Enclavada.
Asentada por una fuerza que simula ser externa al rígido emplazamiento que te ha sido conferido, reflexionas sobre el hecho que te condujo a ese estado. Algo en ti ya te empujaba a ceñirte a esos enfoques a fin de darle un sentido al sinsentido que nutre ese impulso que asomaba en tus noches de vigilia. El porqué se manifiesta de un modo claro y certero y te vuelves evidencia que no admite discusiones, pues serán esclarecidas las causas de tu querencia. Vívidamente afianzadas, y ubicadas en su sitio, tus abstractas pretensiones trasmutaran en certeza que se curte por la gracia de una quietud interpuesta.













