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lunes, 11 de abril de 2011

De íncubos y súcubos


Cuando hablamos de los orígenes del bdsm, generalmente, pensamos en los relatos de esos dos escritores que han servido para dar nombre a este tipo de prácticas. Me estoy refiriendo aquí al Marqués de Sade y a Leopold von Sacher-Masoch, pero, aunque sin duda, en su época rompieron bastantes moldes con sus historias, es muy probable que ninguno de los dos estuvieran tratando de sentar las bases para un nuevo comportamiento de índole sexual o amorosa. Sin poner en duda las apetencias y gustos íntimos de estos dos personajes, lo cierto es que en sus obras van más allá de lo meramente carnal.


En el caso del primero, desde su reconocida óptica de libertino, imprimió a sus escritos un claro discurso crítico hacia los abusos y atropellos que la clase dirigente de su época practicaba con total impunidad. Nunca fue un personaje cómodo para las autoridades, y eso que su vida trascurrió a caballo entre el fin del absolutismo, la revolución francesa y el ascenso de Napoleón, pero ninguno de estos regímenes llegó a verle nunca con buenos ojos y, después de haber estado entrando y saliendo durante toda su existencia de algunas de las prisiones más conocidas de su tiempo (caso de La Bastilla), terminó sus días recluido en una institución mental de Charenton.


Leopold von Sacher-Masoch, a pesar de desarrollar su actividad bastante más tarde (Sade falleció en 1814 y Masoch no nacería hasta 1836), también fue objeto de escándalo por la naturaleza de algunas de sus obras y por el carácter de algunas de sus vivencias. No obstante, sus intereses eran muy variados, así como sus inquietudes, y gustaba de prestar atención a multitud de facetas de la vida. Trato de dejar por escrito sus reflexiones sobre infinidad de temas pero gran parte de su obra quedó inconclusa y tan solo nos han llegado las notas y apuntes sobre las que trabajaba.

Tras esta pequeña introducción, voy a sumergirme de lleno en el verdadero “leit motiv” de esta entrada y que consiste (disculpad mi atrevimiento) en remontarme un poco más en el tiempo buscando un origen antropológico a lo que hoy llamamos relaciones D/s. De ningún modo pretendo hacerme pasar por ningún estudioso del tema y, desde luego, para nada pretendo emular a profesionales como el insigne Marvin Harris (cuya obra recomiendo encarecidamente), pero si que me considero una persona curiosa y, esa curiosidad, a veces, me hace establecer ciertos paralelismos que no tiene por que ser acertados.

En primer lugar quiero explicar lo que son los íncubos y los súcubos. El origen de estos vocablos proviene de las palabras incubare y sucubare (que significan, respectivamente, estar acostado debajo o encima de…). Se les podría considerar como las dos caras de una misma moneda (una masculina y otra femenina) y es que, ambos, eran un tipo de demonio que estaba muy presente en las creencias de la Europa medieval, aunque, en cierta forma, ya se los encuentra en el imaginario hebreo más antiguo. Algunas crónicas mesopotámicas ya mencionan a unos horripilantes engendros desprovistos de rostro que se gestaron de acto carnal habido entre un hombre y una diablesa.


El íncubo era la versión varonil de esta criatura demoníaca y el fin que perseguía era el de mantener relaciones sexuales con mujeres a las que sumía en una especie de trance y, de ese modo, extraer de ellas la energía vital de la que se alimentaba. Se suponía que, de estas uniones, podían engendrarse todo tipo de criaturas (seres deformes, con poderes mágicos o con una predisposición innata para hacer el mal).


El súcubo, como ya he dicho, era el equivalente femenino y, tanto sus habilidades como sus apetencias, venían a ser muy similares, se decía que sentían especial predilección por seducir a los monjes más jóvenes y apuestos, llegando a enloquecerlos, e incluso matarlos, de tanto fornicar.

Para la cerrada y represiva mentalidad moral de aquella época, íncubos y súcubos eran una explicación aterradora y muy socorrida a la hora de dar un sentido diabólico y, por lo tanto, peligroso a los sueños de naturaleza erótica. Tengamos presente que, para casi cualquier eventualidad, la presencia o intervención del “maligno” era algo recurrente en el medievo. Pero como muchas veces suele suceder, cuando las sociedades evolucionan sus mitos lo hacen también.


Cuando Bram Stoker creo el personaje de Drácula en 1897 se dice que lo hizo inspirado en un personaje real enmarcado en la figura del príncipe de Valaquia Vlad Draculea (o Vlad Tepes). Lo cierto es cuando se echa un vistazo a la biografía de este gobernante cruel y sanguinario comprobamos que la similitud con el protagonista de la novela resulta meramente nominal. En cambio, si que existen muchos puntos de unión entre este Drácula moderno y las míticas criaturas que antes he mencionado.


Llegados a este punto, es cuando me voy a atrever a exponer una osada equivalencia:

¿Amos = íncubos?

¿Amas = súcubos?

No hay duda que, de ningún modo, trato de extrapolar aquí la esencia sobrenatural de los segundos sobre los primeros, pero, la esencia de la posesión, de ese lado oscuro y prohibido, de ese acto lúbrico e irrefrenable al que el sujeto pasivo se entrega sin poder evitarlo… ¿no está presente en las bases de este tipo de leyendas? Y, a riesgo de rizar el rizo… ¿no subyace en la estética gótica que existe en la actualidad una cierta relación con todo lo anterior?

Ahí lo dejo, a ver que es lo que opináis vosotros.

Pero, antes de irme, un último apunte. ¿No pensáis que en el bdsm, al igual que sucede con ciertos cánones vampíricos, no se puede entrar en la casa (entiéndase vida) de nadie si, previamente, no se ha sido invitado?

Cuidado con lo que soñáis esta noche.

8 comentarios:

  1. Cuidado con lo que soñais????aiiiins....cuidado no Sr Qarpatian!!....ojalaaaaa venga mi íncubo a poseerme esta noche!!uuuuuuuuuuuffffffff
    jejeje

    Podría decirle que no estoy de acuerdo para que no crea que esta creando una utopía de ciudad, pero seria mentir y no me está permitido hacerlo...jejeje

    Pero no sufra, prometo que le haré alguna critica al final, de carácter puramente personal...

    O sea que...decirle que al menos para mí, es muy patente esa dominación irresistible que mi Amo representa (a parte de muchas otras cosas), en que me hace desear y temer su dominio a partes iguales convirtiéndolo en algo atrayente e irreprimible, por eso me ha parecido excepcional el hecho de compararlo con un íncubo.

    Decirle también que desconocía por completo el significado de esas palabras, y agradezco una vez mas que me descubra cosas nuevas...

    Y como le prometí una crítica, aunque es meramente de carácter personal, decirle que (supongo que debido a mi impaciencia) estaba deseando llegar al motivo de su post...a descubrir esa "osada equivalencia"...la parte de historia se me hizo un pelin espesa y sentí tentaciones de mirar el final del libro...jejeje

    Prometo volver a releer con cariño la parte inicial para empaparme de sus letras, pues sus explicaciones siempre son instructivas...pero lo dejaré para horas mas tempranas en que mi mente esté mas receptiva...

    Un besazo...lo prometido es deuda...jeje

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  2. Me encanta éste tema, hace tiempo escribí en mi blog sobre esos demonios tan...sugerentes aunque no profundicé como usted tanto, muy muy interesante, gracias por las explicaciones.

    Saludos.

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  3. Interesantísimos planteamientos. Pero me voy a quedar con la analogía de la mítica vampírica y la entregada invitación del BDSM.
    Un gusto gigantesco haber pasado por su espacio.
    Cariños.

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  4. Me alegra que te haya gustado, dánae, y sobre tu "crítica"..., ¿tan extensa te ha parecido mi exposición?

    Por cierto. Ya me contarás de qué van tus sueños.

    Un besazo.

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  5. Lo cierto es que el tema sí que tiene su miga, minerva. Esa ha sido la razón que me ha impulsado a reflejarlo aquí. Aunque, sin duda, no le he extraido todo el jugo que es capaz de proporcionar.

    Un saludo. Echaba de menos tenerte por aquí.

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  6. Siempre son un placer tus visitas, Sweet, y, sobre la analogía que mencionas..., creo que (aunque peque un poco de inmodestia) tiene bastante fundamento o, al menos, debería tenerla.

    Un beso.

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  7. buenas noches....emmmmmmmmmmm....pues si le soy sincera si me pareció extensa su exposición, lo que no es negativo, porque se expresa perfectamente bien y cada una de la palabras era necesaria para la comprensión de lo que explicaba,...pero confieso que todo lo que tiene aire de historia (no de cuento) me resulta un tanto complicado...aunque le parezca mentira por mi rollo soy de ciencias....y por eso con una vez no tengo suficiente para comprenderlo...quizas porque lo leo minimo 3 veces me parezca mas extenso?jejeje

    Y sobre los sueños....emmmmmmmmmmmm...creo que lo guardaré, si no tiene inconveniente, para mi intimidad...y asi le dejo un poco de intriga en su preciosa ciudad...jejeje

    Un abrazote!

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  8. Bueno dánae, pues, la verdad es que no creo que esto vaya a ser pregunta de examen, así que..., yo que tú, tampoco me preocuparía demasiado.

    Un besito.

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