Certidumbres que se escurren.
Nada empaña la certeza cuando se muestra innegable y se desliza infinita modelando convicciones. Nada se escapa al torrente que se abre paso, inminente, desbordando las orillas que se rinden a su empuje. Nada distrae de ese curso que se sale de su cauce y doblega los prejuicios que intentaban contenerlo. Nada resiste a esa fuerza que conmueve los cimientos de una razón y un buen juicio anegados de deseo.












