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domingo, 31 de enero de 2016

Rincón retiro.





No sé si a vosotros os sucederá otro tanto, pero; durante estas últimas semanas; lo que más me apetece es aislarme de la aparentemente inagotable sucesión de acontecimientos escabrosos, y malas noticias de diversa índole, que desde multitud de medios se afanan en recordarnos día tras día.

Puede sonar egoísta por mi parte que; en vista de la que está cayendo y de todo ese sufrimiento que se ven obligados a padecer tantos y tantos de nuestros congéneres; mi reacción sea la de intentar desvincularme más aún de esa realidad a pesar de contar con sobrados motivos para sentirme afortunado.

Me resisto, no obstante, a sucumbir a ese permanente “estado del miedo” con el que, desde determinadas esferas, nos acosan de manera insistente. Rendido ante la evidencia del limitado alcance de mis acciones no me queda otra salida que poner todo mi empeño en mi cotidianidad más cercana y en aquellas vicisitudes (menores cuando se comparan con otras) que afectan a los míos.

La buena acogida de la que estoy siendo objeto; aquí, en Qarpadia; me permite llevar a término mis modestas ambiciones mientras que…; haciendo uso de la inmerecida hospitalidad que se me brinda; cuento con la posibilidad de poder disfrutar de rincones como este donde exorcizar mi mente de una parte de ese mal que parece impregnar el mundo.

Que tengáis todos la oportunidad de disfrutar de una feliz y serena jornada de domingo.




viernes, 29 de enero de 2016

Meritocracia.





Una de las cosas que más poderosamente llamaron mi atención cuando; de manera un tanto peculiar; llegué a Qarpadia, fue la curiosa organización social mediante la cual se regían sus pobladores. Lo que mayor impacto suele causar siempre a los ojos del profano es el marcado contraste que tiende a manifestarse entre los dos estratos distintivos (dominantes y sometidos) que conforman dicho orden. Pero; si bien, en ese primer momento, quedamos sobrecogidos por el alcance vital que conlleva el hecho de tener que asumir alguno de esos dos roles; resulta que son otro tipo de “peculiaridades” las que, a la postre, vienen a definir los pilares sobre los cuales se sustenta la organización efectiva de toda esta comunidad. Resulta algo difícil de explicar cuando no se está inmerso en ese “sistema” (y más aún para un recién llegado, como es mi caso), pero intentaré, al menos,  describiros los rudimentos y la esencia de esa estructura colectiva para que podáis haceros una idea aproximada de cuál es su funcionamiento.

Para empezar, en Qarpadia no se confía demasiado en que los méritos académicos resulte un marcador fiable en el momento de determinar la valía profesional de un determinado individuo. Esto no quiere decir que no se impulsen medidas encaminadas a la obtención de un aprendizaje de amplio rango y a la consecución de un currículo formativo notable (muy al contrario, se fomentan multitud de medidas destinadas a implementar todo lo relacionado con el estudio y la investigación). No obstante, la ausencia de intereses económicos o de carácter mercantil (Qarpadia carece de un sistema monetario); unido al singular “vasallaje” que impera en su configuración de estado; favorece un sistema de reparto del trabajo más flexible donde resulta posible emplazar a la persona más adecuada para cada puesto sin necesidad de tener en cuenta estrategias de mercado o clientelismos de naturaleza comercial.

No es posible albergar duda alguna sobre la extrañeza que este orden de cosas causa entre quienes toman conciencia de esta realidad por primera vez; pero aún produce mayor desconcierto cuando se constata que no existe una relación directa entre el rol definitorio de cada persona y la labor que desempeña en el seno de la colectividad. Dicho de otro modo: no resultaría demasiado atípico toparse con un “preeminente” que tuviera a su cargo, por ejemplo, el mantenimiento y cuidado de una  zona ajardinada de uso común y, frente a esta circunstancia, descubrir que la persona a responsable de la gestión sanitaria de toda una región fuera miembro de la clase “servil”. El tipo de actividad que se venga realizando no se asimila a ningún “status” concreto ni, tampoco, se considera que el desempeño de una labor determinada haya de ser (por sí mismo) un signo de prestigio. Lo que en realidad prima bajo el “enfoque qarpadio” son el empeño y los resultados del mismo; esas, y no otras, son las referencias que emplean como baremo. También las cosas sencillas pueden ser objeto de reconocimiento cuando están bien hechas.


Antes ya hice una breve alusión en relación a la flexibilidad organizativa que les confiere este sistema, pero…, antes de terminar, me gustaría extenderme un poquito más en relación a este extremo.

Que se procure asignar un determinado puesto profesional entre aquellas personas mejor capacitadas para ocuparlo, no se traduce en una obligación insoslayable a permanecer ligados de por vida al desempeño de una única función. La rutina puede proporcionar una cierta seguridad y ayudar a adquirir esa soltura que se deriva de la experiencia. Pero esa misma rutina, a la larga, va estrechando nuestras miras y nos hace proclives al inmovilismo. Por otro lado…, no es demasiado frecuente toparse con individuos a los que se les den bien muchas cosas, pero también es bastante raro encontrarse con gente a la que sólo se le dé bien una. Esa es una de las razones por las que en Qarpadia suele ponerse en práctica un organizado sistema de “rotaciones” que favorece, no sólo mantener vivo el interés, sino que proporciona al conjunto de la sociedad un contingente de población notablemente versátil  y capaz de asumir, razonablemente rápido, tareas de distinta índole en caso de necesidad.

La otra razón es el descenso de eficacia que se produce en terminados trabajos en función a la edad de quien lo desempeñe. Si se ha de permanecer expuestos a las inclemencias meteorológicas durante largos periodos, realizar prolongados esfuerzos de naturaleza física o verse sometidos a un alto y continuado grado de estrés… no es lo mismo, indudablemente, hacerlo con veinte años que hacerlo con sesenta. La irrebatible lógica de este planteamiento aconseja, por lo tanto, ir derivando entre diversos puestos, teniendo en cuenta los cambios a los que, como seres humanos, nos vemos abocados por razones de longevidad. Además, este método de actuación ayuda a poner coto a muchas de las dolencias de origen profesional que suelen ir apareciendo con el paso del tiempo.


Ahora sí. Para acabar, por si os lo estabais preguntando, el desempeño de los cargos ejecutivos también se rigen por estas normas que os he estado apuntando, pero como intervienen muchos otros factores (como pueden ser, entre otros, los métodos electivos, el traspaso de poderes, los plazos de vigencia o los límites jurisdiccionales) dejaré para más adelante las referencias acerca de esta cuestión. Únicamente apuntar que…, en Qarpadia, como en cualquier otro destino al que hubiera que incorporarse, también a los garantes del orden y el bien general se les exige un alto grado de excelencia.



miércoles, 27 de enero de 2016

"Call".






Desde orígenes remotos;
por entre etéreos confines;
se establecen conexiones
de alcances insospechados.

Es la chispa de un momento,
el impulso repentino,
que se expande por el aire
sin barreras que lo acoten.

Se percibe, se amplifica
y se condensa, tangible,
enhebrando las señales
de ese código encriptado.

El receptor lo traduce
comprendiendo su sentido,
depurando interferencias
que alteraban el mensaje.



martes, 26 de enero de 2016

Elogio a la calma.





Largos goces iniciados, caricias no terminadas, como si aún no se supiera en qué lugar de los cuerpos el acariciarse se acaba, y anduviéramos buscándolo, en lento encanto, sin ansia.


Pedro Salinas. (Escritor español)



domingo, 24 de enero de 2016

Rincón bahía.





No son pocos aquellos que no acaban de encontrarle el atractivo al hecho de tener que coexistir con los rigores invernales y… suelen ser,  precisamente,  ese tipo de personas las que buscan paliar (o, directamente, eludir) lo que a su juicio resulta ser un padecimiento evitable.

Un modo de hacerlo (siempre que se cuente con esa posibilidad) es trasladarse desde las zonas de interior; donde los actores meteorológicos suelen incidir con una mayor crudeza; a la franja costera; en donde es posible gozar de un clima un poquito más suave. Si esta suerte de “migración estacional” puede complementarse, además, con una amplia y variada oferta lúdica y cultural, pues…, entonces, mejor que mejor.

En ese sentido, no resulta extraño que un nutrido número de quienes residen en nuestro pequeño “estado invisible” opten por asentarse durante estos meses en la populosa y sugerente Qarpatia; que…, no en vano, ostenta el honor de estar considerada como la capital oficiosa de esta región tan singular.

Concretamente, en el extremo norte de nuestra esquiva metrópoli se abre al mar una pequeña bahía; no demasiado alejada de la antigua ciudadela; donde resulta posible disfrutar de rincones que se ajustan bastante bien a todos los requerimientos anteriores y que, por otro lado, permiten disfrutar de unas atractivas vistas.

Seguramente, esta alternativa no resultará del gusto de todos, pero… tampoco me cabe ninguna duda de que no faltarán quienes la verán con muy buenos ojos.

Un saludo a todos y que disfrutéis de una feliz y “atemperada” jornada de domingo.




martes, 19 de enero de 2016

Impronta evolutiva.




Somos el puente hacia el infinito arqueado sobre el mar. Buscamos aventuras para nuestro placer, vivimos misterios, elegimos desastres, triunfos, desafíos, apuestas imposibles, sometiéndonos a una prueba tras otra mientras aprendemos el amor.

Richard Bach. (Escritor norteamericano)



viernes, 15 de enero de 2016

Semanas blancas.




Soy muy consciente de que hay bastantes lugares donde, este año, la llegada del invierno parece que se esté haciendo de rogar más de lo acostumbrado. En Qarpadia, en cambio, ya hemos tenido la ocasión de ver como muchas zonas quedaban cubiertas por el blanco e inmaculado manto de las primeras nieves; por mucho que una espesa y persistente neblina que desciende de las cumbres se empecine en anegar buena parte del llano.


Es un momento en que los días se suceden cortos, oscuros, fríos y desapacibles; aunque no penséis que por ello la actividad que se viene desarrollando por estas latitudes se vea, en modo alguno, ralentizada. Puede que cambie de apariencia, o se traslade a ubicaciones más propicias, pero permanece latente y alerta pese a que algunos de sus aspectos se nos puedan antojar algo más sobrios.


Además, si los días son cortos es porque las noches son largas, y ahí, amigos míos, es donde los qarpadios saben desenvolverse de manera más notable. Desenfrenadas madrugadas donde se suceden ágapes, mascaradas y todo tipo de sofisticados y tentadores festejos sazonados, inevitablemente, por aquellas perversiones que; en grado y estilo; se consideren oportunas. Todo ello deviene en preludio a los carnavales qarpadios (festejos que aquí cobran enorme relevancia aunque se les imprima un tono algo distinto al que, normalmente, suelen llevar asociado).


El invierno en Qarpadia puede considerarse; en definitiva; un tiempo de recogimiento, pero… recogimiento “relativo”, pues, si bien aquellas actividades más asociadas con el exterior pueden verse; como es lógico; un tanto atenuadas, es mucho cuanto llega a dar de sí todo aquello que acontece “de puertas adentro”, y… sin ir más lejos, mañana mismo, dejaré aquí una prueba irrefutable de los tórridos escenarios a que da pie tan (en apariencia) gélida estación.


miércoles, 13 de enero de 2016

Una mirada al futuro.





Nunca se frena el progreso,
como torrente imparable se desplaza
sin perseguir fin alguno
más allá del propio avance.

No es bueno ni malo en esencia,
no abriga esperanzas ni marca objetivos,
sólo se deja ir pendiente abajo
en virtud al designio de poderes superiores.

¿Qué hacer, pues, con el futuro?
¿Qué utilidad conferirle? ¿Qué proceso encomendarle?
Es el fin que le otorguemos
el que le ofrece sentido,
siendo virtud o defecto
en función de quién lo acate.


martes, 12 de enero de 2016

Una justa ambición.





El que no sienta ganas de ser más, llegará a no ser nada.

 Miguel de Unamuno. (Escritor y filósofo español)




domingo, 10 de enero de 2016

Rincón lánguido.




Son, estos, días de transición, de adaptación a la normalidad tras la resaca navideña, de retorno a la habitual y…, hasta cierto punto, añorada rutina con sus familiares ritmos.

Llegados a este punto; comienzos del mes de enero; me viene aconteciendo, desde hace ya varios años, algo así como una especie de necesidad súbita  de abrir un  “periodo de reflexión” en el cual poder repasar el rumbo de mi existencia más reciente alejado de estridencias y fuegos de artificio.

El rincón que hoy se asoma a la ciudad prescinde, como veis, de cualquier forma de ornato o de pompa que pudieran dar lugar a la distracción. Sólo la pálida luz invernal parece cobrar cierto protagonismo, pero sin menguar (más bien, al contrario) ese halo de introspección sosegada que parece teñir toda la escena.

Sin duda resulta un buen lugar para elucubrar, con el debido esmero, cuál es el mejor modo de poner en práctica todos esos propósitos que solemos albergar cada vez que damos comienzo a un nuevo año.

Que disfrutéis todos de una feliz y “reflexiva” jornada de domingo.



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