Embajadas

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jueves, 28 de febrero de 2013

El viaje de Luna. (III)


Viene de...



A lo largo del intrincado laberinto que se extiende bajo la tierra, Luna fue abriendo camino por el oscuro sendero, descubriendo, paso a paso, conducida por su aura, los contornos que se abrían ante su atenta mirada.

Aquel monótono paisaje cavernoso, conforme iba ascendiendo, adquiría nuevos matices. El aire inerte y estanco de las profundidades iba dando paso a otro mucho más complejo, impregnado de sutiles fragancias que a Luna le resultaban del todo desconocidas. Cuanto más se acercaba a la superficie más evidente se hacía su presencia. Pero eso no era todo. Sobre las pétreas paredes; hasta entonces desnudas; comenzaban a apreciarse los rastros que la vida dejaba a su paso y como algunas de sus más básicas representaciones se atrevían a colonizar aquellos sombríos lugares. Aquellas muestras se fueron haciendo cada vez más abundantes y notorias y, como colofón a todo esto; aunque fuera de un modo muy tenue; comenzó a resultar apreciable toda una amalgama de nuevos colores.

Al tiempo que todo esto sucedía, Luna tuvo conciencia de como su entorno se iba templando y de como, frente a ella, iba emergiendo una porción de aquella dorada luminosidad que el astro rey infunde al mundo y que se filtraba por entre las grietas que se abrían en la roca. Como cascadas rectilíneas, silenciosas y poco propensas a adherirse a las normas gravitatorias, aquellas columnas inertes sostenían lo invisible dándole, incluso, forma. Fue gracias a ellas como, por primera vez, pudo contemplar la obra de los seres humanos y de como sus impulsos civilizadores se empecinaban en alterar el orden natural de las cosas. Ante sí se erigían los restos tallados en piedra de glorias pasadas, arquitecturas efímeras de una voluntad acotada por la física, retazos de unos alientos seguramente apagados. Mas, allí estaban, desafiantes, haciendo alarde de su decadente belleza ante tan imprevista espectadora, dotando a aquel escenario de un embrujo indefinido que trascendía el objeto para el que fue concebido y el alcance temporal de sus propios creadores.


Absorta como estaba ante tantas novedades, Luna no prestó la debida atención a la inquietante presencia que vigilaba sus pasos. Alguien; o algo; llevaba ya un buen rato siguiendo el rastro que dejaba escudriñando entre las sombras; cuidándose muy mucho de que la luz del sol no lo alcanzara. Veloz pero sigiloso, se movía con presteza con un único y firme propósito: deshacerse con rapidez, de forma salvaje y cruenta, de aquella intrusa que había tenido el escaso acierto de adentrarse en sus dominios. No pensaba que aquello fuera a resultar muy difícil pues contaba ya con sobrada experiencia a la hora de arrebatar la vida a todos aquellos incautos con los que se encontraba. Mineros audaces y curtidos que habían recalado a aquel lugar ambicionando las riquezas que escondía la tierra; pastores que habían tenido la mala fortuna de buscar refugio en aquellos túneles al verse sorprendidos por alguna tormenta; e, incluso, algún que otro temerario aventurero que, conocedor de las leyendas que circulaban acerca de tan funesta criatura, buscaba hacerse un nombre merced a la hazaña de vencer a la bestia. Todos y cada uno de ellos habían caído bajo las garras y las fauces de aquel abominable engendro. ¿Qué podría hacer entonces un ser tan enclenque y desamparado como aquel que se movía tan confiadamente por terrenos ajenos?


El monstruo se dispuso entonces a atacar. Calculó la distancia que lo separaba de su presa y determinó la trayectoria y el impulso necesarios para llevar a cabo su feroz acometida. Cuando estimó encontrarse en la posición más idónea, se abalanzó como un rayo sobre la espalada de tan ingenua carnaza; mas…, cuando ya estaba a escasos metros de alcanzar su objetivo; Luna se volvió de repente y se le quedó mirando con una mezcla de extrañeza e inocente curiosidad.

- Hola. – dijo con la mayor naturalidad. – Me llamo Luna. ¿Tú Quién eres?

La criatura dudó que hacer durante unos instantes. Jamás había presenciado una reacción de aquel tipo y, como suele suceder con todo aquello que no nos esperamos, no supo muy bien de que forma actuar. Finalmente, tras unos segundos de confusión, emitió un espeluznante rugido a modo de amenaza que hizo temblar las paredes de la cueva, provocando, incluso, un pequeño desprendimiento no muy lejos de donde se encontraba. Pero a Luna, aquello, no le produjo la impresión deseada. Conocía a la perfección el lenguaje de la tierra; que es, en definitiva, la base del que usan todos los seres vivos; y supo traducir puntualmente los términos que se escondían tras aquel acceso de rabia.

- ¿Por qué me dices eso? – inquirió ladeando ligeramente la cabeza mientras hacía un mohín que obligaba a sus finísimas cejas a tocarse en un gesto de desaprobación. - ¿Te he ofendido al preguntarte tu nombre?

- ¡¡Mi nombre es Furia, pero no creas que por darme conversación evitarás que te despedace!! – bramó el engendró.

Para Luna, aquello ya era pasarse de la raya, así que, con los brazos en jarra, adoptó una expresión contrariada mientras hacía frente a aquel ser tan poco educado.

- ¡¡A ver!! – exclamó visiblemente indignada. - ¿¡Acaso te he hecho algo para que te muestres tan descortés conmigo!?

La mole de músculos sedienta de sangre que tenía frente a ella cada vez se sentía más confusa. Lo normal hasta entonces había sido que, su sola visión, hubiera bastado para generar las más desmesuradas muestras de pánico que pudieran llegar a imaginarse. Pero en cambio, en aquella ocasión, el rostro de su inesperada interlocutora no dejaba traslucir el menor atisbo de temor; más bien, al contrario, lo que Luna le estaba trasmitiendo era un fuerte sentimiento de reprobación no exento de cierta lástima.

- ¡¡Silencio, niña insolente!! – alcanzó a pronunciar tras la incómoda pausa. - ¡¡Has de saber que tienes frente a ti al ser más poderoso que puedas encontrarte en cientos de leguas a la redonda!! ¡¡Nadie osa acercarse a mi morada, pues es grande el terror que inspiro entre los habitantes de estas tierras!! ¡¡Yo soy el verdadero Señor de estos lugares y tomo cuanto me place siempre que quiero!!

Aunque aquellas palabras habían sido expresadas con ánimo de intimidar, no puede decirse que sonaran demasiado convincentes. Por otro lado, en el preciso instante en que fueron emitidas, la bestia comenzó a notar como una angustia se iba apoderando de ella. ¿¡Qué estaba haciendo!? ¿¡Qué necesidad tenía de justificarse ante alguien de tan escasa importancia!? Todas sus premisas empezaron a flaquear, lo que trajo consigo que su seguridad en sí misma también se viera menguada.

- ¿Ah sí? – se oyó decir a Luna, que era muy consciente de las dudas que afloraban en la mente de quien había pretendido agredirla. – Si eres tan poderoso, entonces… ¿por qué te escondes?

- ¿¡Esconderme yo!? ¿Qué tonterías son esas? – bramó el engendro mientras que, apenas sin percatarse, comenzaba a retroceder.

- Sí. Esconderte. – afirmó Luna. – Escoges un sitio oscuro y apartado para vivir cuando podrías hacerlo en cualquier otro lugar. Decides quedarte solo y aislado sin contacto con el resto del mundo. Recelas de la luz y de todo cuanto puede descubrirte. ¿Cómo llamarías tú a eso?

La criatura, aunque fuera lentamente, ya había emprendido una retirada consciente e inequívoca pues era ella la que, ahora, sentía el temor. Temor por verse traspasada por una mirada pura, temor al ver que su alma era tan fácilmente derrotada, temor de no ser temida. Cayó en la cuenta de que su fuerza residía en generar, precisamente, ese temor y que, de no poder conseguirlo, en realidad, no era nada. Sentía como si se estuviera encogiendo por momentos y que Luna, en cambio, se expandiera cada vez más mientras irradiaba la nítida luz que albergaba en su ser. No lo pudo soportar por más tiempo. Dio la espalda a su pequeña oponente y comenzó a correr, como nunca antes había corrido, en pos de una paz de la que se sabía expulsada. Llegó, incluso, a gritar de terror mientras se alejaba presa  de su propia locura y de la constante cerrazón que había nublado su existencia.

- ¡¡No tengas miedo!! – fue el mensaje que Luna trató de hacerle llegar. - ¡¡Existen muchas formas de mostrar tu poderío!! – pero la criatura ya estaba lejos y de su presencia solo daba cuenta un vago gemido lastimero que brotaba de las profundidades de la gruta.

No tenía sentido permanecer allí por más tiempo. Los destinos de ambos seguían caminos opuestos. Así que Luna continuó por el suyo hasta llegar a un punto en el que las ruinas que había estado admirando se abrían al exterior dando paso a un estrecho desfiladero donde la luz que la inundó se teñía con el intenso verde de la frondosa foresta.


Había salido al mundo y todo se mostraba nuevo y fascinante. ¿Qué insospechados desafíos estarían aguardando más allá de donde alcanzaba su vista?

martes, 26 de febrero de 2013

Sonidos totémicos.



Dicen las gentes versadas
que en toda persona existe
un animal que es esencia
del espíritu vivido.

Oigo esto y me pregunto:
¿no habrá también un sonido
que identifique el recurso
que nos dota de sentido?

No ha mucho me han desvelado
sobre cuál se rige el mío
y de como me precede
aunque no quiera admitirlo.

Es el que emite ese cuero;
a la cintura ceñido;
que se desliza silbante
cuando un mal se ha producido.

Y aunque resulte algo hiriente
que a uno le asocien eso
no negaré cierto orgullo
pues es muestra de respeto.

Que si bien no es gratuito,
solo aparece con causa,
no hay que olvidar que la imagen
va ligada al cometido.


sábado, 23 de febrero de 2013

Pista cubierta.



Tras habernos concedido una pequeña tregua, los rigores invernales han regresado con renovado ímpetu a la ciudad tras el sol. El ambiente desapacible, y las bajas temperaturas, obligan a buscar un refugio en cual guarecerse de las inclemencias y a dejar para un poco más adelante toda esa serie de actividades al aire libre que empezábamos a retomar merced al progresivo aumento de las horas de luz diurna.

No obstante, el carácter inconformista del que hacen gala los integrantes de la “ludo” les hace del todo imposible ceder a la resignación y…, si el clima no acompaña ni favorece a sus apetencias lúdicas, no cejarán en su empeño hasta dar con una alternativa que cubra sus expectativas (al menos en parte).

En ese sentido, han comenzado a realizar una serie de ensayos a fin de determinar la viabilidad de su iniciativa y, según los primeros datos que han podido a obtener, la aplicación práctica de sus teorías no entraña la menor dificultad. “Por lo que hemos visto hasta ahora, llevar a efecto esta idea resultará  un juego de niños”- han llegado a afirmar.


Yo no comparto su optimismo y mi consejo iría más bien en la dirección contraria. A saber: cuidarse muy mucho de seguir el ejemplo que estos sujetos nos plantean.

Feliz finde para todos y… cuidado con los muebles.

jueves, 21 de febrero de 2013

Esencias.



Las mujeres no son putas o santas, son las dos cosas y mucho más...

Así de categórica se ha mostrado la realizadora sueca Erika Lust (Estocolmo, 1977) durante la presentación de su libro “La canción de Nora”. Esta artista multidisciplinar, se ha convertido en todo un referente de lo que se ha dado en llamar “la visión femenina del mundo del porno”.

Licenciada en ciencias políticas y madre de dos niñas, realizó su primera incursión en la industria del cine erótico con un cortometraje en 2004. Desde entonces, otros tres cortos se han sumado a esa lista, a los que hay que añadir cuatro largometrajes hasta la fecha. Pese a que su carrera en este ámbito no resulta excesivamente dilatada, cuenta ya con un importante palmarés en el género del cine para adultos. Pero sus inquietudes no se limitan al terreno audiovisual. La novela que ahora está promocionando no es la primera que publica y ya cuenta con otras tres en su haber.

Pero, no es mi intención pararme aquí a confeccionar un riguroso y profundo curriculum sobre las actividades profesionales de esta inquieta e innovadora mujer. Lo que pretendo es hacer hincapié en la esencia de su mensaje y, más concretamente, en la de esa frase que, a modo de sentencia, encabeza este post. Y es que…, sí amigos míos, por muy abiertos y progresistas que nos guste imaginarnos, aún siguen existiendo ciertas premisas sociales de las que, parece, nos resulta muy difícil desprendernos. Desde plano masculino reconocemos en la mujer a un ser complejo y lleno de matices pero después, a la hora de la verdad, no solemos tener en cuenta esa riqueza de elementos emotivos y personales que las dotan de tanta singularidad. Pero, no nos equivoquemos; los hombres no son los únicos responsables de ese “limbo” cultural en el que han permanecido (y permanecen) muchas de las inquietudes y anhelos femeninos. Muchas veces han sido ellas mismas las que han puesto trabas a una posible evolución de carácter general en ese sentido; por miedo, envidia, comodidad, etc…; pero sobre todo (y esto lo digo yo, no tiene ninguna otra base más que la derivada de mis propias reflexiones) por temor a verse encasilladas en una determinada coyuntura o tendencia. Pues bien. Como muy bien ha apuntado Erika, las mujeres son muchas cosas y, por lo tanto, cuando pretenden negarse una parte de si mismas también pierden una porción de su propia esencia. Da que pensar, ¿no os parece?


No os entretengo más. Tan solo comentaros; ya que me he apropiado de su nombre y sus palabras; que los que deseéis saber más cosas sobre Erika Lust y sus proyectos podéis visitar su pagina http://www.erikalust.com/ donde podréis estar al tanto de su bagaje profesional.

Un saludo a todos.


martes, 19 de febrero de 2013

La llamada del deber.



Todo ser humano llega a sentirse como un auriga que trata de dirigir un carro tirado por dos briosos caballos: el placer y el deber. El truco para salir airoso de esa situación consiste en aplacar la fogosidad derivada del placer mediante el paso medido del deber y, así, poder avanzar sin perder el equilibrio.

Platón. (Filósofo griego)



domingo, 17 de febrero de 2013

El viaje de Luna. (II)


Viene de...


Hubo de pasar mucho tiempo hasta que la luna, en su eterno viaje celeste, pudiera volver a asomarse al interior de la gruta. Mas, finalmente, llegó una noche en que, su constante deambular, volvió a ser testigo de como su estado de gracia venía a producirse en la misma fecha que antaño. Sus luminosos dedos se adentraron en la roca, impacientes por sentir el contacto de aquella a quien había alumbrado, pues no era mucho el tiempo de que disponía antes de volver a retirarse.

-  ¡Tierra! – exclamó nerviosa. - ¿¡Dónde guardas a mi hija!?

La tierra, conocedora de las fases por las cuales se rige el Cosmos, no demoró su respuesta consciente, como era, de la urgencia del momento.

- Sigue la misma senda que recorriste hace años, que Luna está prevenida de tu inminente llegada y aguarda con ilusión el reencuentro con su madre.

Y así fue; no sin cierta premura, como una y otra volvieron a coincidir tras una larga e inapelable espera. Del presuroso abrazo que se produjo entre ambas, surgió la forma corpórea que, en adelante, delinearía la apariencia de Luna en el trascurso de sus andanzas. Mas; como en aquel instante su experiencia estaba limitada a todo cuanto había podido aprender bajo la corteza terrestre; su cuerpo imitaba los rasgos de una niña de delicados miembros cuya piel lucía la perlada palidez de quien aún no conocía el día. Para cubrir la cándida desnudez de aquel físico recién estrenado, su madre le hizo entrega de un liviano vestido hilado a base de retazos de aurora que, con paciencia, había ido recogiendo de las regiones boreales.

Cercano ya el momento de su partida, la luna aún tuvo tiempo de ofrecer a su pequeña algunas recomendaciones.

- Hoy, hija mía, se abre ante ti un nuevo horizonte. Yo velaré por tus pasos en esta inédita andadura, pero, para ello, deberás salir antes al mundo que se extiende por la superficie, lejos de este abrigo en el cual te has criado y que te ha servido de cobijo. No todo son maravillas; desde ya mismo te lo advierto; pero compartes mi esencia y, siendo esta cambiante como se ve por mis ciclos, también tú podrás mudar de forma en función al conocimiento que vayas adquiriendo de las cosas.

El vigor de la luna en aquel entorno comenzaba a declinar, por lo que, sin demorarse en exceso, volvió a abrazar a su niña mientras la reconfortaba con estas palabras.

- He de irme ya, hija mía, pero prometo que no habrá de pasar tanto tiempo antes de volver a encontrarnos. Sal al mundo, empápate de todo cuanto hay en él y podrás encontrar aquello que, aún sin saberlo, ya estás buscando.

La luz de la madre se fue apagando mientras se retiraba, entre compungida y esperanzada, y la oscuridad volvió a reclamar su sitio diluida, únicamente, por el fulgor que brotaba de una Luna emocionada.

Daba comienzo su viaje, pero antes debía despedirse de todo cuanto la había acompañado durante tantos y tantos años. Dio las gracias por las ciencias que le fueron conferidas, por los momentos pasados, por los cuidados y por todo cuanto le había sido revelado, tanto por la tierra como por cualquiera de aquellos entre sus vástagos con los que había trabado amistad y compartido experiencias. No era un adiós para siempre pues resulta bien sabido que todo en el mundo fluye de forma lenta… pero constante. Tal vez por ese motivo, no se escucharon lamentos ni asomó lágrima alguna. Todo fueron parabienes, ilusiones y esperanzas; si bien es cierto que a Luna, por aquello de la inercia, le costaba despegarse de aquel hogar conocido. Fue entonces cuando la tierra, tomándola en un aparte, vino a ofrecer un consejo sobre lo más inmediato.

- Es hora ya de que partas en busca de tu destino y puedas ver con tus ojos lo que la vida te guarda. Infinidad de prodigios te esperan en esta etapa. Retos insospechados te dotarán de recursos. Miles de criaturas se cruzarán por tu senda, pero, sobre estas, has de saber una cosa. No todas se muestran puras ni con nobles intenciones. De hecho, la primera con la que habrás encontrarte; pues tiempo ha se ha instalado donde la gruta comienza y el sol no logra colarse; es un ser de ánimo oscuro y de feroz apariencia. Que no te asuste su aspecto, solo es un reflejo de sus carencias. Mira en su interior y así podrás desarmarle.

Luna agradeció aquel consejo y se dispuso para la marcha mientras la tierra abría un pasadizo rocoso por el cual pudiera emerger desde las abruptas profundidades hasta las galerías que se asomaban al exterior. Un último vistazo a aquel entorno tan familiar mientras se despedía de su seguridad y su confort y, tras un breve destello de nostalgia aún no comprendida, inició la aventura de no saber a ciencia cierta qué era lo que aguardaba.




viernes, 15 de febrero de 2013

Te reclamo.



Observo como, distraída, te empleas en tus quehaceres,
y un impulso lujurioso me invade sin previo aviso.
Me acerco a ti, sigiloso, y mis ojos te desnudan
contemplando con deleite el origen de mis ansias.

Llega, por fin, el contacto; te sobresaltas, respiras,
y sin que medie palabra paso a tomar lo que es mío.
Te recorro con los dedos, con los labios, con el alma,
y tú te rindes segura al ofrecer tus encantos.

No hay estrategias confusas ni motivos ilusorios.
No hay más sentido oculto que la entrega decidida.
Quieta te ofreces toda sin reticencias ni escusas
mientras susurro en tu oído, dulcemente: “Te reclamo”.


jueves, 14 de febrero de 2013

Valentine´s day.



Fechas como la de hoy no pasan desapercibidas con facilidad y, tal vez por ese motivo, los chicos de la ludoteca me han pedido adelantar el día en que suelen hacer su aportación semanal a esta ciudad. Tras un tenso tira y afloja, finalmente he accedido, no sin antes ponerles una pequeña condición que os desvelaré más adelante.

No obstante, y como siendo su costumbre, nuestros inquietos amigos han puesto a funcionar sus frenéticas y desquiciadas mentes en pos de obtener un romántico obsequio con el cual celebrar las buenas artes de Cupido. Dicen haberlo logrado (obteniendo, incluso, unos resultados mucho mejores a los que un principio esperaban) y que su propuesta está causando verdadero furor en el mercado asiático. A mi, personalmente, no me da esa impresión, pero bueno, ellos sabrán ¿no?


Y ahora, paso a desvelaros la naturaleza de mi condicionante cuando autoricé a estos “adorables” insensatos a modificar las condiciones de su calendario laboral.

Como ya los voy conociendo un poco, y sé sobradamente de que pie cojean, no he querido dejarles que echaran a perder por completo el espíritu que se le supone a un día como el de hoy. Por esa razón, me he reservado el derecho a realizar mi propia propuesta y; aunque digáis que no soy nada original y que eso está ya muy visto; creo que una cena romántica puede resultar muy apropiada en este momento y que, además de permitir pasar un rato relajado en compañía de la persona amada, puede servir de adecuado preludio a una noche de pasión. Aunque, pensándolo bien, ¿quién dice que no pueda haber pasión en el transcurso de tan íntimo ágape?


Os deseo a todos un feliz día...., y noche, de San Valentín.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Una opción personal.



No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y es esa búsqueda la que nos hace libres.

Carlos Fuentes. (Escritor y diplomático mexicano nacido en Panamá)



sábado, 9 de febrero de 2013

Efecto llamada.



Esta semana, a nuestros lúdicos colaboradores, les ha entrado la curiosidad por conocer el origen de ciertas expresiones de carácter popular  y si estas podrían llegar a tener algún tipo de causas o efectos predeterminados en nuestra psique.

Parece ser que; aunque sus estudios se encuentran aún en fase embrionaria; sus teorías pueden tener  algún tipo de fundamento. Un claro ejemplo lo han encontrado en esa conocida frase que dice: “Allá a donde fueres, haz lo que vieres”.

Las primeras indagaciones parecen indicar que el ser humano cuenta con cierta predisposición a mimetizarse entre sus congéneres mediante la imitación de los comportamientos, lo cual, según las primeras conclusiones de este estudio, contribuye notablemente a poder ser aceptado dentro de un grupo determinado.

Lo que para algunos puede definirse como empatía; según la opinión de  los más reputados científicos lúdicos; no es más que una suerte de mecanismo de supervivencia de orden social. Además, según se desprende de sus ensayos en un entorno controlado, se trata de algo tan arraigado, en nuestra propia esencia como especie, que surge de nosotros de una manera totalmente natural e inconsciente. Aquí está la muestra en imágenes de lo que ha sucedido durante una las pruebas realizadas en el laboratorio.


No obstante, cuando se les ha preguntado si se tomaban en serio este tipo de análisis sociológicos, su respuesta fue la que veis.


Disfrutad del finde y…  no olvidéis integraros.



jueves, 7 de febrero de 2013

La noche de las damas.



Durante la noche de hoy, la localidad asturiana de Pola de Siero se convertirá en el epicentro de un popular evento conocido como “Les Comadres”. Hace algo menos de un año ya hice referencia aquí de esta celebración entre cultural y festiva donde confluyen una amplia variedad de actividades de carácter tradicional, reivindicativo o gastronómico. Como no es mi intención repetirme en exceso, si deseáis recordar lo que ya dije en su momento sobre este particular solo tenéis que clicar aquí y podréis volver a recuperar aquella información del archivo municipal.

En esta ocasión solo deseo realizar un breve inciso aprovechando la naturaleza primigenia de esta festividad que; al tratarse en origen de un acontecimiento orientado únicamente por y para las féminas; viene bastante apropósito de lo que viene a continuación.

Soy muy consciente de que en esta ciudad suele tratarse la cuestión bdsm de forma más bien general o, en su defecto, enfocada hacia un componente de dominación masculina.

El día de hoy viene que ni pintado para reconocer la poca repercusión que le doy al aspecto más femenino de la dominación, lo cual no obedece a cuestiones de prejuicio, desdén o a falsas creencias de superioridad. Se debe más bien, y lo admito públicamente para mi propia vergüenza, a un cierto desinterés que, en mi descargo, viene motivado por mis propias inclinaciones y por mi desconocimiento sobre el tema.

Pero no me olvido que se trata de una variante del bdsm igual de importante que la que yo mismo pongo en práctica, con tanto o mayor peso específico que la mía y con unas particularidades distintas pero igualmente fascinantes. Por esa razón, hoy me hago a un lado y, en esta su noche, dejo que sean las damas quienes gobiernen la ciudad en virtud a sus propias pasiones. Eso sí, aunque no me inmiscuiré en sus decisiones, permanecerá atento y curioso tomando buena nota de todo cuanto vea.

Feliz noche de Comadres para todas.




miércoles, 6 de febrero de 2013

Horizontes divergentes.



Que sencillo es para el mundo
opinar de tus motivos,
buscar y hallar lo escondido
que ocultan tus pensamientos;
formarse burdas teorías
de ambiguo razonamiento
que siembran más desconcierto
en vez de aclarar las dudas.

En realidad no es difícil;
si se pretende entenderlo;
cada cual mide su acierto
en función a sus medidas
y las verdades comunes
no siempre cubren  los huecos
que un alma inquieta destapa
al descubrir su valía.

No renuncies a tus miras
ni abandones tu esperanza
que, bien pronto, la templanza
vendrá a mostrar otras vías
que no serán muy usuales
ni, tampoco, comprendidas
si no es por atentos ojos
a ver la luz de este día.

domingo, 3 de febrero de 2013

Riesgos evitables.



Aquellos que ya conocéis la línea de mis reflexiones, sabréis que suelo ser un tanto crítico con lo que se ha dado en llamar “la normalización del bdsm” , entendida esta como la adhesión en masa a determinados conceptos y usos que vienen determinados más por una tendencia mediática que por un verdadero y profundo sentimiento personal.

El riesgo y el morbo venden. Esto es un hecho. Lo transgresor, lo prohibido, siempre ha contado con un oscuro atractivo y, en virtud de esa llamada, no dejará de haber personas o colectividades que sabrán sacarle partido. Ahora bien. Nunca, repito,” NUNCA” resulta aconsejable implicarse en cuestiones, de las que desconocemos su verdadero alcance, simplemente porque se hayan “puesto de moda”; sobre todo cuando los riesgos que entrañan resultan más que evidentes.

¿A que viene todo esto? A muchos ya os habrá llegado la noticia de ese desgraciado suceso que, supuestamente, ha tenido lugar en Estocolmo y donde una joven alemana de 28 años habría fallecido a consecuencia de las lesiones producidas por su novio durante una sesión bdsm inspirada, al parecer, en el conocido Best Seller “Las cincuentas sombras de Grey”. Sobre este particular, no me atrevo a aventurarme con conjeturas por dos motivos. El primero por tratarse; según se dice; de un caso que está en manos de la justicia y que está siendo objeto de investigación por parte de las autoridades suecas. El segundo porque las informaciones que nos llegan no son del todo claras y, por lo que he podido observar, tienden a contradecirse unas a otras.


Dejando a parte todo eso, lo que sí resulta muy discutible en este caso es su trasfondo. De demostrarse cierta la conexión entre la conocida obra de E. L. James y el fatal desenlace de tratar de llevarla a la realidad ¿podría achacarse a la novela parte de la responsabilidad al fomentar o inducir a adoptar determinados comportamientos? He de confesar que no he leído (ni tengo pensado) ninguno de los ejemplares que componen la trilogía de “Las 50 sombras”, pero, aún así, puedo afirmar con rotundidad que, su validez como “libro de texto” viene a resultar bastante cuestionable. Estamos hablando de una exitosa trama de ficción y, aunque suene bastante mal dicho así, la tragedia de Britta Newiger (nombre que se atribuye a la víctima) no hará más que aumentar las ventas. Ya hay, incluso, voces que apuntan a que nos encontramos ante un nuevo caso de hoax (bulo en internet) cuyo fin sería dar una mayor relevancia a esta saga literaria con vistas a promocionar su, más que probable, adaptación cinematográfica. Sea como fuere, el éxito editorial de un libro no se traduce en su idoneidad como manual práctico.

Que se hable mucho de un tema determinado no quiere decir que en realidad se conozca, se comprenda o, mucho menos, se domine. Un ejemplo muy cercano lo tenemos en España en relación al constante bombardeo al que nos someten los medios de comunicación con respecto a la tan cacareada “prima de riesgo”. ¿Acaso eso nos convierte a todos en unos expertos economistas?

Siempre he defendido que, a todo lo relacionado con el bdsm, hay que aproximarse con extrema cautela y que, incluso adoptando a rajatabla los estándares más exigentes en cuanto a seguridad se refiere, no se debe entrar a saco en determinadas prácticas que exigen una pausada y juiciosa preparación; no solo física si no, también, mental. Con todo y con eso, los peligros a los que podemos quedar expuestos están ahí y no deberían ser menospreciados. Es aquí donde los dominantes han de demostrar que lo son de verdad, pues, mediante paciencia y observación, pueden ir aumentando los grados de intensidad que imprimen a sus enseñanzas; aunque, por supuesto, responsabilizándose de todo cuanto se derive de sus decisiones.


Con respecto al caso de Suecia, ya se han dejado escuchar opiniones de lo más variopintas; y, en algunos casos, extremas; como que a la malograda Britta le habría estado bien empleado por prestarse a ese tipo de juegos o que el insensato Frederik (supuesto causante del fallecimiento de la joven) tendría que sufrir su mismo final. En mi opinión, lo mismo que un monitor de, por ejemplo, buceo o paracaidismo (ambas actividades deportivas con un componente de peligro nada desdeñable) ha de hacer frente a la posibilidad de que se produzcan accidentes en el desarrollo de su actividad, los dominantes han de ser muy conscientes de los riegos y tomar todas las precauciones que sean necesarias para evitar males mayores. Nadie los desea, por supuesto, pero si se dieran habría que hacer frente a las consecuencias con todas las de la ley. De ser ciertos los hechos que se le atribuyen a Frederik, que pueda llegar a ser condenado por homicidio involuntario sería una consecuencia lógica y justa a la vista de los funestos resultados que habrían tendido “sus” (no lo olvidemos) actos. Si además, como se ha señalado en algunos tabloides, lejos de mostrar una actitud prudente durante aquella trágica sesión, sus sentidos se encontraban sometidos al influjo del alcohol y las drogas…, poco sería el castigo recibido.

Solo una cosa antes de acabar. Nadie esta libre de verse en una tesitura de este tipo (accidentes no deseados con consecuencias fatales tiene lugar, por desgracia, todos los días, y no es el ámbito bdsm donde más suelen producirse) pero, tal vez, en esta ocasión, la historia de Britta sirva para abrir los ojos de muchas personas que se introducen (o desean introducirse) dentro de este tipo de prácticas sin calibrar convenientemente los riesgos. Para muchos, no deja de ser un juego. Como puede verse…, nunca lo ha sido.

Un saludo a todos.

sábado, 2 de febrero de 2013

Cuidamos tu alimentación.



Supongo que muchos de vosotros ya estaréis al corriente de la infinidad de recomendaciones, tan a nivel sanitario como nutricional, que se han venido dando con respecto a la ingesta de “comida rápida”. A algunos, sin duda, también os habrá llegado la noticia de ciertos “deslices” en cuanto a la composición y procedencia de la carne empleada para la elaboración de las hamburguesas que ofrecían algunas conocidas cadenas y centros de distribución.

En la ludoteca, este hecho, les preocupa sobremanera y ya se han puesto a trabajar para sacar al mercado un nuevo producto que se ajuste escrupulosamente a los cánones éticos que, en su opinión, la industria alimentaria exige. Su lema promocional es el siguiente:

“SI PRETENDES VENDER GATO POR LIEBRE, POR LO MENOS, HAZLO BIEN.”


Como viene siendo costumbre, sus servicios jurídicos saben bien como poner la venda antes que la herida, pero no sé hasta que punto su producto va ha resultar fácil de digerir (o de atrapar, porque, para ser comida, rápida sí que es).

Un saludo y feliz finde a todos.


viernes, 1 de febrero de 2013

El viaje de Luna. ( I )



Como suele suceder con todas aquellas circunstancias insólitas que se generan de improviso, no existe forma creíble de avalar sus motivos o causas por lo que, lo más razonable en estos casos, se limita a exponer, sin más, todo cuanto viene acontecido; sin hacerse demasiadas preguntas ni pretender restringirlo a una lógica convencional. Digo esto, estimados lectores, pues tengo la firme y sana intención de haceros partícipes de la infinidad de prodigios con los cuales me he topado tras conocer lo que, a continuación, paso a relataros.

Nadie en aquel tiempo hubiera podido presagiar que algo así pudiera llegar a suceder; e incluso, muchos años después, continúa siendo objeto de asombro para muchas de las gentes conocedoras de estos hechos. De cómo; en el momento más insospechado, en el lugar menos propicio; puede llegar a surgir la chispa de lo inusitado.

Imaginaros, amigos míos, rodeados de tinieblas en el fondo de la más fría, húmeda y oscura gruta que puedan albergar las entrañas de la tierra. Pero no solo eso, pues también en el exterior de aquella caverna; en el preciso instante en que da comienzo esta historia; imperaba el más helador de los climas y se extendían las sombras amparadas por el halo nocturno.

Mas, no estoy  siendo del todo sincero con vosotros, pues, aquella noche, lucía la luna la aureola de su majestuosa esfera en toda su plenitud. Quiso el azar, así mismo, que tal fenómeno fuera a coincidir con otro de naturaleza  algo similar, aunque de frecuencia un tanto más dilatada, dando lugar a que coexistieran, en el mismo lapso cósmico, el solsticio de invierno con aquel plenilunio.

Sobre la inmaculada y endurecida escarcha que alfombraba aquella parte del mundo, quiso verter la luna sus destellos plateados. Mientras guiaba los pasos de aquellas diminutas  y brillantes guirnaldas por la tierra de los hombres, veía como se dispersaban emitiendo alocados chisporroteos, curiosas y veloces, y sin orden aparente, como si quisieran emular a las estrellas con las que está tachonado el firmamento. Pero, llegadas al pie de la gruta de la que os estoy hablando, justo en la entrada, detuvieron su avance de forma repentina, temerosas de aventurarse en su interior.


La luna, curiosa, quiso saber que ocurría e, inclinando su órbita levemente, iluminó con su luz aquel umbral tallado en la roca. Sus rayos se colaron hacia adentro y fueron rebotando entre vetas argentadas, afloramientos de cuarzo y diamantes que se asomaban entre la dura piedra. Y así y así, dando saltos, alcanzó a hallar el final de aquel túnel yendo a incidir, justamente, sobre una gota de agua que a punto estaba de desprenderse del techo. Era aquel el fluido más puro que existía en todo el ancho orbe. La esencia vital destilada durante millones de años. Como fuere, la sustancia primigenia contenida en el líquido elemento, vio la luz y despertó. Así fue como nació Luna.

La otra luna, origen de tal alumbramiento, de inmediato fue consciente de aquel hecho, pero su inexorable rumbo la obligaba a deslizarse hacia otras latitudes y le impedía permanecer allí por más tiempo. Mientras se retiraba dolida por tener que dejar sola a su prole, rogó a la tierra “guardase aquel tesoro en su ausencia” y prometió regresar en su busca cuando el ciclo se cerrara.

No era la tierra muy dada a prestarse a estas cuestiones, mas de Luna emanaba tal latencia; entre hipnótica y sedante, irradiando iridiscencias de pulsos azulados; que al ver sus relieves internos adornados por la luminosa pátina que aquel alma confería, no pudo por menos que plegarse a sus encantos y, tan cuidadosamente como pudo, buscó el modo de dar forma a un refugio adecuado para tan delicada criatura.  Decidió que el mejor sitio, siendo aquel cuerpo de agua, vendría de sumergirlo en aquel mismo elemento. Y así fue como Luna acabó siendo depositada en un oculto lago excavado entre caliza y en compañía de otras compañeras que carecían de sus mismas dotes.


Durante ese tiempo, aprendió las palabras que las grietas escribían en las paredes rocosas, supo de la armonía por el arrullo surgido de los cauces subterráneos, comprendió la geometría que esconden los minerales. Pero no supo del tiempo, la vida o las cuestiones mundanas. Solo aguardó entre penumbras el regreso de su madre, confiada en el cumplimiento de aquel  compromiso que había sido emitido durante la noche más larga.


Continúa en...


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