Embajadas.

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viernes, 24 de marzo de 2017

Expectación.





En el ánimo de los qarpadios comienza a percibirse una cierta agitación y un inequívoco impulso dirigido a adoptar todos aquellos usos más propios de las épocas que cuentan con un clima de una naturaleza claramente benigna. Si bien la cíclica precisión del calendario pudiera arrojar bastantes esperanzas en ese sentido; la realidad ambiental, en cambio, parece empeñada en frenar tal suerte de expectativas.

No obstante, determinadas ansias no suelen ser de atender demasiado a la razón y, frente a según qué apremios, conviene buscar un modo de darles salida, sin llegar a recurrir, eso sí, a dudosos sustitutivos de escasa valía a nivel práctico.




Todo parece indicar, empero, que aún tendremos que esperar un poco para poder desprendernos de nuestros abrigos y dedicar nuestras horas a disfrutar de todas esas actividades que tanto nos gusta practicar al aire libre.





miércoles, 22 de marzo de 2017

Entente.





Ciertos códigos se esconden
entre gestos manifiestos
y visten de cotidiano
lo que, en verdad, es secreto.

Algoritmos compartidos
y encriptados por detalles
que, aunque se ven, se camuflan
vestidos de accidentales.

Nacen del compromiso
que define a los aliados,
que comparten sin tapujos
lo que al resto se les hurta,
y en la común singladura
que emprenden hayan el modo
de hacer de su compañía
una clara hoja de ruta.

Cómplices del momento,
hermanados sin fisuras,
acometen sus proyectos
sin despreciar la ternura.

Y de ese idioma callado,
de ese lenguaje inferido,
surgirán nuevos vocablos
que prescindan del oído.



martes, 21 de marzo de 2017

Postureo.






Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.



Nicolás Maquiavelo. (Escritor, filósofo y político italiano)


domingo, 19 de marzo de 2017

Rincón feng shui.





Llevo unos cuantos días bastante más ajetreados de lo que ya viene siendo habitual en mi y, he de admitirlo, comenzaba a sentirme un tanto superado por la; en apariencia; inagotable sucesión de labores y compromisos que se estaban acumulado en mi apretada agenda.

Como veis, en Qarpadia, no todo se reduce a relajarse y disfrutar de los despreocupados afanes propios de una vida disipada. Por suerte, siempre, o casi siempre, es posible disponer de los medios necesarios para atenuar, en lo posible, los efectos adversos de esas puntuales sobrecargas de actividad que pudieran llegar a presentarse.

 Que todos podáis, por lo tanto, disfrutar de una feliz, y “armoniosa”, jornada de domingo.



miércoles, 15 de marzo de 2017

Vestida para instruir.






Sapos y culebras.






Puede ser dulce, mimosa…, soñadora.
Sensible al dolor y los pesares ajenos.
Ilusionarse con prometedores futuros
sin rendirse a fatales espejismos.

La abierta mirada de sus ojos,
siempre atentos y analíticos,
defiende en su justa medida cada mérito
sopesando con acierto sus bondades.

Por eso mismo hay momentos,
cuando sus cuentas no cuadran,
en que una furia desplaza
su calidad melindrosa.

Preguntad a quienes, necios,
confundieron su prudencia
y la achacaron al miedo
para salir escaldados.

Ni las falsas correcciones,
ni incorrecciones teatrales,
doblegarán su criterio
o anularan su doctrina.

Por tal razón, sed prudentes
al emitir vuestros juicios
y no invoquéis tempestades
donde prima la armonía.




martes, 14 de marzo de 2017

domingo, 12 de marzo de 2017

Rincón a resguardo.





Normalmente, en cualquier vivienda, las estancias de interior no suelen estar; a priori; demasiado bien consideradas. Tienden a ser sombrías, no cuentan con unas vistas demasiado seductoras y suelen quedarse en un segundo plano si las comparamos con otros aposentos estéticamente más agraciados.

A pesar de ello, no dejan de contar con ciertas ventajas. En los meses de frío, no se muestran tan expuestos a las inclemencias que se manifiestan en el exterior y, por el contrario, durante las épocas de más calor, resultan ser los espacios más frescos de todo el hogar.

Por otro lado, también pueden invitar a gozar de cierto recogimiento y, muchas veces, ayudan a efectuar esa necesaria desconexión que tanto bien nos hace de cuando en cuando.

Seguro que si dedicamos unos minutos a pensar sobre ello terminaremos encontrándoles más ventajas, pero eso lo dejaré a vuestra discreción para que sean vuestros propios gustos e inquietudes los que determinen en vuestra imaginación la naturaleza de tales recintos.

Que disfrutéis todos de una feliz, y “recóndita”, jornada de domingo.



viernes, 10 de marzo de 2017

Visión de conjunto.





A bastantes de nosotros nos resulta familiar la expresión “sueño americano”; frase con la que se pretenden ensalzar las virtudes del estilo de vida de la sociedad estadounidense. El lema en cuestión; si bien se ve sustentado por los casos de un buen número de individuos que, a pesar de sus humildes orígenes, han logrado alcanzar un éxito notable; no es, empero, un reflejo extrapolable al conjunto de la población norteamericana. Por otro lado, el éxito asociado a dicho “sueño” sólo se extiende si va unido a la fama, la riqueza material o; a ser posible; ambas cosas a la vez.

He querido sacar a relucir esta cuestión debido a que, en Qarpadia; se produce un fenómeno; hasta cierto punto, similar. Es algo que me ha costado asimilar debido a mi desconocimiento inicial y a mis propios prejuicios personales, pero, con el tiempo, he ido aprendiendo a encajar las piezas que conforman la peculiar idiosincrasia por la que se rige este espacio y a entender las peculiaridades y entresijos que esconde su lógica.

Partiendo de la base de que no es posible alcanzar una preponderancia económica en el seno de la nación invisible, por carecer ésta de una unidad monetaria que estructure su régimen social, el prestigio que se pudiera obtener nunca vendrá determinado por el factor pecuniario. No queda, por tanto, más remedio que adherirse al régimen “meritocrático” imperante e ir ascendiendo en el escalafón social a través de una actitud seria y comprometida en pos del bien común.




La propia enseña que sirve de símbolo visible para toda esta comunidad, aparece muchas veces acompañada del lema latino “Labor Omnia Vincit” (literalmente: el trabajo lo vence todo). Tengo que admitir que…, la primera vez que vi impresa dicha máxima, francamente, tuve la impresión de que destilaba cierto tufillo totalitario; algo que, por otro lado, no debería extrañarme en demasía teniendo en cuenta que el concepto de servidumbre no sólo se acepta como algo natural, sino que, además, constituye la piedra angular sobre la que se asienta su singular ordenamiento colectivo.

Eso es lo que se desprende de un análisis preliminar basado en aquellas cuestiones más visibles y evidentes; en aquellas sobre las que se detiene el ojo del recién llegado, por otro lado, poco acostumbrado a presenciar determinados episodios de naturaleza bien explícita y, por ende, fácilmente impresionable. Pero no es ahí donde reside la verdadera esencia de este pueblo. Se podría afirmar que, en Qarpadia, coexisten dos órdenes paralelos bien diferenciados; aunque, no por ello, ajenos entre sí. Uno es el ámbito privado; sobre el que no pesa reglamento alguno más que el determinado por lo que se considera de recibo en cualquier persona honesta y consecuente. El otro es el que atañe a la esfera pública y su organigrama social, estructurado de tal forma que todos puedan disfrutar de los mismos beneficios. Este último tiene carácter preferente sobre el primero si, en algún momento, llegaran a entrar en conflicto. Partiendo de esa premisa; la de que todos habrán de remar en la misma dirección; es un deber insoslayable para cualquier qarpadio de pleno derecho y del que resulta imposible abstraerse si no es por alguna causa plenamente justificada.




Es en ese ámbito, el público, donde se obtiene el merecido prestigio cuando se demuestran las dotes, la valía, y el compromiso personal para con el proyecto de la comunidad. Decir de alguien que es una persona honorable (entendido ese honor como el compromiso para con el deber y no como una recompensa o privilegio concedido) es el mayor reconocimiento al que aspiran quienes han decidido abrazar este estilo de vida, lo que, en definitiva, resulta ser una buena forma de ligar el propio interés personal con ese otro de carácter más solidario y desprendido  que redunda en beneficio de toda la ciudadanía.

Para terminar con esta farragosa exposición, me gustaría recuperar una expresión un tanto pesimista en relación a las virtudes del trabajo y que dice así: “el trabajo embrutece al hombre y dignifica a la bestia”, aunque; si bien tal cosa pudiera revelarse como cierta en algunos supuestos; yo añadiría que todo ello dependerá del objetivo que se persiga con ese trabajo.



miércoles, 8 de marzo de 2017

Palabras que son ceniza.





No queda tiempo,
todo es urgente
y, como criaturas desorientadas,
nos movemos veloces
aunque sin rumbo, sin destino,
entrechocando los unos con los otros
en nuestro errático avance,
sin percatarnos de que apenas importa
pues pocos son los que saben
hacia dónde se dirigen.

Entre tanto desconcertado propósito,
entre todas esas voces de protesta amplificada,
a duras penas, la razón busca su hueco
en el reducido espacio sobre el que fiamos nuestro futuro,
segmento ínfimo que es el que media entre nuestros ojos
y la punta de nuestras narices.

No hay lugar para reflexiones pausadas
y se prescinde de los sabios consejos
que el tiempo, desinteresadamente, nos regala.
Enseñanzas que, otrora, dieron muestras de su valía
languidecen invisibles; que no ocultas,
al alcance de la mano.
Y ese saber accesible permanece enmudecido,
consumido velozmente por la llama del hastío
y reducido a cenizas por alientos exaltados.



martes, 7 de marzo de 2017

Cuidados ineludibles.






Se debe proteger al libro mientras se escribe.



Patricia  Highsmith. (Novelista norteamericana)



domingo, 5 de marzo de 2017

Rincón afable.





Con cierta frecuencia nos vemos sorprendidos por el hecho de que aquello que, en principio, se nos pudiera antojar más sencillo es capaz de transmitirnos, a la postre, muchísimo más que lo complejo. Esa fue, precisamente, la sensación que me produjo este rincón la primera vez que lo vi.

Sin recurrir a la sofisticación, ni echar mano de recursos ostentosos, ofrece serenidad a través del orden y la pulcritud de sus formas, sin renunciar, no obstante, al aporte de alguna que otra nota de color.

No voy a ser tan pretenciosos como para afirmar que, de tanto en tanto, me amarguen los dulces, pero no es menos cierto que, en realidad, no suelo precisar de demasiado para poder sentirme cómodo.

Que disfrutéis todos de una feliz, y “obsequiosa”, jornada de domingo.


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