Influencias de proximidad.
Para quien no lo sepa, nuestra ciudad cuenta con una ventaja de índole geográfico y cultural, poco celebrada en otras localizaciones, aunque; si hemos de ser justos; sumamente ventajosa: una oportuna equidistancia. Su centrada ubicación atlántica le brinda un envidiable posicionamiento para nutrirse con un amplio repertorio de modelos de referencia. Muy alejada del aislamiento y la centralidad absoluta, esa posición equilibrada le permite recibir influencias de varios focos sin quedar sometida a ninguno. Como un puerto abierto a distintos vientos, el sitio equidistante filtra, combina y recombina elementos foráneos con una libertad que los lugares demasiado centrados sobre un solo núcleo rara vez alcanzan. Esta distancia justa genera, en primer lugar, perspectiva. Al no pertenecer plenamente a ninguna de las grandes órbitas culturales o económicas, el lugar puede observarlas de un modo relativamente desapasionado y una mayor capacidad selectiva. Absorbe lo valioso de cada una sin...













