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viernes, 19 de mayo de 2017

Inputs.






Siempre y cuando nuestras necesidades básicas permanezcan cubiertas, las personas no solemos necesitar gran cosa. Una pose, una fragancia, una palabra oportunamente escogida, un guiño, un rincón que nos cobije brevemente, una mirada, un pequeño gesto compartido, la luz de un momento…, detalles (a veces, casi imperceptibles) capaces de cambiarlo todo. Instantes en los que nos damos cuenta de que la realidad; para bien o para mal; también resulta maleable.

Hace mucho tiempo que tengo muy presente esa circunstancia, y…, últimamente, más si cabe. La alternativa vital que me ha proporcionado Qarpadia, me ha abierto los ojos en muchos sentidos (la mayoría insospechados) en tanto me sugería nuevos planteamientos y desafíos. Ahora me siento mucho más inclinado a percibir todos esos sutiles incentivos cotidianos, a extraer de ellos la esencia con que enriquecer mis jornadas, a aprovechar ese pequeño empujoncito que son capaces de conferir y que, en ocasiones, puede marcar una gran diferencia.

¿Por qué entonces,  –  me pregunto – no he sido capaz hasta ahora de gozar en plenitud de tales beneficios? Por mucho que me devane los sesos, no alcanzo a obtener una respuesta convincente y definitiva. Puede que se trate del lugar, del ambiente que en él se respira, de la actitud desplegada por las personas que me rodean. Puede que se trate de una mezcla de todas esas cosas o que la respuesta a esa cuestión se encuentre en mi interior, agazapada, esperando siempre al momento más oportuno para manifestarse.

Pero, al mismo tiempo, también he estado barajando la posibilidad de que todo lo anterior resultara irrelevante y que la única acción, realmente productiva en ese sentido, fuera la de empaparse del presente; sin tener demasiado en cuenta lo que pudieran llegar a pensar los demás o, tan siquiera, nosotros mismos. Obrar con honestidad hacia nuestros principios pero sin cerrarse en banda a cuanto nos llega de modo fortuito. Observar e intentar disfrutar de lo observado. Dejar un espacio en nuestras celdas de memoria para poder procesar nuevos datos.


2 comentarios:

  1. Muy interesantes sus reflexiones. Sobre todo esta introspección tan claramente expuesta.
    Me ha encantado leerle.
    Buenas noches.

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  2. No siempre estamos preparados para ver esas pequeñas cosas que cuando las detectamos son capaces de hacer especial nuestro día a día, porque en ocasiones esas necesidades no cubiertas,esos anhelos no satisfechos ocupan nuestra visión e interfieren como la niebla ante nuestra mirada.

    Es cuando sentimos ese sosiego interior cuando las minucias nos hablan y son las que aliñan nuestro presente sorprendiendonos aunque quizás siempre hayan estado ahí.

    Comprendo lo que expones, en mi misma he sentido su magia, la fuerza de unos detalles inapreciables que dan sentido y hacen que valga la pena aprender a verlos.

    Sé que Tu tienes casi todo que ver en ello, eres quien me ha mostrado el camino y quien vela porque no lo pierda.

    No permitas que me aleje de Tus pies, mi Señor, dame la mano y déjame besartela en un gesto simple que habla de quien soy, de que anhelo y como siento.

    Gracias mi Señor, por tanto
    Besines dulces
    A Tus pies

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