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domingo, 17 de mayo de 2015

Rincón tipi.



Muchas veces nos sentimos influenciados por todo un conglomerado de emociones, condiciones ambientales, relaciones personales, medios de comunicación… y así hasta terminar formando un largo etcétera. Si somos sinceros con nosotros mismos, nos damos cuenta de que eso es; precisamente; lo que nos sucede durante la mayor parte del tiempo, aunque, en honor a la verdad, hay ocasiones en las que lo percibimos con mucha mayor claridad que otras. Somos, en definitiva, la suma de todo cuantos nos llega de nuestro entorno una vez lo hemos absorbido y asimilado.

Cuando esos “influjos” nos resultan beneficiosos poco tenemos que objetar. Pero cuando, en cambio, muestran un signo más negativo, entonces se hace necesario intervenir sobre ellos de forma inmediata a fin de evitar vernos arrastrados hacia oscuras rutinas que terminen atrapando a nuestra identidad en el enrevesado laberinto de los hechos consumados.

No es que, lo que os voy a proponer, resulte ser la “terapia” más necesaria (ni tampoco la que más probabilidades de éxito ofrezca) en aquellos casos que pudieran ajustarse a la descripción anterior; aunque no es menos cierto que, muchas veces, la raíz de muchos problemas reside en nosotros mismo y, para ser capaces de desterrarlos, tenemos que reavivar nuestra lucha interior y demoler la “zona cómoda” donde se asienta esa parte de nuestro “yo” que nos lastra o, directamente, nos perjudica.

El rincón que hoy os muestro cuenta sin duda con el componente de la sencillez, cierto aire romántico y; hasta si se quiere; cierto trasfondo espiritual. Pero, personalmente, lo que más me atrae de él, es la “ruptura” con los cánones establecidos, es la necesidad que lleva implícita de “reordenar” prioridades en cuestiones de espacio, distribución, comodidad… en definitiva: “orden”.

Nuestras mentes se asemejan, en cierta forma, a los “rincones” que suelo exponer por aquí. Pueden ser agradables, acogedores, cálidos… pero también pueden resultar sombríos y lúgubres o, sin ser claramente nocivos, presentarse excesivamente sobrecargados.

Sirva esta estancia como ejemplo de lo necesario que puede ser con frecuencia desembarazarse de lo superfluo y ver que es, en verdad, aquello que nos resulta imprescindible.


Que tengáis todos una feliz y “despejada” jornada de domingo.


1 comentario:

  1. No de forma literal, aunque créeme que me gustaría, sino mas bien de forma mental, en muchas épocas y en ocasiones puntuales tengo que acudir a un rincón similar a este, dejar fuera todos los condicionantes y centrarme en descubrir que siento, pienso o deseo respecto algo en concreto, pues son tantas las cosas que inciden en nosotros, tantas las pretensiones de nuestros semejantes, tantas las responsabilidades y deudas que al final te das cuenta de que debes parar, unos momentos contigo mismo y definirte.

    A partir de ahí continuar siendo fiel a ti, aunque haya quien no lo comparta, quien pretenda sacar otras reacciones y conseguir satisfacer sus anhelos a través de nosotros.

    Se suele hacer complicado abstraerse del ruido, pero rincones como este nos facilitan los instantes de reflexión y calma, para sentir, para recordar nuestros pilares y recargar pilas.

    Sin duda un bello y practico rincón que tomaré prestado cuando lo necesite...

    Besines dulces
    A Tus pies

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