Embajadas.

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miércoles, 29 de junio de 2016

La virtud del infortunio.





Hay ocasiones en las que el infortunio es la clave que desvela algunos de los más valiosos recursos que atesora nuestra mente. 



Alexandre Dumas. (Escritor francés)



martes, 21 de junio de 2016

Aspiraciones puras.





¿Por qué las personas perseguimos las cosas bellas, sublimes e inalcanzables; aún cuando no sepamos en qué consiste su esencia? Puede que sea porque estamos dotados de la facultan de apreciarlas. 



Kyoichi Katayama. (Escritor e ingeniero japonés)




miércoles, 15 de junio de 2016

Besos dulces.





Hay expresiones comunes,
convertidas en rutina
que han perdido con el tiempo
su pretérito objetivo.
En cambio, otras se aferran
a su afán por ser constantes
en esa ecuación caprichosa
de voluntades volubles.

Un ejemplo son los besos
envueltos por la palabra
que, de un modo cotidiano,
se me ofrecen sin reparo
y que salvan las distancias
con un rumbo definido,
sin importar el momento
o lo extenso del trayecto.

Puedo intuir su presencia
y el ánimo que los mueve;
reconocerlos mimosos,
anhelantes, taciturnos,
ilusionados, vibrantes,
salvajes y hasta furtivos.

Pero siempre, inalterables,
portan el mismo adjetivo,
pues al salir de esos labios…
ser dulces es su sentido.



martes, 14 de junio de 2016

Albedríos.





No hay elecciones seguras, sólo elecciones distintas. 
                                                           


Libba Bray. (Escritora norteamericana)


domingo, 12 de junio de 2016

Rincón "Varán".





Como ya os había apuntado en el día de ayer, toda la serie de nuevos factores que han venido a confluir en mi presente más inmediato, me han llevado a redescubrir la satisfacción que nos reportan esas pequeñas cosas que, sin suponer ningún lujo, hacen de nuestras vidas una experiencia más gratificante.

El hecho de hallarme en un lugar donde los términos “elegancia” y “ostentación” no suelen ir de la mano (cuando no son directamente antagónicos) ha ayudado bastante a que pudiera reubicar alguna de mis prioridades.

La inminencia del verano contribuye a insuflarnos nuevos bríos y…; cuando se tiene la suerte de ocupar un escenario tan oportuno; desaprovechar la ocasión que se nos brinda para nutrirnos con esa luz estival supondría un verdadero despropósito por nuestra parte. No entra en mis planes incurrir en ese error, por lo que…, como podéis observar, ya me he “agenciado” un rincón adecuado a tales fines.

Que disfrutéis todos de una feliz y “revitalizante” jornada de domingo.



sábado, 11 de junio de 2016

Qarpadia con "duende".




Todos (o…, casi todos) estaremos de acuerdo en que existen lugares que desprenden un influjo “especial”, que cuentan con una serie de características que les confieren un identidad inequívoca; como si hubieran sido diseñados para cumplir con un fin específico por alguna entidad de orden superior; y que consiguen transformar nuestra percepción de las cosas en el mismo momento en el que ponemos un pie en ellos. Son lugares; si se me permite la expresión;  con “duende”.


En algún momento ya os he ofrecido aquí ciertas referencias sobre la región de Varán, pero; ahora; quiero aportaros una descripción un poco más detallada acerca de los “encantos” que atesora, y merced a los cuales puede presumir de ser un entorno que se ajusta a la perfección al conglomerado de virtudes que he enumerado al inicio de esta crónica.


Encuadrado en el sector nororiental del estado qarpadio, Varán puede presumir de ser un destino idílico durante la mayor parte del año. Un clima sin excesivos contrastes y una geografía moderadamente accidentada, confiere a esta área una equilibrada perspectiva paisajística; con un relieve sin desmesurados accidentes geográficos pero que, en modo alguno, llega a revelarse monótono.


En cuanto al impacto que manifiesta la actividad humana sobre este armonioso ecosistema, no es que interfiera; en líneas generales; de un modo demasiado acusado. La región; salvo contadas excepciones; no cuenta con núcleos urbanos desmesuradamente extensos, y; por otra parte; el estilo arquitectónico predominante en la mayoría de sus edificaciones tiende a integrarse bastante bien con el medio, además de recurrir, de manera habitual, a todo tipo de materiales autóctonos. El resultado se refleja en urbes no demasiado ostentosas pero ciertamente acogedoras, donde abundan los rincones con encanto que invitan al disfrute de los pequeños placeres.


Si siempre resulta ser un destino más que recomendable, entre los meses de abril y septiembre podría decirse que su atractivo se ve incrementado de forma exponencial; lo cual anima a que muchos qarpadios; cuyos compromisos les dejan algo de tiempo para evadirse de tanto en tanto; busquen acomodo entre alguna de las muchas ubicaciones posibles que salpica estos parajes. Esta es una de las razones por las que en Varán; al igual que sucede en Ledia e Himenia (aunque por razones algo distintas); convivan, de manera plenamente integrada, los diversos roles e inclinaciones dispuestas de manera bien diferenciada por el resto del territorio qarpadio.


A todo lo anterior, hay que añadir lo que…, a mi juicio, constituye el rasgo más característico de toda esta demarcación: “la serenidad”. Todo parece haber sido configurado con ese propósito y, entre sus pobladores, se tiende a observar un carácter pausado; totalmente inmune a los agobios intrascendentes; que tiende a exasperar un tanto a todas aquellas personas procedentes de entornos urbanos más complejos acostumbradas a desenvolverse con soltura en el seno de escenarios más frenéticos.


Aquí todo parece fluir a través de un “tempo” propio, donde parece primar mucho más la perdurabilidad que la inmediatez, y en el que; personalmente; tiendo a sentirme notablemente cómodo. Es por ello que he tomado la decisión de permanecer instalado por estos contornos durante algún tiempo. Ya que este último año he asistido a todo un cúmulo de nuevas experiencias, no me vendrá nada mal para tomar cierta distancia y poner en orden mis ideas. Así que…, si deseáis encontrarme, aquí estaré, aunque; emulando el talante de mis nuevos vecinos “varanitas”; vaya a tomarme las cosas con un poquito más de calma.



Nos vemos en Varán.

miércoles, 8 de junio de 2016

Ecos de mi ciudad invisible.





Influjo emergente,
vaporoso y cambiante.
Destello imposible
que luce en las noches
de mentes inquietas.
Bondad encubierta
entre gozos prohibidos
templados a fuego
metal y ambrosía.

Color gaseoso
que se esculpe en un susurro.
Hogar de los sueños
que acoge a los astros
de mundos distantes.
Batir de unas alas
de cuero y acero,
de seda y de esparto,
madera y diamante.

Voraz apetito
que incita al pecado.
Llamada en la puerta
que anuncia las horas
de un nuevo precepto.
Solaz compartido
de torsos desnudos
entre ondas sonoras
que inflaman el aire.


martes, 7 de junio de 2016

Cimientos de identidad.





La vida no consiste en encontrarse a sí mismo, consiste en “crearse” a sí mismo. 
                                                           

George Bernard Shaw. (Psicólogo y escritor norteamericano)


domingo, 5 de junio de 2016

Rincón... y punto de fuga.





Sin abandonar en modo alguno mí recién descubierto gusto por la vida contemplativa; esta semana he creído oportuno decantarme por un rincón que me sirviera para reforzar alguno de esos nuevos hábitos que me he propuesto asumir.

Con el fin de eludir cualquier  tipo de interferencia que pudiera desviarme de mis objetivos, he tratado de hallar un espacio donde estuvieran presentes aquellos elementos más sencillos, puros y poderosos que nos reporta el orden natural. Rara vez les prestamos la debida atención (rodeados como estamos por nuestras artificiosas preocupaciones y embebidos en discusiones estériles) así que… va siendo hora de alejarse un tanto del foco de nuestra angustia y contemplar la realidad desde otra perspectiva.

En lo que a mí concierne…, aún es pronto para aventurar si seré capaz de obtener en esta empresa el éxito esperado, pero…; ahí sí que sí; dudo que el emplazamiento que he tenido la suerte de encontrar hubiera podido ser mejor.

Que disfrutéis todos de una feliz, y “prófuga”, jornada de domingo.



sábado, 4 de junio de 2016

El fondo tras lo evidente.






En el recorrido semanal que vengo haciendo sobre los “asuntos qarpadios”, en esta ocasión, me vais a permitir que efectúe una pequeña digresión orientada a ofrecer una visión de carácter más personal que arroje algunas luces en relación a lo que ha supuesto para mí el tiempo que llevo instalado entre estas inimitables gentes de mentalidad tan singular.

Quisiera incidir sobre este punto pues, tras pasar unos días inmerso en una suerte de “retiro espiritual”, he adquirido una conciencia (más acusada aún) sobre algunas cuestiones que, en buena medida, tienden a ejercer una influencia bastante negativa sobre nuestras vidas. La aplicación de ciertos tipos de conducta (que se nos “venden” como encaminados a obtener una mejor gestión de nuestros recursos), en verdad, tienden a estar enfocados hacia una serie de criterios netamente productivos, y de incremento de la rentabilidad, destinados a favorecer; y, a ser posible, incrementar; el estatus de determinadas élites y organismos supranacionales.

Tal vez, la consecuencia más dramática y plausible de todo esto, se traduzca; para el ciudadano de a pie; en los perniciosos efectos que produce la aplicación generalizada de fundamentos “cortoplacistas” que terminan degenerando en una malentendida y feroz competencia donde lo que importa no es realizar un buen trabajo bajo un punto de vista ético, sino; mediante toda clase de “acrobacias demagógicas”; salir siempre lo mejor parado posible de cualquier contratiempo, aún a costa de los demás. Como sucede en la naturaleza, cuando el número de “depredadores” alcanza una determinada “masa crítica” todo el “ecosistema” se tambalea.  En el caso del ser humano, los indicadores tienden a resultar algo más complejos, pero, la lectura final que se extrae de los mismos, viene a ofrecer las mismas conclusiones.


Cuando nos vemos incapaces de alcanzar los objetivos que socialmente creemos tener asignados, muchas veces, tendemos a entrar en una espiral de abatimiento y desazón que nos va minando poco a poco y nos lleva; en ocasiones; a renunciar a nuestros propios valores por considerarlos inútiles dentro del “orden” en el que vivimos inmersos.

Dentro del particular misticismo que destilan los qarpadios (en algún momento habré de explicar más detenidamente en qué consiste su sensitivo, y un tanto alegórico, sentido de la religiosidad) existe una figura; más bien demoníaca; que sirve para ejemplificar ese desasosiego al que hacía referencia, que absorbe nuestra vitalidad, arrebata nuestros sueños y nos priva de nuestra libertad más íntima e intransferible: aquella que mora en nuestro interior. En estos lares se le ha dado en llamar “Phàrapo” y; aunque resulte un tanto grotesco intentar asignarle una forma; no me negareis que se trata de una amenaza muy real.


El hecho es que, en la “nación invisible”, se suele echar mano de este recurso con relativa frecuencia: dotar de cierta entidad a determinadas conductas (ya sean estas elogiables o reprensibles) como herramienta para el subconsciente que ayude a identificar, con una mayor rapidez y claridad, el componente, ya sea positivo o negativo, implícito en más de una situación.

Antes he hablado de “competencia feroz”, y he de reconocer que en Qarpadia también está presente; sólo que, aquí, se tiende a considerar que no existe mayor rival que uno mismo y ese es el “competidor” más importante al que se ha de tratar de batir, al que se debe estudiar con aplomo para descubrir sus puntos fuertes y flacos y al que nunca se ha de subestimar. Una frase bastante popular que circula por estas tierras; y que advierte de los riesgos de no tener en cuenta este principio de humildad para con uno mismo; reza así: “Muchos de los que temen quedarse solos es porque no se soportan a sí mismos”.




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