Formulaciones manifiestas.
Hay preguntas que no caben en la boca y para las cuales el verbo no se basta. Exigen que el silencio se haga presencia y que la mirada sostenga su peso. La palabra puede abrir el camino, pero la actitud es quien lo recorre: inclinarse sin prisa, doblegarse a la verdad, ofrendar el cuerpo entero a la demanda. Los actos expresan lo que la lengua elude, el gesto se queda, la mano se tiende, la decisión no mira hacia otro lado cuando la duda pide acción y no discurso. Implicarse es más que opinar desde lejos. Es dejar que la cuestión impregne la carne en tanto marca el ritmo de unos días donde prevalece la definición y compromiso. No basta con saber la respuesta, hay que vivirla hasta que duela un poco, hasta que la propia existencia ratifique entendimientos. Así se responde a lo profundo, con la voz y también con la postura, ...












