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miércoles, 19 de junio de 2013

Refreno.


Uno de los aspectos en los que más evidente se hace la diferencia que existen entre una relación D/s y aquellas otras, esencialmente, “convencionales”, reside en el hecho (no siempre aceptado) de poner en práctica el ejercicio de la contención.

Existe sobre este asunto un amplísimo debate pues, si bien en lo que a la parte sumisa se refiere se da por descontado, no sucede o mismo (o no se tiene tan en cuenta) cuando se trata de aquellos otros aspectos más relacionados con la dominación. ¿Qué necesidad habrían de tener quienes ejercen el dominio de conducirse en sus actos a través de una cierta contención? ¿No estaría eso mermando su autoridad y, con ello, la propia esencia de su rol? Tal vez, visto de un modo simplista y un tanto limitado, pudiera dar esa impresión, aunque, en honor a la verdad, no estaría de más tener en cuenta otra serie de factores. Posiblemente, el más importante de todos ellos se rija por esa máxima que establece el origen de la verdadera disciplina en el control de uno mismo. Pero es que, además, no debemos de olvidar las ventajas que puede llegar a reportar la práctica de un buen ejemplo cuando lo que se pretende es desplegar un alto grado de exigencia.

Sin duda, podría argumentarse que no tiene demasiado sentido la conveniencia de apoyarse en la auto-contención cuando uno de los principales objetivos que se persigue es la obtención del placer. Nuevamente, la lógica inicial parece indicar precisamente eso, pero, el gozo obtenido sin demasiado esfuerzo no suele aportara los mismos beneficios que el que se consigue por otras vías, ni, tampoco, suele tener unos efectos tan profundos y duraderos.


Sé que muchos pensaréis que esto que estoy diciendo tan solo es una sarta de tonterías que obedecen únicamente mi propio engreimiento. Pudiera ser, no voy a negarlo. Al hablar desde mi propia perspectiva lo hago desde mi propio prisma y, por lo tanto, empleando mis propios colores. Pero lo que sí puedo aseguraros es que creo en lo digo y me pesa ver como; en muchas ocasiones, en infinidad de aspectos; se tiende al acto irreflexivo, al actuar porque sí, sin más, sin un trasfondo, sin una motivación o razón que sirviera de sustento al impulso. Si fuera capaz de transmitiros  hasta qué punto me llena el pararme a observar, el hecho de deleitarme con los instantes previos, dejando que prendan en mí las sutilezas que; de otro modo, ahogarían las prisas; sabríais, entonces, cuanto esconden mis palabras y…, no solo eso, también lo disfrutaríais.

Siempre hay tiempo para la pasión, resulta un sentimiento puro, intenso y natural; no seré yo quién busque un modo de blindarme ante su empuje; pero tampoco quiero que me nuble ni me prive del resto de cosas que también puedo conocer y desarrollar de un modo más sosegado. Tal vez sea pedir demasiado pero…, ya que me he decantado por adoptar el rol dominante… ¿por qué habría de conformarme con menos?


Un saludo a todos.


8 comentarios:

  1. Coincido en esto de la disciplina propia. Sin autocontrol y autodominio poco se puede ejercer la dominación sobre otra persona. Lograr la satisfacción inmediata no siempre es lo más placentero, y no es algo exclusivo de la parte sumisa.

    Saludos.

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    1. Son tantos los matices a tener en cuenta..., y qué sencillo les parece a algunos visto desde fuera.

      No obstante, a pesar de la escasa comprensión que, en ocasiones, se tiene para con las razones que nos mueven a la hora de decantarnos por el dominio, qué gratificante resulta mantenernos fieles a nuestros principios. ¿Verdad, Ama S?

      Un saludo afectuoso y cómplice.

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  2. Bueno. .. depende de como se mire podrian ser finalidades diferentes.... También etapas diferentes...
    Besos

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    1. No sabría decirte, Rosa de Terciopelo.

      Para mí (y he de reconocer que soy de emplear con cierta asiduidad la palabra: "depende"), en el tema que nos ocupa, no existen demasiadas variables. Aunque, claro, también eso es relativo en cuanto que obedece a una opinión.

      Recibe un cordial saludo.

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  3. Si algo tuve claro desde el inicio de esta maravillosa andadura, es que no sería capaz de gobernarme alguien que no se gobernase primero a sí mismo, porque hacerse cargo de una persona a ese nivel (el que yo deseo y necesito) requiere en muchos momentos de una gran contención para poder guiar de un modo juicioso y no impulsivo, haciendo posible el avance común en la dirección que se desea, pues al contrario se darían bandazos que acabarían tambaleando las bases de la relación.

    Por supuesto que hay que dejarse llevar por la pasión y el desenfreno, y no tengo duda que el Dominante debe sentirse completamente libre para hacer realidad sus impulsos y caprichos, y segurísimo que la sumisa deseará cumplir los anhelos de su Amo y verlo disfrutar, pero para todo hay un momento y quien debe decidir el momento es justamente el Dominante…si no es capaz de contenerse a sí mismo como puede pedirlo a quien le sirve?

    Sé que parece algo lógico, pero como suele pasar no es lo más común y se suele confundir ser Dominante con hacer lo que da la gana sin tempo ni medida, esperando en cambio unos beneficios merecidos simplemente por ser el Amo. Para mí, craso error…

    Sabes que siempre he valorado muchísimo el trabajo y la responsabilidad que conlleva ser Dueño de alguien, y que los beneficios que obtenéis son el resultado de vuestro esfuerzo, porque guiar a una sumisa que se ha entregado a vuestro cuidado es una labor difícil, aunque se bien por Ti, que cuando así lo sientes también es gratificante, por suerte para mi…sino…¿Qué haría yo sin Ti, mi Señor?

    Es una utopía, pero ojalá llegue el día que no tuvieras que contenerte nada, al menos conmigo, pero también sé el gran placer que se obtiene cuando la contención ha estado presente…

    No me alargo más que ya me estoy pasando…

    Besines dulces
    A Tus pies

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    1. Nuestro caso, mi dulce sierva, se sustenta en infinidad de matices que no dependen de las meras palabras para manifestarse o sostenerse.

      Me gustaría poseer el don de plasmar; al menos de una forma sutilmente entendible; parte del trasfondo que dota de sentido este sentir compartido. Mas, tú bien lo sabes, no es algo que se pueda asimilar fácilmente ni, tampoco, de un modo convencional.

      ¿Utópico? Tal vez, pero... ¿qué tendrán las utopías para que fascinen a tanta gente?

      Un beso y un azote.

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  4. Coincido plenamente con Usted, y con la afirmación de que también se extrae un placer extra del autocontrol, origen de cualquier dominio sobre los demás. ¿Cómo mantener el control sobre los otros cuando carecemos de control sobre nosotros mismos? Lo cual no impide darse a la pasión más desbordante cuando proceda. Precisamente por eso, porque al ser procedente es una elección positiva y no un acto impulsivo.

    Reciba un cordial saludo desde cierta Mansión,

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    1. Creo que hay reside la importancia del asunto. No se trata tanto de renunciar como de posponer, saber elegir el mejor momento de forma que se pueda obtenerse el mejor partido.

      Gracias, Paul, por apuntar tan acertada y claramente lo que yo había dejado en el aire.

      Recibe un cordial saludo.

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