Embajadas

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viernes, 28 de junio de 2013

Welcome to the summer.


Bueno. Parece que, al fin, en la ciudad y sus aledaños, la climatología comienza a ponerse un poquito de acuerdo con la estación en curso. Ya iba siendo hora, la verdad, pues resultaba evidente que los habitantes de esta urbe se hallaban un tanto necesitados de luz y un poco de calorcito.

Nuestros amigos de la ludoteca no constituyen una excepción en este sentido y; como muchos de vosotros ya habréis imaginado; en sus alocadas mentes bullen las ideas más “exóticas” que sea capaz de generar el cerebro humano. No obstante, los primeros en recalar a las zonas de veraneo que tenían asignadas para este año, han constatado con preocupación como se va afianzando una tendencia muy en boga en los últimos tiempos: “Todo esta prohibido”. “Así no hay forma de disfrutar del estío”. – piensan muchos de ellos, y, aunque me duela decirlo, no les falta razón. Una cosa es imponer ciertos límites (y más aún en su caso, que ya sabemos como se las gastan) y otra muy distinta instaurar un “estado de excepción” con toque de queda incluido.


A la vista de estos hechos, pocas son las alternativas que les restan a nuestros lúdicos turistas y, tal vez por esa misma razón, muchos de ellos hayan abrazado repentinamente la causa del “naturismo”. No os extrañe, pues, no encontrároslos en aquellos lugares donde, antaño, era bastante presumible que aparecieran. Sin duda que, al menos durante el día, estarán luciendo “palmito”; y de paso alegrándose la vista; en alguno de esos arenales donde tradicionalmente se pone en práctica tan patente filosofía.

La verdad es que; de momento; el paisaje y sus posibles aditamentos están libres de tasas o restricciones (al menos, en la mayoría de los casos) por lo que; mientras nos sea posible; habrá que permanecer atentos a esos pequeños y sencillos deleites que nos proporciona la vida durante estos mese estivales.


Feliz y “vistoso” finde para todos.


jueves, 27 de junio de 2013

Aprendiéndose.


Hay horizontes cercanos
que a una íntima mirada
la cuestión, antes velada,
muestra sus juicios preclaros.

Aquel influjo durmiente,
por tanto tiempo escondido,
surge de pronto, aludido,
presentándose a la mente.

¡Qué evidentes las reseñas
enmarcadas por suspiros!
¡Qué obvios los entresijos
por tanto tiempo ignorados!

Y surge, serena, esa enseña,
que define al individuo,
y porta vigor, bien continuo,
a quien con fuerza se empeña.

Habrá miras más distantes,
objetivos más ansiados,
mas no se verán premiados
por esas mismas bondades.



lunes, 24 de junio de 2013

Sintiendo el presente.


Muchos son los que están dispuestos a cualquier cosa, excepto a vivir el aquí y el ahora.

John Lennon. (Músico y compositor británico)




sábado, 22 de junio de 2013

Alcobas itinerantes.


Se trata de una expresión un tanto recurrente, pero, como suele decirse: “la necesidad…, obliga”. Es tiempo de viajes y escapadas y, aunque los presupuestos para estos fines se hayan visto notablemente reducidos, son muchos los que se resiste a prescindir de sus inquietudes viajeras. Como la economía no se muestra excesivamente boyante, se está tendiendo a recuperar fórmulas que; durante nuestra añorada época de ficticia bonanza; habían sido mayoritariamente desechadas por suponer un descrédito a nuestro status. Ya no importa tanto irradiar una determinada imagen como la necesidad de evadirse de las crecientes e insufribles preocupaciones cotidianas.

Pero claro. Tanta austeridad termina, a su manera, pasando factura y, lo que antes no suponían el más mínimo problema, ahora presenta más de un inconveniente. La escasez de fondos puede llevarnos a renunciar, incluso, a las comodidades que ofrece un buen alojamiento y, en ese caso, que sucedería si; al desplacerse en pareja; nos sobreviene un irrefrenable deseo de dar satisfacción a nuestros más bajos instintos.


En la ludoteca, atentos como están siempre a las necesidades del gran público, no se les antoja demasiado complicado solventar esta problemática. ¿Acaso no nos hemos estado percatando del creciente auge que están experimentando los antiguos rincones y apartaderos donde, antaño los jóvenes; y no tan jóvenes; daban salida a sus pasiones? No existe,  pues, según parece, necesidad alguna de realizar grandes inversiones para combinar los placeres de viajar y solazarse en idílica compañía, aunque, eso sí, puede que esta práctica no resulte demasiado apta para aquellos cuerpos que carezcan de una razonable flexibilidad. De todas formas, las estrecheces inherentes a este tipo de habitáculos, siempre pueden suplirse con pequeñas dosis de ingenio e imaginación.

¿Quien sabe? Puede que hasta incluso llegue a ponerse de moda (por aquello del espíritu transgresor que parece estar sacudiendo todo lo relacionado con el sexo últimamente) y que se convierta en una tendencia a la que una importante mayoría se preste sin que las razones para hacerlo sean las de reducir gastos. En lugar del “¿Estudias o trabajas?” sería “¿3 o 5 puertas?”


Que tengáis un feliz y muy placentero finde sobre ruedas.


viernes, 21 de junio de 2013

Motivaciones extintas.


Es muy posible que, en la actualidad, la definición que resulta más acorde al término “motivación” sea la de: “bien caro y escaso”. Este hecho no se debe únicamente a las exiguas o nulas invitaciones al optimismo de las que estamos siendo objeto últimamente, si no que, en gran medida, obedece a la férrea voluntad de unos pocos de estar constantemente negando una realidad manifiesta. Pocos, sí, pero poderosos, poderosos pero incompetentes, incompetentes pero (por lo que parece) irremplazables; culminación, en definitiva, del concepto del surrealismo. Lástima que el arte que despliegan tan ilustres mentes no sea capaz de mantenerse por sí mismo y tenga que ser sufragado entre todos (adeptos o no a tan particular concepción creativa). Escaso mérito, pues, el de estos bohemios contemporáneos.

Vivimos asentados en el triunfo de la mediocridad, donde el mérito de las personas no se mide en función a sus valores o capacidades si no por la facilidad con la que se aprovechan de las del resto. No resulta nada extraño que, bajo esta perspectiva, toda aquella persona susceptible de aportar algo a los demás desista de tan noble propósito al saber que acabaría irremisiblemente ninguneada y que todos sus esfuerzos terminarían en saco roto. Sobre esta cuestión, viene a mi memoria una estrofa de un tema de Radio Futura titulado “La vida en la frontera”. Dice así:


No sueñes con el final del camino
pues ya, maldita sea, otros aguardan
para tomar su parte y ganarte
la mano sin moverse del sitio.


Tampoco la D/s resulta ajena a esta problemática y, en cierta forma, de un modo aún más evidente. La falta de motivación es razón suficiente para dar al traste con una relación de este tipo. Las palabras, los discursos, los manifiestos, todo eso está muy bien dentro de un determinado contexto (incluso puede llegar a resultar de gran utilidad), pero sirven de muy poco si no van respaldados por hechos y razones de peso.


La implicación debe de resultar inequívoca y, en este sentido, no existen diferencias entre quienes dominan y quienes se someten más allá de las meramente formales. Estamos hablando de un tipo de relaciones donde (posiblemente, más que en ninguna otra) el condicionamiento mutuo resulta más acentuado y donde se muestra de forma más evidente el efecto de retroalimentación que se produce entre sus integrantes. Presumir entonces que los actores que intervienen en esta trama pueden permitirse el lujo de darlo todo por hecho sería suponer demasiado.

El bdsm; cuando se entiende desde el punto de vista de la vida en pareja y no como un simple juego; no resulta sencillo de asimilar. No hay duda alguna de que ha de partir de una elección libre y meditada, pero, aún así, siempre surgirán asperezas que será necesario ir limando. Eso requiere de mucho tiempo y esfuerzo por ambas partes y, al final, quienes se van a beneficiar del triunfo o se verán arrastrados al fracaso, serán ambos. Quien lo vea como un juego que tenga presente que; en este, concretamente; no puede ganarse en solitario. Y, más aún, aquellos que estén acostumbrados a apropiarse de los méritos ajenos, tendrán bastante difícil sostener sus argumentos si no es mediante algún tipo de contrapartida y, en función a sus capacidades (buenas o malas, mejores o peores) así serán sus resultados.


Tengo que pediros disculpas pues reconozco que hay ocasiones en las que me dejo arrastrar por una indignación que puede resultar excesivamente vehemente cuando contemplo la normalidad con que se aceptan determinados comportamientos; comportamientos que, en mi opinión, resultan tremendamente injustos. Esta ha sido una de esas ocasiones.

Un saludo a todos y perdón por el exabrupto.


jueves, 20 de junio de 2013

La estancia secreta.


A pesar de los temores que nublaban tu templanza,
enfrentada a los abismos que se abrían escabrosos,
hallaste el sereno influjo en la profunda mazmorra
y, en sus velados rincones, descubriste la esperanza.

De los tormentos rehuidos por entre ocultas pasiones
surgió la clara respuesta a una razón anhelada
ofreciendo con presteza los motivos que impelían
el resurgir de aquel sueño que creíste hecho jirones.

Qué extraño resulta todo lo visto tras estos muros
y que distinto se antoja si se comparan las marcas
dependiendo de si afloran de una virtud ofrecida
o si, por el contra, obedecen a sinsentidos oscuros.

No hay epíteto que enuncie los secretos revelados
en la cripta indefinida que elude toda mirada
salvo aquel que, sin decirse, determina la presencia
que de otra forma se intuye pero esquiva los dictados.




miércoles, 19 de junio de 2013

Refreno.


Uno de los aspectos en los que más evidente se hace la diferencia que existen entre una relación D/s y aquellas otras, esencialmente, “convencionales”, reside en el hecho (no siempre aceptado) de poner en práctica el ejercicio de la contención.

Existe sobre este asunto un amplísimo debate pues, si bien en lo que a la parte sumisa se refiere se da por descontado, no sucede o mismo (o no se tiene tan en cuenta) cuando se trata de aquellos otros aspectos más relacionados con la dominación. ¿Qué necesidad habrían de tener quienes ejercen el dominio de conducirse en sus actos a través de una cierta contención? ¿No estaría eso mermando su autoridad y, con ello, la propia esencia de su rol? Tal vez, visto de un modo simplista y un tanto limitado, pudiera dar esa impresión, aunque, en honor a la verdad, no estaría de más tener en cuenta otra serie de factores. Posiblemente, el más importante de todos ellos se rija por esa máxima que establece el origen de la verdadera disciplina en el control de uno mismo. Pero es que, además, no debemos de olvidar las ventajas que puede llegar a reportar la práctica de un buen ejemplo cuando lo que se pretende es desplegar un alto grado de exigencia.

Sin duda, podría argumentarse que no tiene demasiado sentido la conveniencia de apoyarse en la auto-contención cuando uno de los principales objetivos que se persigue es la obtención del placer. Nuevamente, la lógica inicial parece indicar precisamente eso, pero, el gozo obtenido sin demasiado esfuerzo no suele aportara los mismos beneficios que el que se consigue por otras vías, ni, tampoco, suele tener unos efectos tan profundos y duraderos.


Sé que muchos pensaréis que esto que estoy diciendo tan solo es una sarta de tonterías que obedecen únicamente mi propio engreimiento. Pudiera ser, no voy a negarlo. Al hablar desde mi propia perspectiva lo hago desde mi propio prisma y, por lo tanto, empleando mis propios colores. Pero lo que sí puedo aseguraros es que creo en lo digo y me pesa ver como; en muchas ocasiones, en infinidad de aspectos; se tiende al acto irreflexivo, al actuar porque sí, sin más, sin un trasfondo, sin una motivación o razón que sirviera de sustento al impulso. Si fuera capaz de transmitiros  hasta qué punto me llena el pararme a observar, el hecho de deleitarme con los instantes previos, dejando que prendan en mí las sutilezas que; de otro modo, ahogarían las prisas; sabríais, entonces, cuanto esconden mis palabras y…, no solo eso, también lo disfrutaríais.

Siempre hay tiempo para la pasión, resulta un sentimiento puro, intenso y natural; no seré yo quién busque un modo de blindarme ante su empuje; pero tampoco quiero que me nuble ni me prive del resto de cosas que también puedo conocer y desarrollar de un modo más sosegado. Tal vez sea pedir demasiado pero…, ya que me he decantado por adoptar el rol dominante… ¿por qué habría de conformarme con menos?


Un saludo a todos.


lunes, 17 de junio de 2013

Desde otra perspectiva.


El juego de ponerse límites a uno mismo es uno de los mayores placeres de la vida.

Gilbert Keith Chesterton. (Escritor británico)



domingo, 16 de junio de 2013

Refrendo.


Cuando el pensamiento se escabulle por entre los resquicios de las ilusiones contenidas,
cuando entre confusos deleites se vislumbra definido lo sugerido en las cartas,
cuando las ondas invisibles se desplazan evidentes a través de los sentidos
y el calor que en ti abrigabas se expande sin que exista medida;
quedan excluidos los pretextos que los miedos sostenían con su afán enfermizo
y se muestran las razones que al propósito señalan.

Es el instante preciso en que una chispa se enciende,
es la rúbrica indeleble que manifiesta una alianza,
es la cesión de un suspiro en virtud de quien merece
la rendición de un impulso como una ofrenda entregada.



sábado, 15 de junio de 2013

Arrojo literal.


Lo cierto es que ya llevaba algún tiempo temiendo que pudiera suceder algo por el estilo, y es que me dada la impresión de que los inquietos inquilinos de la ludoteca estaban; para lo que viene a ser normal en ellos; excesivamente tranquilos. Hubo momentos en los que, incluso, había llegado a abrigar la esperanza de que su febril y excitado ánimo se estuviera serenando y que sus ocurrencias fueran tomando otros derroteros. Pero…, no. Me parece que no era ese el caso.

Lo que parece, más bien, es que el desapacible clima que hemos estado padeciendo por estas latitudes les hubiera estado induciendo una especie de letargo del que, finalmente, han despertado de un modo totalmente desproporcionado. Sus ansias de aventuras y emociones fuertes se han disparado sin reparara en las consecuencias que pudieran derivarse de sus actos.

Su propuesta para esta semana se basa precisamente en eso: “descargar adrenalina a cualquier precio”; pero conviene recordar que ese tipo de tendencias conllevan ciertos riesgos. No seré yo quien trate de poner límites a la libertad en el disfrute (sobre todo cuando esta parte de una elección personal), pero…, tampoco hay que pasarse.

Baste como ejemplo el caso de los más arrojados integrantes de la ludoteca que, dispuestos a poner en práctica sus propios consejos, no han dudado en hacer frente a los peligros que pudieran disuadirlos de tomar determinadas decisiones. Aquí los tenéis justo antes de afrontar su destino.


Desde la ciudad, todos les deseamos una pronta recuperación y; si pudiera ser; que las fracturas y contusiones que ahora están padeciendo les sirvan de recordatorio y les ayuden a ser un poquito más prudentes en un futuro.

Feliz finde para todos y sentid la emoción (…moderadamente, ¿vale?).



viernes, 14 de junio de 2013

Cierto halo de misticismo.


No concibo que exista ninguna esfera del comportamiento humano que pueda abstraerse de un cierto grado de equilibrio. Cualquier ámbito en el que nos desenvolvamos lleva siempre aparejado un importante componente reflexivo sin el que, sin duda, nos veríamos expuestos a infinidad de riesgos; las más de las veces; innecesarios. No diré que; a veces; incurrir en ciertos “excesos” puntuales no nos aporte un cierto placer y una valiosa experiencia de cara al futuro, pero hacer de ellos una norma no vendría a tener ni mucho sentido ni excesivo beneficio al convertir en rutina lo que antes era sorpresa y arrebatamiento.

¿A qué viene toda esta perorata? – os estaréis preguntando. La verdad es que quisiera romper una lanza en favor del bdsm pero desde una perspectiva un tanto distinta a la que, normalmente se le viene dando. Mucha gente se está asomando en estos últimos tiempos al concepto D/s y, a pesar de existir una ingente cantidad de información, esta, muchas veces, contribuye más a desorientar que a ofrecer una guía realmente fiable. Esto no se de debe a que no resulte válida (aunque, a veces, así sea) si no a que; al tratarse de algo tan relativo, tan intrínseco a nivel personal; no tiende a adaptarse; ni tiene porqué hacerlo; con la misma intensidad y del mismo modo dependiendo de cada individuo.


Generalmente, lo que de inicio suele llamar más la atención del bdsm es el componente más sexual, más inmediato, pero ello no quiere decir que se limite a eso, ni mucho menos. Como sucede con muchas otras disciplinas (¿os habéis preguntado por qué solemos emplear ese término para referirnos a infinidad de prácticas independientemente de la aplicación que les demos?), existe un claro empuje hacia el descubrimiento, el aprendizaje y el crecimiento personal. No todos tenemos las mismas inquietudes y, por ese motivo, no todos nos decantamos por las mismas experiencias, pero, en el fondo, es donde reside el rasgo común que sirve para definirnos a todos: “la búsqueda de nosotros mismos”.

La D/s constituye una vía perfectamente válida para alcanzar este objetivo, siempre y cuando, eso sí, haya sido elegida por uno mismo. Al margen de las sesiones y las prácticas más físicas, existe un enorme espacio para el enriquecimiento en el que, tanto dominantes como sometidos, podemos sumergirnos y extraer nuestras propias enseñanzas. Privarnos a nosotros mismos de esta posibilidad; por el mero hecho de que existan ciertas “escuelas de pensamiento” que propugnen un total distanciamiento del componente espiritual que pudiera derivarse de nuestros progresos; sería algo imperdonable.

Ciertamente, en mi caso, he de admitir que unas de las primeras cosas que me atrajo de este mundo fue, precisamente,  el hecho de poder explorar a través de la D/s no ya mi propio mundo interior, si no, también, el de aquella persona que estuviera dispuesta compartirlo conmigo y, así, poblar de emociones, instintos y pareceres un orbe único y diferenciado, acorde a unas realidades que se escaparan al resto.

Algunos suelen decir que el bdsm resulta elitista y, en cierto modo, así es, aunque no en el modo en  que suele pensarse (rodeado de lujo, opulencia y placeres desbordados). Si que resulta exclusivo e, incluso, hasta vedado, en la medida que cada persona lo construye a su manera y lo desarrolla en función a sus necesidades y anhelos. De este hecho deriva la circunstancia de que, muchas veces, la sumisión y la dominación se den la mano para conformar una única esencia, diferenciada del resto por sus propios estímulos y percepciones, que avanza en pos de un objetivo claro aunque no siempre bien definido.


Esta última circunstancia, la de la indefinición, favorece el hecho de que; también en este aspecto; surjan desaprensivos que aprovechan la ocasión de vender como ciertas e infalibles sus propias conjeturas con el único fin de obtener un beneficio personal. Hasta podemos llegar a encontrarnos con peligrosos “pseudogurús” que se enmascaran tras un falso ascetismo que solo alberga intereses criminales. Nunca dejará de haber individuos de tan baja ralea y, siempre,  habrá que tenerlo bien presente.

Pero, en definitiva, el camino de la práctica “sana, segura y consensuada” del bdsm puede abrirnos infinidad de caminos, ofrecernos innumerables alternativas y depararnos un sinfín de revelaciones. Ahora bien. Para que así sea, tanto los ojos de nuestro cuerpo como los de nuestra mente han de permanecer atentos a las señales que les vayan llegado de modo que podamos usarlas de la forma más conveniente y oportuna en función al momento.  Siempre lo he dicho: las prisas no suelen ser demasiado buenas compañeras a la hora de adentrarse en este tipo de cuestiones (ni casi en ninguna), por eso, para terminar, quisiera compartir con todos vosotros un tema que a mi me encanta de la artista británica Dido y que viene como anillo al dedo para ejemplificar el hecho sobre el que he estado hablando y para apoyarme en su perspectiva, diferente pero complementaria. Con ella os dejo.


Un saludo a todos.


miércoles, 12 de junio de 2013

Construcción.


Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia no es entonces un acto si no un hábito.

Aristóteles. (Filósofo griego)



lunes, 10 de junio de 2013

El gozo oculto.


Me encanta cuando te dejas arrastrar por la corriente
que emana de mis deseos y mis oscuros impulsos.
Me encanta que te abandones y que te sientas sumisa
mientras disfrutas esencias que, de otra forma, se ocultan.

Me encanta verte agitada, sudorosa y obediente
y ver como se construye esa lujuria paciente,
hallando gozo en tú trato, deleitado en lo sublime,
reteniéndote a momentos, obligándote a servirme.

Contemplar como dibujas mediante formas turgentes
las líneas que delimitan tú voluntad penitente,
y...; a pesar de esos empeños y tú innegable valía;
privarte del arrebato que entre tus muslos habita.

Sírveme de este modo, abandónate a tú dueño,
que al hacerlo se descubre qué hay de verdad en el sueño.
Y aunque en verdad no sucumbas al placer que tanto ansías,
habrá otro que lo supla; aunque  tú…,  ya lo sabías.



domingo, 9 de junio de 2013

El reverso de la moneda.


En cierto modo, lo que voy a exponer a continuación, ya ha sido tratado en la ciudad en varias ocasiones. No obstante, como se desprende del título que he elegido para este post, si bien el fondo de la cuestión puede que os resulte un tanto familiar proviniendo de mí, no lo será tanto su cariz más específico; o, al menos, así parecen entenderlo un buen número de personas.

Ya he hablado del uso que, dentro de determinadas campañas de marketing, se viene haciendo de la estética y el componente bdsm (baste recordar “Polémicas interesadas” o “Súbete al carro”). Pero, volviendo la vista a atrás, me he percatado de que, al tratar este tema, he venido haciéndolo en relación a ejemplos que:

1) se basan en una óptica de dominación masculina.

2) han generado cierta controversia.

Pues bien. Lo que hoy os quiero exponer no deja de ser el mismo asunto, aunque, como ya he apuntado, desde una perspectiva distinta. ¿Qué sucede – me pregunto – cuando se invierte la primera de las variables que he plasmado sobre estas líneas? Es decir: cuando sustituimos “publicidad basada en la dominación masculina” por “publicidad basada en la dominación femenina”. ¿Continuaría, esta, siendo origen de polémica? Pues, curiosamente; y por extraño que parezca en el seno de una sociedad “supuestamente” igualitaria; NO, o, al menos, el efecto “escandalizador” no alcanza, ni de lejos, las mismas proporciones que en el caso contrario.


Yo estoy de acuerdo con la corriente que sostiene la persistencia de un componente machista (aunque, ciertamente, atenuado) dentro de la cultura que damos en llamar “occidental”; nada que ver con lo que sucede en otro tipo de sociedades que conviven con la nuestra en este tiempo y, a veces, en el mismo espacio. ¿Por qué entonces esa diferencia de criterio a la hora de canalizar nuestras críticas? Yo creo que es debido, precisamente, a ese machismo subyacente aunque manifestado de una forma un tanto retorcida: “Como no quiero que me acusen de minusvalorar el papel de la mujer, pondré el grito en el cielo cada vez que vea algo susceptible de prestarse a ello”. De acuerdo, pero tengamos presente una cosa: el hecho de que existan conceptos y recursos “susceptibles” de ser mal empleados… ¿significa, necesariamente, que vayan a serlo? Es más. Cuando lo que se pretende es censurar un determinado comportamiento, debería ponerse el énfasis en combatir el hecho en sí y no, en cambio, caer en la trampa de incurrir en valoraciones subjetivas dependiendo de los individuos o colectivos que lleven a cabo ese tipo de prácticas.

En el caso que nos ocupa, no veo ningún sentido a establecer esa diferencia y, en cambio, veo motivos de crítica; si bien, como ya he apuntado, esta no se vea sujeta a criterios discriminatorios. Lo malo de pretender usar determinados arquetipos de origen, o sustancialmente D/s, para publicitar un determinado producto, lleva consigo el riesgo de frivolizar sobre una temática que resulta, cuanto menos, compleja (sobre todo vista desde fuera). Esto resulta válido independientemente del tipo de dominación que se utilice como referente, femenina o masculina, pues, el bdsm, no obedece únicamente a razones de índole sexual ni se basa (o, al menos, no debería) en la creencia de una superioridad “per se” de unos individuos sobre otros. Además, la sumisión de la que se nutren este tipo de relaciones se fundamenta, primeramente, en una elección personal, libre y meditada, y nunca en la imposición forzada o en los dictados que marquen determinadas tendencias.

Volviendo a la cuestión de la dualidad existente a la hora de examinar los valores “dañinos” que pueda revertir determinada publicidad quisiera terminar exponiendo varios ejemplos de una marca concreta, desde distintas perspectivas, y las diferentes reacciones que motivaron. Se trata de varias campañas a las que, en su día, recurrió una conocida firma milanesa.


La foto que podéis ver representada sobre estas líneas corresponde al año 2006 y, en su momento, fue objeto de duras críticas por parte del Instituto Español de la Mujer que solicitó con insistencia su retirada o, en su defecto, su rectificación, ya que, a su juicio, incitaba a la violencia machista. En realidad, dependiendo de la perspectiva que quisiera adoptarse, si que podría ser susceptible de merecer una interpretación de ese tipo. Pero, como podéis observar en la instantánea, para llegar a esa conclusión a de “suponerse”, de inicio, que la mujer que aparece posando representa a una víctima de agresión por parte de un varón. Bueno. En este caso concreto, no puede decirse que existan evidencias inequívocas que apunten en ese sentido, pero, de todas formas, la crítica y la queja fueron formuladas.


En cambio, algunos años antes; y no a través de un simple montaje fotográfico si no mediante un recurso de mucho más alcance y calado como es el spot televisivo; la misma marca no tubo inconveniente en proyectar una imagen del género femenino claramente intimidatoria y, hasta cierto punto, agresiva.


Como podéis comprobar por estos videos, aquí no hay lugar para la duda, pero, “hete aquí”, en esos casos, las voces de la censura no se dejaron escuchar con el mismo ímpetu y virulencia del que hacen gala en otras ocasiones.

Estos solo han sido un par de ejemplos. Existen muchos más (tanto en un sentido como en el otro, no nos dejemos engañar), pero no quiero desvirtuar el fondo de la cuestión. A veces, tendemos a pasarnos un poquito de rosca con asuntos que en su justa medida, podrían considerarse como “casi” triviales. En el caso de la publicidad, en todos sus campos, lo que busca, en definitiva, es vender un producto y, para ello, empleará cualquier recurso que tenga a su alcance; siempre y cuando, eso sí, le reporte un beneficio económico. Esa va ser, “a priori”, su única premisa y resultará válido en cualquier caso, por lo tanto, tengámoslo en cuenta si realmente pretendemos atajar la base de problema.

La crítica siempre es necesaria (de hecho es lo que yo estoy haciendo con esta entrada: criticar un comportamiento que, a mi juicio, resulta retorcido, parcial e interesado), pero, cuando se recurre a ella, debemos mostrar un estricto celo para con nosotros mismos a fin de no perder la ecuanimidad y, así, no poner en riesgo la legitimidad de nuestra defensa de una causa justa por no reconocer las injusticias que sobre otros se cometen.

Solo una última cosa para terminar. Como soy de los que creen que siempre se debe predicar con el ejemplo; y sé que este tema suele resultar bastante controvertido; también soy consciente de que la opinión que aquí he manifestado bien pudiera ser objeto de críticas y, por lo tanto, aceptaré gustosamente todas y cada una de ellas mientras sean constructivas y respetuosas.


Un saludo a todos.

sábado, 8 de junio de 2013

Poniéndose al día.


Como no puede decirse que la meteorología haya acompañado en exceso por estos lugares y, a consecuencia de ello, nos pueda parecer que nos encontramos aún en fechas más tempranas, sin duda que más de uno (y, sobre todo, una) se haya llevado una sorpresa al echarle un vistazo al calendario y constatar lo próximos que nos encontramos al comienzo del verano.

Se trata de incurrir en un tópico, lo sé, pero es que resulta bien sabido el hecho que viene a suceder todos los años por estas fechas y que no es otro que urgente necesidad de ser capaces de embutirnos el la ropa de verano y lucir un “tipito” acorde a las circunstancias.

Desde la ludoteca han querido ocuparse de esa problemática diseñando un plan de choque que sirva para recuperar el tiempo perdido en este tipo de menesteres. Han tratado, así mismo, de ofrecer un cierto aliciente que confiera un mayor atractivo a la práctica del ejercicio físico, a la par que, combinando diversas disciplinas, obtener en un tiempo reducido una mayor reducción de calorías.

Lo cierto es que no puede decirse que los resultados que, a priori, se esperan obtener de esta terapia vayan a resultar los realmente esperados; pero, sin duda, como puede observarse: seguro que algún tipo de beneficio acabarán reportando. ¿No os parece?


Feliz finde a todos y… ¡a ponerse en forma!


miércoles, 5 de junio de 2013

Mírame.


No te evadas temerosa
hacia el refugio en tu mente
ni me prives de las cosas
que tus pupilas revelan.

Aunque entregada y paciente,
a mis placeres rendida,
no por ello estés ausente
ni te sientas oprimida.

Ten presente tu obediencia;
en eso no hay excepciones;
mas no te muestres cohibida
cuando vivas tus pasiones.

Por eso, cuando te ofreces,
cuando a mis pies tú te postras,
no caigas en la tristeza
ni imagines la derrota.

Muéstrame, pues, sin reservas,
sin pretextos recelosos,
el orgullo que alimentas
y que se asoma en tus ojos.




martes, 4 de junio de 2013

Tesón.


Muestra aguante y persistencia; el dolor del presente te será de provecho en el futuro.

Ovidio. (Poeta latino)



lunes, 3 de junio de 2013

El viaje de Luna. (V)



El día siguiente amaneció claro y sereno mientras las gotas del aguacero nocturno se deslizaban con parsimonia a través de los tallos y las hojas de las plantas. El sol, apenas comenzó a elevarse sobre el horizonte, imprimió con sus rayos una cálida y cristalina pátina de luz sobre todo aquello cuanto alcanzaba a tocar, animando; mediante tan directo estímulo; a que toda clase de insectos voladores iniciaran, entremezclados, un animado y caótico ir y venir.

Luna; desperezándose tras un reparador y profundo sueño; abandonó el refugio que durante la noche había compartido con algunos de sus nuevos amigos y, mientras sus pasos discurrían bajo el saliente rocoso que le había estado proporcionando un techo, vio, no muy lejos, como Gea se refrescaba bajo una sonora y cantarina torrentera cuyas aguas eran vertidas desde lo alto, a través de pétreas paredes forradas de musgo, recorriendo aquella piel desnuda mientras describían complicadas filigranas de desafiantes trayectorias para con las leyes y teorías condensadas en los libros.


– Buenos días. – dijo Gea con un gesto desenfadado. – Espero que hayas descansado.

– Así es Gea, muchas gracias y…, buenos días a ti también. – respondió Luna mientras centraba su atención en las marcadas formas femeninas que lucía su anfitriona y de las que, por el momento, ella carecía.

En cuanto Gea abandonó el abrigo del líquido elemento y sus pies entraron en contacto con el espeso manto de hojas que alfombraba todo el suelo, estas, con un raudo y diligente frenesí, comenzaron a treparle por el cuerpo, confeccionando, en un abrir y cerrar de ojos, una intrincada celosía vegetal que cubrió su piel a modo de vestimenta.

– Sé que deseas continuar con tu andadura. – le dijo a Luna mientras le ofrecía su mano. –, pero no estaría bien por mi parte dejar que lo hicieras con el estómago vacío. Acompáñame y así, juntas, daremos buena cuenta de nuestro apetito.

La pequeña accedió de buen grado a la amable invitación sin que fuera necesario repetírselo dos veces, pues las quejas que le lanzaba su desinflada barriguita eran, ciertamente, contundentes. – “Así que esto es el hambre”. – pensó un tanto decepcionada pues se había hecho otra idea acerca de aquella sensación. La verdad, no le parecía una experiencia demasiado agradable y temió que otras muchas de las que había oído hablar resultaran igual de frustrantes. Mas, todo esto se le olvidó rápidamente cuando vio cuán espléndido resultó ser el ágape que fue dispuesto frente a ella. Desconocía los nombres de aquella retahíla de manjares pero, baste decir, a modo de referencia, que higos, miel, frambuesas y almendras se convirtieron desde entonces en sus bocados preferidos. Además, enseguida pudo constatar que, si bien el hambre no resultaba ser un concepto demasiado alentador, si que lo era, en cambio, el hecho de ponerle fin.

Nutrido convenientemente el sostén físico que albergaba su espíritu, se sintió bien dispuesta para continuar con su marcha, pero Gea aún quería retenerla brevemente a su lado para, así, tener  la oportunidad de exponer algunas recomendaciones.

– Esta noche – anticipó a la pequeña. – tendrás ocasión de conversar con tu añorada madre. Pero, antes, recibirás la visita de uno de mis hermanos. Él nunca lo haría, pero puede presumir de contarse entre los más sabios. Permanece atenta a las señales, mi joven viajera, pues suele manifestarse de las formas más insospechadas y tiende a recurrir a enrevesadas metáforas para, de ese modo, conocer con rapidez la verdadera naturaleza de las almas con las que se encuentra. Si superas el examen de su ojo inquisitivo, él te desvelará con prontitud las claves para conducirte con acierto en tu futuro más inmediato.

Gea, se acercó entonces a la niña y, tras ofrecerle un largo y amoroso abrazo, la besó en la frente antes de despedirse con estas palabras:

 – No quiero entretenerte más, mi adorable allegada. Continúa tu aventura sin temor alguno a perderte, que el bosque te irá mostrando como seguir el camino.

– Muchísimas gracias por todo. – manifestó Luna con evidente humildad. – No sé como compensaros a todos por el trato tan amable y familiar que me habéis dispensado. Solo espero, en un futuro, ser capaz de devolveros una mínima parte del ánimo y la fortaleza que, en tan breve tiempo, me habéis regalado. Pero…, si me lo permites, antes de partir me gustaría hacerte una pregunta. ¿Puedo?

– Por supuesto Luna. ¿Cómo no ibas a poder?

– ¿Volveremos a vernos?

Gea, por más que se hubiera prometido a sí misma mantener la compostura, no pudo evitar que las lágrimas vinieran a asomarse a sus ojos movidas por aquella inesperada y sincera muestra de afecto.

– Por supuesto que sí. – respondió, disimulando, a duras penas, un sollozo. – Allí donde los miembros de nuestra extensa comunidad puedan vivir en libertad y armonía, allí podrá sentirse también el aliento que me impulsa y, por tanto, también estaré presente. No sufras con respecto a eso.

– Me  alegro de que así sea y poder, de ese modo, volver a disfrutar de tu compañía.

– Todo a su tiempo. – concluyó Gea de forma un tanto abrupta, pues no sabía como ponerle fin a la tensión del momento. – Pero…  no te demores por más tiempo, mi dulce niña, ya que el día avanza y es muy largo el trecho que habrás de recorrer antes de que concluya.

Luna se giró a fin de emprender la marcha, pero no podía dejar de mirar hacía atrás de tanto en tanto mientras agitaba una mano en señal de despedida, sin que por ello pudiera librarse del opresivo desasosiego que la atenazaba. La figura de Gea le devolvía la mirada y, cuando esta comenzó a difuminarse entre el ramaje y la espesura; con una voz que no necesitaba del aire para desplazarse sino que, directamente, se alojaba en el cerebro de su receptora; le dedicó este sentido epílogo a su encuentro:

 – “Hasta pronto Luna. Que la buena fortuna te acompañe en tu periplo”.

Tocaba conducirse de nuevo en solitario, aunque, a decir verdad, aquello no era del todo cierto. Infinidad de criaturas acompañaban a la pequeña y, como Gea había prometido, velaban por que sus pasos no desviaran su rumbo. Además, parecía como si el propio bosque se fuera haciendo a un lado a cada zancada que daba y fuera abriendo una senda ante ella para volver a cerrase a sus espaldas en cuanto avanzaba.


Las horas fueron pasando mientras aumentaba la distancia recorrida. Luna no sabía a ciencia cierta cuan extensa iba a resultar la etapa a cubrir aquel día y, por ello, se apremiaba a si misma para continuar sin descanso no fuera a quedarse corta. No obstante, el calor había ido en aumento durante toda la jornada y, a pesar de contar con la sombra que proporcionaban los árboles, superado ya el mediodía, el ambiente se tornó sofocante. Luna no estaba acostumbrada a aquellas duras caminatas ni, tampoco, al clima que las acompañaba y, mientras sentía como sus fuerzas la iban abandonando, rememoró con nostalgia el agradable frescor que imperaba en la gruta en la que durante tanto tiempo había residido.

Como si fuera consciente de todo aquello, la foresta trazó una amplia curva en el camino que; hasta entonces, salvo para esquivar algún que otro obstáculo; había discurrido prácticamente recto. Llevó a la pequeña hasta un pequeño manantial donde tuvo la ocasión de saciar su sed y, de paso, refrescarse. Entre tanto, un grupo de revoltosos gorriones, que la había estado acompañando, se encargó de desprender algunos de los frutos que albergaban las alturas para que, así, Luna, tuviera la oportunidad de recuperar su menguada energía. Ni por un instante dudó en hacerlo, si bien, antes, tuvo la cortesía de agradecerles el detalle a aquellos chillones pajarillos.

 Su intención era proseguir el viaje en cuanto hubiera calmado su apetito, pero fue tal el sopor que sobrevino a su joven cuerpecito, fue tan relajante el rumor del agua que brotaba de la tierra junto a ella, que se quedó dormida al pie de un grupo de árboles trenzados de enredadera y que ofrecían una excelente pantalla ante los rayos de un sol que ya había iniciado su descenso.


Todos los presentes velaron por el sueño de la pequeña; incluido un recién llegado que alcanzaba a ver más allá de aquella simple escena dibujada por el mundo.


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