Sobreimpresiones.
No deja de ser curioso cómo, muchas veces, determinados conceptos se superponen en nuestra mente hasta el punto de llegar a conformar un todo indisociable en el que, cada uno de sus elementos, se fusionan de tal modo que llegan a cobrar un sentido completamente distinto al que, con anterioridad, tenían por separado. En momentos como ese es cuando nos percatamos de lo trascendentes y definitorios que pueden llegar a ser los efectos que provoca nuestra propia subjetividad en la percepción que tenemos del entorno que nos rodea. Caemos en la cuenta de hay muy pocas cosas que pueden escapar a la influencia de una cierta "polisemia empírica" y que, por ende, tienden a estar sujetas a interpretación. Algo así es lo que pasa con esta ciudad. Vista desde una cierta distancia no difiere demasiado de cualquier otra. Su extensión o la distribución y estructura de sus edificios más emblemáticos puede llegar a otorgale algunos signos de identidad fácilmente identificables. Pero, aún así,...













