engaños,
no es sencilla la tarea,
ni todo cuanto conlleva
se asume libre de daños.

Pero, después, llega el día
en que todo se comprende,
e incluso hayáis quien disfruta
de ese sentir diferente.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Flashbacks.



Conservar algo que me ayude a recordarte, sería como admitir que te puedo olvidar.

Willian Shakespeare. (Escritor y dramaturgo inglés)


viernes, 24 de mayo de 2013

Escalafones.



Como si fuera posible establecer una correlación entre lo que vendría a ser un correcto y ponderado orden social con una estratificación rígida y caprichosa entre clases, sigue habiendo individuos que consideran que los privilegios que han alcanzado mediante los más variopintos métodos de ascenso obedecen a una suerte de don innato,  casi casi de orden divino. Desde su atalaya construida a base de mentiras, engaños y traiciones, se atreven a mirar al resto de nosotros, pobres mortales, como si a ellos nunca les fueran a venir mal dadas y su situación fuera a perpetuarse, simplemente, porque sí.

No me cabe la menor duda de que existen muchas personas que han logrado el éxito en sus proyectos y que ocupan puestos de relevancia merced a su esfuerzos y buen hacer; pero, no nos engañemos, no suelen ser mayoría. Nuestros amigos de la ludoteca son (o al menos de eso presumen) unos fervientes defensores de la “meritocracia” y llevan muy mal eso de que se les considere inferiores por el mero hecho de no ocuparse de cuestiones consideradas más relevantes. Ante esta disyuntiva aprovechan la menor ocasión que se les presenta para dejar claro que, cualquiera, puede verse sorprendido, y quedar en evidencia, cuando se producen situaciones inesperadas.


Su recomendación para este finde; aunque no es que yo la tenga muy clara; tal vez pase por hacer gala de una cierta prudencia en nuestro trato con los demás no vaya a ser que nos hagamos acreedores a una cura de humildad. No obstante, conociendo como conozco su “modus operandi”, me inclino más bien por que su moraleja sea: “cualquier escusa es buena con tal de reírse un rato”.

Feliz finde y…, no seáis demasiado trastos.


martes, 21 de mayo de 2013

El pesar de las "niñas".


Desconozco el motivo por el cual una extraña sensación ha venido a turbar cierta parte de la percepción que tengo de las cosas, y no alcanzo a comprender si la causa que la genera viene motivada por algún agente externo o si, en cambio, habría de buscar sus orígenes en cierta clase de desazón personal que obedece más a criterios subjetivos que ha realidades tangibles.

Lo cierto es que no logro desprenderme de esa anquilosada impresión que alberga mi sentir y que distrae mi buen ánimo con preocupaciones, posiblemente, injustificadas. Pero la sensación persiste y me arrastra a pensamientos enrevesados. ¿Qué es lo que turba la alegría de “las niñas”? ¿Qué es lo que impide que la sonrisa florezca en sus rostros como antaño?

“¿En qué estará pensando este hombre?” os preguntaréis. La verdad es que ni yo mismo lo tengo muy claro, pero, por estas fechas, solía suceder que las damas; por norma general; venían ha experimentar una especie de “despertar”, de ebullición, no solo en lo físico si no, sobre todo, en lo referente a la actitud que despliegan en el día a día. Es muy posible que esta sea una apreciación personal circunscrita, únicamente, a mi ámbito local más cercano y que no resulte extrapolable a otros entornos. Puede que, también, algo de culpa tenga  la  atípica primavera que se ha establecido por estos lares y que; recordando las palabras de un inspirado Sabina; “nos ha robado el mes el abril” y, tal y como se presentan las cosas, termine sustrayéndonos también el de mayo. Pero, con todo, no me resulta posible obviar lo que observo al pasear por la calle, al acudir a los comercios, al realizar, en definitiva, todos aquellos actos habituales. Es como si me faltara algo, como si el mar careciera de horizonte, como si los poemas hubieran perdido sus palabras, como si el paisaje hubiera extraviado parte de sus colores. Veo el cariz de preocupación que revelan muchas expresiones femeninas, el rictus soñoliento y apesadumbrado que se adueñado de sus caras y no puedo por más que esperar que, el motivo de tales reflejos, no venga provocado por indeseadas influencias masculinas.


Escasean, pues, mis flores preferidas en esta estación; las miradas cargadas de picardía y el espíritu coqueto; y un tanto gamberro; que ayudada a desvanecer mi temperamento taciturno. No se observa tampoco el vuelo de las mariposas, lo cual me induce a pensar que algo de cierto ha de haber en mis reflexiones y que puede que este mal que he percibido tenga ramificaciones mucho más ignotas y profundas; más os ruego, queridas damas: no nos privéis del contento de veros radiantes y alegres ni de la oportunidad de disfrutar de vuestros gestos más sencillos (aquellos que prescinden de la arrogancia y la afectación) pues vuestra hermosura nace de vuestra presencia, sí, mas no tanto de vuestro físico.


Va por vosotras.

lunes, 20 de mayo de 2013

Sin ornato.



Muchas veces, con las cosas más sencillas es con las que nos sentimos verdaderamente reconfortados. 


domingo, 19 de mayo de 2013

Esa oscura apetencia.



Orillado ante la cala que tras tus nalgas se oculta,
tentado por esa gruta que entre las dunas se asoma,
siento el oscuro impulso de plantar allí mi enseña
reclamando como mío el secreto que atesora.

Te tomo pues sin recelo y acometo tu estrechura,
que no se diga que apura con su presión este ariete,
y, así, en el dulce gozo de esta unión contra natura,
de ese rincón profundo, surja el placer pertinente.

Uncida de esta manera, tu retaguardia rendida,
franqueado ya ese paso que otras huestes no arremeten,
cedes tu plaza a este cuerpo que tal entrada utiliza
y te fundes en el fuego que a ese portal estremece.


sábado, 18 de mayo de 2013

Carpe diem.



La propuesta que esta semana nos es remitida desde la ludoteca no responde tanto a una actividad concreta, si no, más bien, a una forma de encarar con cierto optimismo los retos e imprevistos que vienen a asaltarnos de manera, más o menos, cotidiana.

Ciertamente, no son demasiadas las alegrías que nos proporciona el momento actual ni puede decirse que  vayamos; en general; demasiado sobrados de positivismo. Pero, si bien es cierto que la prudencia nunca está de más a la hora de tomar nuestras propias decisiones, un exceso de cautela tampoco es que resulte demasiado aconsejable. Además, parece como si; en un periodo de tiempo relativamente corto; hubiéramos pasado de disfrutar la más despreocupada de las existencias a sentir el más desmedido terror por lo que pueda depararnos el futuro.

No tiene demasiado sentido adelantarse a todos y cada uno de los acontecimientos que nos están reservados, pues, ni antes ni ahora, puede decirse que se muestren sujetos a nuestro más absoluto control. No me malinterpretéis, en modo alguno pretendo exhortar a nadie para que, a tontas y a locas, se lance a la primera aventura que se le presente (algo a lo que son muy dados nuestros lúdicos amigos), pero, dentro de un razonable equilibrio… ¿por qué negarse aquellos pequeños placeres que nos vengan dados de forma inesperada? Como ya he dicho, no contamos con demasiados elementos que nos inviten al deleite, por lo que mejor disfrutarlos cuando nos vengan dados. ¿Quién sabe que sorpresas esconderá la fortuna tras sus puertas?


Feliz finde para todos y… Carpe diem.



jueves, 16 de mayo de 2013

Historia del dildo I. (Introducción)



Imbuidos del espíritu arrogante que domina el pensamiento común de nuestro tiempo, tendemos a creer que todo aquello de lo que disfrutamos en nuestros días, tiene un origen relativamente reciente y que ha sido, precisamente, esta sociedad a la que pertenecemos la que; sin tener en cuenta los logros de tantas y tantas generaciones pasadas; ha sido capaz de poner en nuestras manos todo el conocimiento del que ahora disponemos. Tendemos a pensar; tal vez en un vano intento de enmascarar nuestros propios miedos y carencias; que somos capaces de hacer gala de una enorme resolución, así como de una ilimitada inventiva, que nos ha permitido desarrollar todas las innovaciones presentes sin que, previamente, nadie hubiera realizado ningún trabajo en ese sentido.

No diré que en la actualidad no se estén produciendo avances en infinidad de campos; estaría faltando a la verdad si lo hiciera; pero también es cierto que se han alcanzado innumerables progresos durante el pasado y, a poco que nos paremos a pensarlo, nos daremos cuenta que, estos últimos, constituyen una gran mayoría.

Sé que, dicho así, parece bastante obvio y, por otra parte, innecesario, pero existen casos (muchos en realidad) en los que queda patente nuestra presunción a la hora de apropiarnos de conceptos, ideas o soluciones que para nada constituyen una novedad y que, a falta de una datación más exacta, podría decirse que han estado presentes en la evolución del género humano desde el momento en que este ha podido ser considerado como tal.

En el marco del disfrute de nuestra propia sexualidad existen infinidad de ejemplos en este sentido y, muchas veces, aquello que se nos antoja como algo revolucionario e innovador, suele tener a sus espaldas una historia y un bagaje muchísimo más amplio de lo que, en un principio, tendemos a pensar. Este es, ni más ni menos, el caso del dildo.

Como herramienta, cuya única e inequívoca función es la de proporcionar un estímulo puramente genital, se encuentra presente ya en los albores de la civilización, en culturas e individuos que aún no habían llegado a desarrollar, ni tan siquiera, la agricultura (así que como para ponerse a disertar sobre otras capacidades más abstractas; como pudiera ser el caso de la escritura; y que no aparecerían hasta la formación de sociedades más desarrolladas enmarcadas dentro de un ámbito bastante más complejo). Es por ello que, aquí, estamos hablando de un comportamiento más antiguo que la propia historia y que, por extraño que parezca, incluso en las cavernas se practicaba ya cierta forma de “tuppersex”. Pero este tema da mucho de sí, así que… vayamos por partes.

Antes de meterse en harina, me gustaría aclarar que, el propio termino “dildo”; a pesar de que se usa con total normalidad y está muy extendido entre la comunidad hispano-hablante; no aparece reconocido en el Diccionario de la Real Academia Española. Sea como fuere, son varias las hipótesis que se barajan sobre el origen de este vocablo. Entre ellas una que sugiere que deriva del término italiano “diletto”, que puede ser traducido como “deleite”, y otra que sostiene que su procedencia se desprende de una palabra anglosajona para referirse a un instrumento de uso naval de forma fálica y del que también tomaría su nombre la Isla del Dildo cercana a Terranova en el litoral atlántico canadiense.

Existen, a su vez, otras formas para denominar a este instrumento que nos viene de épocas pasadas:

- “Olisbo” (del griego olisbós”) empleado para referirse a dildos de apariencia realista y que cuentan, además, con la representación de los testículos.

- Godemiché” (también “godemichi” o “godemichet”) del francés; cuyo significado más literal podría ser el de “gózame”.


- “Godemací”, en catalán y, posiblemente, derivada de la anterior.

-”Darshildo”, del hindi.

- “Cala goeg”, del galés.

-”фаллоимитатор”, del ruso y que viene a significar “falo de imitación”.

Estos han sido tan solo algunos ejemplos, pero no está de más apuntar que la primera aparición del término “dildo” como tal para referirse al objeto sexual que hoy todos conocemos se produce durante el siglo XVII en Inglaterra y aparece en esa lengua bajo la forma “dil doul” (pene erecto) en una canción que llevaba por título: “The maids complaint for want of a dil doul” (Las señoras se quejan porque quieren dildo). También en Inglaterra, y durante la misma época, aparece esa misma referencia documentada en varias obras de teatro (“El alquimista” de Ben Jonson y “Cuento de invierno” de William Shakespeare).

Como habéis podido comprobar, la palabra en sí misma ya cuenta con un amplio bagaje, aunque en castellano haya sido oficialmente ignorada e incluso, para definir a  su equivalente, “consolador”  el diccionario se despache con un escueto: “que consuela”. Esta forma de actuar parece estar sacada directamente los preceptos que marcaba el antiguo “Diccionario de Autoridades” donde se establecía que: “… se excusarán todas las palabras que significan desnudamente objeto indecente (VOL. 1, pag. XV).


Conocidos ya los inconvenientes de orden moral que, para algunos, parece tener la palabra que define la herramienta que nos ocupa, dejaré para una próxima ocasión el recorrido y evolución del objeto en sí a lo largo de la historia y, así, de paso, aprovecho para despertar en todos vosotros el gusanillo por el conocimiento de tan útil y longevo instrumento.

Un saludo a todos.



miércoles, 15 de mayo de 2013

Influjo maquiavélico.

Detalle del retrato de Maquiavelo,
obra de Santi di Tito.


La figura de Nicolás Maquiavelo (Florencia: 1469 - 1527) ha quedado muy marcada por la mala prensa de la que fue objeto por parte de un nutrido grupo de pensadores contemporáneos suyos. De hecho, su apellido ha servido de referente para acuñar un adjetivo que define la maldad, la perfidia y el espíritu taimado y engañoso del que hacen gala algunas personas. “Maquiavélico” es, a día de hoy, cierta forma de insulto dirigido contra individuos susceptibles de ser acusados de obrar con doblez.

Pero si escarbásemos un poquito sobre la, muchas veces infundada, pátina de despropósitos que la historia a vertido sobre la persona de Maquiavelo, veríamos que muchas de las ideas que dejo plasmadas en su obra resultan sensiblemente razonables, aunque, sin duda, no debieron de resultar fácilmente digeribles en el contexto de las intestinas luchas por el poder  que protagonizaron entre sí los Príncipes italianos del Renacimiento.


Es por ello que, a todas aquellas personas que sientan un encendido interés por el ejercicio de la dominación, les recomiendo encarecidamente la lectura de su libro titulado, precisamente,  “El Príncipe”. Aunque las reflexiones que son vertidas entre sus páginas tienen un marcado carácter político, la esencia de las mismas vendría a ser la del correcto, justo y perdurable uso del poder, y; aunque ya hayan pasado algunos siglos desde que fueran puestas sobre el papel y algunas de sus referencias se hayan visto un tanto desdibujadas; muchas de las enseñanzas que es posible extraer de esta obra continúan siendo plenamente válidas.

Sé que a muchos de vosotros os podría parecer una lectura tediosa; y si que es cierto que el lenguaje que emplea no esta exento de ciertos refinamientos clásicos; pero no resulta difícil de leer y tampoco es que se trate de una obra demasiado extensa (dependiendo de la edición, apenas 120 páginas). Además, la infinidad de reseñas históricas que contiene, sirven para que nos demos cuenta de que muchas de las problemáticas que nos sacuden en la actualidad no son para nada novedosas y que, ya tiempo atrás, se trato de darles solución; aunque, al igual que ahora, con escaso éxito.


Espero haber despertado vuestro interés por este autor y estoy convencido de que muchos de vosotros sabréis obtener un beneficio de sus palabras en vuestras relaciones. Tal vez no resulten del interés de todos pero, para quienes compartan mi visión sobre la dominación, a buen seguro que les dará en que pensar,

Un saludo a todos y que tengáis una provechosa lectura.

martes, 14 de mayo de 2013

Devoción.



Solo el que manda con amor es servido con fidelidad.

Francisco de Quevedo. (Escritor del Siglo de Oro español)


lunes, 13 de mayo de 2013

Eres mia y... lo sabes.



Muchas veces lo especial no es lo que queremos si no lo que nos encontramos
y muchas veces lo rechazamos por no ajustarse a unos cánones que nos son ajenos
cuando, precisamente, eso es lo que hace especial nuestro hallazgo.

Después nos sentimos vacíos,
carentes de identidad por no haber sabido decidir por nosotros mismos,
por haber dejado escapar esa oportunidad que se nos presentaba.

Y… ¿qué importa entonces lo que piensen los demás?
¿Qué mérito tiene el hecho de doblegarse ante una corriente que nos es impuesta?
Mi mérito; si es que puedo presumir de alguno; es el de constatar una evidencia.

No te he comprado ni corrompido,
no te he expoliado ni aborrecido.
Creí ver en ti lo que, ahora, sé muy cierto,
y tú, convencida, me lo has ofrecido.

Eso nos basta para confirmar lo que, sin decirlo, es un hecho…
…que eres MÍA y  lo sabes.


viernes, 10 de mayo de 2013

Centáurides.



No sé si habrá sido a raíz de mi anterior entrada, pero lo cierto es que entre los integrantes de la ludoteca se ha despertado un repentino interés por la cultura de la Grecia Clásica, o, más concretamente, por ciertos aspectos de su mitología.

El hecho es que, desde su departamento de ingeniería genética, han lanzado la propuesta de combinar distintos perfiles de ADN y, así, convertir en realidad lo que, hasta ahora, solo era fantasía. Sus primeros estudios se están centrando en la figura de los centauros; o, más concretamente, en sus equivalentes femeninas, las “centáurides” (creo adivinar con qué oscuras intenciones).

Como suelen tener por costumbre, no han querido atender mis llamadas a la prudencia ni, tampoco, mis constantes ruegos de no alterar el orden natural de las cosas  y, a  pesar de los precedentes (aún conservo muy vivo en mi memoria el “Incidente Gateto”), no han querido dar su brazo a torcer, por lo que solo me resta la esperanza de que; como también les suele suceder con bastante frecuencia; su ímpetu inicial se vaya diluyendo a medida que el nivel de exigencia de su proyecto vaya en aumento.

Además; si estoy en lo cierto con respecto al fin que persiguen con esta iniciativa; no veo la necesidad de recurrir a complicadas técnicas de incierto desenlace. Siempre se puede echar mano de soluciones más cercanas y; si lo que nos gusta es practicar cierto tipo de equitación; con un adecuado proceso de doma…


…y algún pequeño aditamento…


…se pueden obtener unos resultados más que razonables.

Que tengáis un feliz e hípico finde.

jueves, 9 de mayo de 2013

Mujer contra mujer.



El nombre de Safo de Mitilene a quedado ligado indisolublemente al concepto del amor lésbico (Mitilene es la capital de la isla de Lesbos, frente a la costa turca del mar Egeo) ya desde muy antiguo.

No se conocen demasiados datos fiables acerca de su vida ya que su existencia se ha visto rodeada por un cierto halo de misticismo. Según parece, vivió a caballo entre los siglos VII y VI a.C. y; salvo un corto periodo en que estuvo exiliada en la ciudad siciliana de Siracusa; residió siempre en su isla natal. Se cuenta de ella que, en el seno de una sociedad denominada “thiasos”, instruía a las muchachas jóvenes a fin de que adquirieran las cualidades que en aquella época se les exigía para ser unas buenas esposas. Después pasaría a desarrollar lo que vino en llamarse “La Casa de las servidoras de las Musas” donde inculcaba a sus discípulas, entre otras cosas, el canto y la poesía. De ese periodo proviene la creencia de que Safo mantenía relaciones íntimas con sus alumnas y han sido muchos los autores que han creído ver en la obra poética de esta dama retazos de esa inquietud. Si bien son muy escasos los escritos de Safo que han llegado hasta nosotros; tan solo retazos a través de referencias de otros autores las más de las veces; lo cierto es que no son lo sufrientemente concretos como para que se pueda afirmar con seguridad cuál era su orientación sexual, aunque si que es cierto que tienden un poco a la ambigüedad, lo cual deja la puerta abierta a toda clase de especulaciones. Incluso su muerte no escapa a la controversia, pues, según la tradición, se suicidó lanzándose al vacío desde la roca de Léucade apenada por el amor no correspondido de una joven.

Obra: Safo y Alceo (1881).
Autor: Sir Lawrence Alma-Tadema.

Como fuere, y sin ánimo de plasmar aquí su biografía (tenéis a vuestra disposición una amplia variedad de fuentes en la red), esta ciudad quiere rendir un homenaje a esta mujer convertida en icono de ese erotismo netamente femenino así como a todas sus, por así decirlo, “seguidoras”. ¿Qué mejor forma de hacerlo que a través de sus propias palabras? Así, además, tendréis ocasión de dilucidar si puede haber algo de cierto en lo que se dice sobre ella.


… y cuando te miro de frente creo
que jamás Hermíona fue tan bella
y que no está mal que a la rubia Helena
yo te compare…



Un saludo a todos.


martes, 7 de mayo de 2013

El viaje de Luna. (IV)



Luna siguió el curso de un arroyo que se iba abriendo camino por entre un angosto desfiladero hasta que, de pronto, el paisaje dio paso a un amplio valle enmarcado entre montañas vestidas de verde.

Con el alma en estado de inocencia, recorrió con su mirada aquellos horizontes descubiertos que eran presagio de ignotos avatares y comenzó a elucubrar sobre las posibles sorpresas que aquel nuevo entorno pudiera estar reservando.

Decidida y confiada, enfiló ladera abajo hacia los lindes de un bosque de exuberante espesura y, una vez internada bajo el frondoso ramaje, fue saludada por infinidad de voces provenientes de todos los seres que allí tenían su morada. Rodeada de aquel sonoro murmullo, se fue dejando guiar por entre las estancias que conformaba la vegetación, mientras iba descubriendo todo un elenco de nuevas criaturas que acudían a su encuentro para comprobar cuanto había de cierto en los rumores que les habían ido llegando. Le daban la bienvenido mientras se agrupaban tras ella en una festiva procesión que iba creciendo a cada paso que daba.

Y fue así como, en compañía de tan amistosa multitud, Luna llegó a vislumbrar el lugar exacto donde latía el corazón mismo del bosque. La magia impregnaba aquellos contornos aunque, a simple vista, no causara ninguna impresión especial. Solo unos ojos acostumbrados a ver más allá de lo evidente serían capaces de extraer la verdadera esencia que allí permanecía oculta; protegida como estaba frente afanes desdeñosos.

La quietud se hizo presente mientras enmudecían las voces de las ánimas salvajes y una bruma perezosa se adueñaba del lugar. De entre aquella niebla, cálida y húmeda, surgió una presencia de formas confusas hacia la que fluía el aliento vital que desprendía aquel paraje. Poco a poco, con pausada y vaporosa cadencia, una silueta se fue haciendo cada vez más y más definida hasta que; alcanzado como por ensalmo cierto punto de inflexión; se hicieron evidentes los atributos de aquel físico sobrevenido. Vestida con los dones de natura, luciendo los colores que adornaban el bosque; una joven aunque abigarrada voz surgió de aquel cuerpo revelado.

Título de la ilustración: The wood witch.
Autor: Viag

- Saludos Luna. – dijo hospitalaria y cómplice a un tiempo. – Mi nombre es Gea, hija de la tierra y guardiana de este y otros lugares. Se bienvenida a este nuestro humilde refugio y ten a bien aceptar todo aquello que necesites de entre nuestras escasas pertenencias.

- Si en verdad algo aquí pudiera tacharse de menguado… - apuntó Luna sorprendida por un rubor encendido. – sería la gratitud que soy capaz de brindaros por este recibimiento con el cual me habéis acogido.

Todo en el bosque se hizo uno para celebrar entre un clamor silencioso el buen juicio que reflejaban aquellas palabras y; aunque en lenguaje muy distinto al que emplea la raza humana; todo fueron vítores y muestras de júbilo.

Una sonrisa afloró a los labios de Gea mientras se iba apagando el sordo alborozo y; buscando la mirada que Luna, vergonzosa, le rehuía; sentenció emocionada:

- Veo en ti las enseñanzas de mi propia madre, que hasta hacen bien poco ejerció tu tutela, así como la humildad de quien obra con prudencia. Mas…, no te sientas cohibida ya por más tiempo y ven a mis brazos… “hermana”.

Las dos se fundieron en un fraternal abrazo, lo cual, nuevamente, fue motivo de festejo; más celebrado si cabe por la sincera y espontanea virtud que desprendía aquel acto.

Las lágrimas se asomaron por primera vez a los ojos de Luna; presa de una intensa emoción; y aquellas perlas que resbalaban por sus mejillas adquirieron el sabor dulce de la bienaventuranza. Se sentía en familia, arropada por la fortuna de verse en tan buena compañía, pero una inquietud nublaba su ánimo y no era otra que el deseo apremiante de reencontrarse con su madre.

Gea, consciente de la desazón que afligía a aquella tan cercana a su sentir, la tranquilizó con estas palabras:

 - No te entristezcas pequeña, pues bien pronto habrá de producirse esa unión que tanto ansías. Pero aún no es el momento, - añadió mientras lanzaba una escrutadora mirada hacia lo alto, por encima, incluso, del espeso ramaje. – ya que, a no mucho tardar, el cielo se cubrirá con las nubes que habrán de ofrecernos su lluvia apenas caiga la noche. Por ello, no te será posible contemplar hoy el luminoso rostro de tu progenitora.

- ¿Qué es la lluvia? – interrogó Luna desde su inocente ignorancia. – Me han hablado de ella muchas veces los torrentes subterráneos que discurrían próximos a mi antiguo hogar, pero no alcanzo a comprender cómo se manifiesta ni el modo en qué se comporta.

- Si te quedas con nosotros podrás averiguarlo; no tardarás mucho en observarla y sentirla por ti misma. Y entre tanto, en pago a tu compañía, te iremos descubriendo que otras cosas te ofrecen estos contornos. ¿No querrás privarnos de tu presencia cuando apenas si has llegado?

Luna sonrió cohibida al ser consciente de su falta de cortesía por haber dejado que sus impulsos la empujaran a obrar con tanta premura. Hay que decir en su descargo que aún carecía de experiencia en aquel tipo de menesteres; lo cual no quiere decir que no fuera espabilada y capaz de poner remedio con prontitud a sus eventuales deslices. Aceptó pues, de buen grado, el  cordial ofrecimiento y, a partir de aquel instante, comenzó una interminable sucesión de consejos, experiencias y relatos, sazonados con alguna que otra chanza e, incluso, hasta cantos y bailes.

Así trascurrió el resto de la jornada hasta que las luces vespertinas se fueron apagando y unos densos nubarrones se fueron agrupando con objeto de saciar la sed de la tierra.



lunes, 6 de mayo de 2013

Requisito de recompensa.



Las grandes obras son hechas no con fuerza, sino con perseverancia.

Samuel Johnson. (Escritor inglés)



sábado, 4 de mayo de 2013

Placer consentido.



Aunque sea mío tu cuerpo
y me rindas pleitesía ,
clama en llanto tu entrepierna
al carecer de contento.

Es una más de las tretas
que se esconde en nuestro acuerdo
y que confiere ese toque
que tanto nos satisface.

Resulta extraño decirlo,
mas así  es como sucede,
y, además, qué enorme gozo
surge oculto tras la espera.

Entre caricias hurtadas
y esas otras permitidas,
estoy seguro: te inclinas
por el placer consentido.


viernes, 3 de mayo de 2013

Relax weekend.



Al pasarme hoy por la ludoteca para ver con qué nuevas ocurrencias se hallaban ocupados sus gamberros inquilinos, me sorprendió bastante el estado de apatía en el que se veían inmersos. Supongo que debe tener algo que ver con el echo de que “el campanu”; además de haberse hecho tanto de rogar; finalmente, se les haya escapado. De nada les ha servido la espera bajo el frio y la lluvia, y hoy, aunque ya vuelva a lucir el sol, no se les ve demasiado animados.

Su habitual estado de febril y alocada excitación parece haber mutado en puro y duro sedentarismo y no hay quien les saque de la sala de ingeniería audiovisual donde se han hecho fuertes. Dicen estar enfrascados en un nuevo proyecto, pero yo solo los veo inmersos en interminables partidas de videoconsola que, de cuando en cuando, quedan en suspenso a fin de dedicar algo de tiempo a la proyección de algún clásico cinematográfico (y sin que falten los refrescos, las palomitas y alguna que otra cosa que mejor me guardo).

Si les intento apremiar para salgan de tan pernicioso inmovilismo, me replican argumentando que, con su aptitud, tan solo están defendiendo el económico y desestresante hábito de quedarse en casa los fines de semana. Además, añaden que…, de todas formas, siempre se puede hacer bueno aquello de: “sábado, sabadete…” sin que exista la necesidad de abandonar la seguridad y el confort del hogar. Bueno. Parece ser que; a pesar de su aparente inoperancia;  en el caso de esta lúdica banda se puede aplicar ese dicho de: “el que tuvo…, retuvo”.


Visto así, puede que sea tan buen plan como cualquier otro.

Feliz y hogareño finde.



jueves, 2 de mayo de 2013

Hasta pronto Caballero.



Una mala noticia; puede que menor si se compara con todas las que nos vienen asaltando últimamente;  ha venido a causar una gran conmoción dentro de los muros de esta ciudad.

El Caballero DonJuncal ha querido manifestarnos su deseo de partir voluntariamente hacia el exilio, privándonos, así,  de su voz y su compañía. ¿Se calzará sus botas de siete leguas e irá a buscar aquello que cree que le falta? No sé porqué pero, siempre que su nombre aflora a mi mente, me viene aquella frase que dice: “Lo cortés no quita lo valiente”. A este, mi estimado camarada, no sé si le falta algo o, muy al contrario, le sobra, pues  los tiempos que corren no resultan nada halagüeños para las gentes de bien.

Pero no voy ponerme ni nostálgico ni reivindicativo. Solo quiero expresar mi agradecimiento a una de esas personas que asistió al nacimiento de esta urbe y que ayudó con su apoyo a que no sucumbiera en sus primeras y delicadas horas.


A vos, Caballero, deciros que instéis a esas botas que ahora os llevan lejos a que no olviden el lugar del que han partido para, así, cuando vuestro periplo pueda darse por concluido, puedan traeros de regreso y, así, nos deleitéis con el relato de vuestras  aventuras.

Hasta pronto Caballero y mucha suerte en vuestro viaje.


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