Reenfocando.
Puede que a muchos de vosotros os resulte un tanto extraño pero, en más ocasiones de las que cabría esperar, a nuestra ciudad terminan recalando personas que vienen huyendo d el torbellino de la cotidianeidad, esa donde las agendas se desbordan y las obligaciones se encadenan sin respiro. Personas que, en algún momento, han estado a punto de olvidarse de que no sólo son trabajadores, padres, ciudadanos o consumidores. Son también seres con una dimensión interior que, si se descuida durante demasiado tiempo, acaba adormeciéndose. Surge en ellos la necesidad imperiosa de abrir un paréntesis: detener conscientemente el flujo rutinario para atender esa otra parte de ellos mismos que ha permanecido latente. Esta “otra parte” no es un lujo romántico, sino una necesidad psicológica y existencial. Puede manifestarse como la creatividad que nunca encuentra hueco, la curiosidad intelectual que se apaga bajo el peso de lo urgente, la sensibilidad estética que se marchita entre pantallas, o ...













