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viernes, 1 de agosto de 2014

Cuestión de estilo.


No es algo a lo que normalmente se le suela prestar demasiada atención (o, a veces; cuando se hace; se tiende a darle un enfoque un tanto equivocado), pero lo cierto es que; con bastante frecuencia; descuidamos determinados aspectos que pesan; y mucho; en la imagen que proyectamos entre nuestros congéneres.

En este caso en particular no me estoy refiriendo a la adopción de unas pautas concretas encaminadas a obtener la aceptación dentro de un grupo específico ni al deseo de ostentar un cierto prestigio social en un sentido más genérico. Tampoco es que me interese demasiado el hecho de ponerme a especular sobre la idoneidad de suscribirse a los dictados de la moda o a la adopción de pintorescos hábitos de conducta inducidos a través de los medios o las redes sociales.

El objeto de estas líneas responde a algo de índole más personal y podría resumirse como el modo en que cada uno de nosotros nos desenvolvemos a nivel particular o, dicho de una forma mucho más sencilla, lo que todos entendemos como “nuestra forma de ser”. Todo el mundo tiene la suya, propia y diferente a la del resto; aunque, no obstante, podría argumentarse sin demasiado esfuerzo que no todas resultan igual de atractivas. Es precisamente en ese “atractivo” donde los miembros de la ludoteca han estado centrando la atención de sus investigaciones durante estas últimas semanas.

Los trabajos de campo que han estado llevando a cabo han facilitado interesantes vías de estudio encaminadas a conocer las diferencias de “estilo” de nuestras reacciones ante una misma situación. Sirvan estos dos ejemplos.



Ambos tienen en común el elevado “factor potra” del que disfrutan todos los sujetos sometidos a observación. Pero mientras que en el supuesto inicial lo que prima es la mera supervivencia en el segundo se constata claramente que no hay razón para que ese instinto de conservación no puede verse acompañado de una cierta soltura y desparpajo.

Ahora bien. Esos rasgos del carácter… ¿son algo innato o, por el contrario, son susceptibles de adquirirse con el tiempo? La respuesta a esta pregunta es la que ha dado lugar a una segunda fase de ensayos donde (según podéis ver) todo parece indicar que nos encontramos una nueva muestra del enorme potencial de adaptación que puede llegar a desarrollar el ser humano.


Pero, con independencia a todo esto, yo creo que; en “cuestiones de estilo”; no resulta necesario (ni tampoco demasiado conveniente) volvernos locos a la hora de tratar de realizar complicados cambios en nuestra conducta y que, si lo que queremos es mejorar la impresión que causamos a los demás, siempre podemos empezar teniendo presentes algunos “detallitos”  de muy sencilla ejecución pero que, de obviarlos, pueden dejarnos en bastante mal lugar. Entiendo que haya ocasiones en las que nos sintamos incitados por un cierto “apremio”, pero…


…si quieres quedar como un señor, calcetines fuera por favor.

Que tengáis todos un feliz y “estiloso” finde.



2 comentarios:

  1. Tu forma de ser me apasiona, conocerte en profundidad me ilusiona y motiva y esw estilo Tuyo me atrae sobremanera...y aunque te dejaras los calcetines te amaría igual porque solo tengo ojos para perderme en Tu mirada y disfrutar con Tu placer....

    Besos apasionados
    A Tus pies

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, bueno.

      Mejor no perder las buenas costumbres que..., después, puede resultar un tanto complicado volver a ponerse al día.

      Un beso y un azote, mi dulce y "apasionada" sierva.

      Eliminar

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