Embajadas

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miércoles, 31 de octubre de 2012

What´s new Scooby Doo?



A pesar de que no estemos hablando de una tradición que goce de demasiado arraigo en España, resulta innegable que; para esa generación que a día de hoy está disfrutando de la infancia; la noche de Halloween terminará siendo reconocida como algo propio. No seré yo quien critique esta festividad que, como otras tantas, resulta ser un claro ejemplo del efecto de la contracultura y que, a fin de cuentas, solo se trata de una adaptación que la sociedad norteamericana ha realizado sobre algunos de los mitos y celebraciones que, en el pasado, le llegaron del viejo continente.

En cambio, sí que hay algo que me disgusta en el modo en que nos estamos haciendo eco de esta “tradición”, no creo que se me pueda tachar de reaccionario por ello; y es que su desembarco en estas tierras se sustenta, casi en su totalidad, en un mero afán mercantilista fruto de los valores de una sociedad de consumo en franco declive.

Pero; y esto es una de esas locuras surgidas entre las penumbras de una noche de obligado insomnio; ¿y si le diéramos la vuelta a la tortilla y añadiéramos un nuevo componente a toda la parafernalia que acompaña a la Noche de Brujas? ¿Y si realizáramos una suerte de recreación de los tormentos que podrían haber acompañado a todos aquellos individuos acusados de hechicería a lo largo de la historia? ¿No sería este un buen ejemplo de la evolución de un rito que, al menos de momento, escaparía a los interesados preceptos de los mercados?

Sabéis que en esta ciudad se tiende a barrer para casa, pero no me parece tan mala idea que; después que los niños se hubieran puesto hasta las orejas de golosinas y digirieran su dulce banquete plácidamente dormidos en sus camas; los adultos pudiéramos continuar la fiesta de un modo un tanto distinto.

Es por ello que, sacando partido de su procedencia así como de su dilatada experiencia en el mundo de los misterios, los monstruos y lo sobrenatural; he tomado prestada la imagen de los míticos personajes de animación que encabezan este post; aunque, como ya habréis observado, en una aptitud un tanto distinta a la que en ellos viene siendo habitual. ¿Habrán sido los primeros en adherirse a mi atípica e indecorosa propuesta?

Ya sea lúbrica o terrorífica…, que paséis todos una feliz Noche de Halloween.




martes, 30 de octubre de 2012

No me cuentes tu vida.



En la tarde de ayer, en una conocida emisora de radio, escuché como el escritor Luís García Montero hacía la presentación de su último libro, titulado precisamente así: “No me cuentes tu vida”. Lo curioso del tema es que ese título, como él mismo manifestó, estaba inspirado en un poema de Benjamín Prado que también lleva ese nombre.

En un momento dado del programa, procedieron a la lectura de ese poema y…, me vais a perdonar pero me quedé tan sumamente prendado que no puedo por menos que reproducirlo aquí.

Sé que no suele ser habitual que ocupe este espacio con obras ajenas (a excepción de las citas, por supuesto) pero creo que la ocasión lo merece y estoy convencido que, si os gusta este lugar, sin duda estos versos resultarán de vuestro agrado. Por favor, disfrutadlos.




No me cuentes tu vida.
No me des la mitad de lo que ya no tienes.
No olvides que el dolor es lo que un golpe recuerda de nosotros
y si lo tocas, puede despertarse, pensar de nuevo en ti.

No me hables del pasado;
si quieres encontrar respuestas, corre en dirección contraria a las preguntas;
ni me arrastres a un tiempo en el que aún no sepa quien eres, pero ya no seas mía.

¿De qué sirve arrojar peces muertos al río?
¿Por qué pintar dianas encima de la herida?
¿Para qué conocerte si te puedo aprender?

Acuérdate: No existe mayor preso que el que duda entre dos puertas abiertas.
Quienes lo saben todo de aquellos a los que aman,
solo los aman… a pesar de todo.
Lo que no busca nadie, deja de estar perdido.

No me cuentes tu vida,
y entonces será solo para ti y para mí.


lunes, 29 de octubre de 2012

Sobre gustos...



Por muy grande que resulte nuestro empeño de evitarlo, siempre que hacemos uso de la escritura estamos dando pistas a los demás sobre nuestra mentalidad, nuestro carácter e, incluso, sobre nuestro estado de ánimo. No importa el asunto que estemos tratando, ni reviste importancia el hecho de estar dejando plasmada una realidad o una ficción,  en cualquier circunstancia estaremos aportando alguna pista (por pequeña que sea) de quienes somos y como pensamos. De poco sirve recurrir al uso de ardides o engaños pues, también nuestras mentiras, hablan mucho de nosotros. Si, a todo esto, añadiéramos la impronta manuscrita a los términos que dejamos impresos, entonces, estaríamos desnudos ante la visión de aquellas mentes instruidas en leer lenguaje que se esconde tras las palabras.

Y… ¿por qué digo todo esto?, os estaréis preguntando. La explicación es muy sencilla. Reconozco que; al menos aquí, en esta ciudad; no suelo ser demasiado elocuente en lo que a mi personalidad se refiere, lo cual no quiere decir que no de constantes muestras de la misma. Una de ellas podría residir en el hecho de que; a pesar de sostener la firme creencia de que casi todo resulta bastante más sencillo de lo que parece; no soy una persona a la que le guste desvelar sus secretos así por las buenas. En modo alguno pretendo ocultarlos, pero…, para descubrirlos, habrá que hacer uso de un poco de ingenio y dedicar algo de tiempo a poner en práctica algunas de las más elementales dotes de observación.

En esta entrada, pues, deseo compartir con todos vosotros una pequeña parcela de mi mismo y que, concretamente, tiene que ver con mis gustos; aunque, eso sí, a fin de no perder la costumbre, tampoco en esta ocasión quiere hacerlo de un modo del todo convencional.

Para ello voy a servirme de parte de la obra de quien ha sido considerado como el arquetipo de “Hombre del Renacimiento”. Esta definición casi siempre va aparejada a un mismo nombre y, sí, me estoy refiriendo al insigne Leonardo da Vinci. Alguien como él no precisa de demasiados preámbulos, así que, como no entra dentro de mis planes aburriros más de la cuenta, pasaré directamente a aquello que deseo exponeros. Entre la obra pictórica de Leonardo figuran los retratos de cuatro damas y, mediante ellos, voy a dejaros una muestra de cuales son mis inquietudes.


El primero de ellos; al igual que su autor; no necesita presentación. Se conoce en todo el mundo, ha sido estudiado, descrito y reproducido hasta la saciedad. Es todo un icono cultural y una de las obras de arte más admiradas de todos los tiempos. Cuando se hace referencia a La Gioconda ¿a alguien le resulta difícil reproducir en su mente la imagen de la que estamos hablando? Pues bien, para mi, La Mona Lisa (1503), no es capaz de trasmitirme emoción alguna. Al margen del simbolismo que impregna la escena en la cual está enmarcada; el gesto neutro de su rostro, la “enigmática” sonrisa que se le supone, la mirada indiferente con la cual se asoma al mundo, no me aportan nada sobre el alma de la modelo. No pongo aquí en cuestión ni la técnica ni el saber hacer del artista, tan solo digo que; a pesar de ser su obra más conocida; la expresión de su protagonista se me antoja demasiado fría y distante.


El siguiente cuadro, sin ser ya tan popular, también resulta bastante conocido. Se trata del retrato de Cecilia Gallerani; amante de Ludovico Sforza (El Moro); que a pasado a la posteridad bajo el sobrenombre de “La dama del armiño”  (1490), en clara alusión al animal que sostiene entre sus manos y que sirve, además, para dotar a esta pintura de un claro componente alegórico. No obstante, tampoco en este caso consigue el genio italiano ofrecerme una ventana por la que poder asomarme al interior de esta joven. Cecilia permanece esquiva, eludiendo la mirada, no se sabe muy bien si distraída o, sencillamente, adoptando una estudiada pose de ausencia. Sea como fuere, poco o nada es lo que sale a relucir de su carácter por la expresión que nos brinda y, hasta cierto punto; al igual que sucede con la obra mencionada anteriormente; nos deja con la duda.

Turno, ahora, para Ginevra de Benci, el primer retrato femenino que Leonardo habría de plasmar durante su larga carrera y que compondría entre los años 1474 y 1475. De ella sabemos que era hija de un próspero banquero florentino y que, en el momento de ser retratada, no hacía mucho que se había desposado con un acaudalado comerciante de nombre Luigi di Bernardo di Lapo Nicolini. Se ha sugerido que el cuadro fue un encargo de un tal Bernardo Bembo, a la sazón embajador veneciano en Florencia, y que muchos de los elementos paisajísticos que aparecen en él tienen un marcado carácter simbólico; prueba de la profunda (aunque casta) veneración que el diplomático sentía por la joven.


Lo cierto es que el retrato de Ginevra no resulta tan realista como lo iban a ser los que le siguieron,  pero tiene otra particularidad que, tal vez, resulte aun más reseñable y que conviene destacar. Es el único de estos cuatro rostros femeninos donde su protagonista observa directamente al espectador (la “Gioconda” está mirando ligeramente a la izquierda) y ese contacto visual es el que nos permite conocer algo más acerca de ella. Se diría que de su rostro emana una gran severidad, como si nos estuviera observando con arrogancia; con desdén incluso; aunque con una tristeza latente asomando en sus ojos (¿desamor tal vez?). Sin duda, este cuadro sí que me trasmite emociones, pero no me gustan.


Y, lo mejor para el final. A mi juicio, injustamente ignorado por el gran público, el retrato de Lucrezia Crivelli; amante también de Ludovico (vaya, vaya con “El Moro”); es para mi el más digno de reconocimiento en cuanto que trasciende la fachada de lo físico para adentrarse en las emociones. Conocido como La Belle Ferronière (1496), en cuanto a su composición, es el cuadro menos elaborado de los cuatro, pues se centra únicamente en el personaje sin recurrir a ningún tipo de añadido. Sinceramente, de este grupo de damas, resulta sin duda la más hermosa y, no solo eso, lo que logra transmitir con su porte (y, en especial, con sus ojos) trasciende lo moralmente saludable. Su mirada infunde fuerza, seguridad y una sensualidad difusa pero, a la vez, ostensible y, lo que es más importante; una clara e inequívoca capacidad para usarla. Tal vez ese fuera el motivo por el que Leonardo no estimó oportuno dotar a esta obra de ningún elemento adicional; la propia modelo ya lo decía todo en sí misma. Puede que también esa sea la razón por la que esta pintura hay sido tan criticada (incluso hay quienes han puesto en duda su autoría) y haya llevado un vida tan azarosa. Si os pica la curiosidad os invito a investigar un poquito.

Así que, resumiendo. Como habéis podido comprobar no soy demasiado proclive a dejarme arrastrar por la tendencias, independientemente de lo aceptadas o reconocidas que pudieran llegar a estar. Nunca dejo de observar, de indagar, pero cuando algo no me trasmite o no me gusta como lo hace…

Un saludo a todos.


viernes, 26 de octubre de 2012

Susurros de otoño.



Aletargadas esencias prestas al desenlace
en el momento preciso, cuando las voces se acallan.

Brisa que de improviso barre los malos augurios
desmontando fortalezas en tinieblas cimentadas.

Cauces que, antaño secos, rebosan de vida nueva,
que verán como sus aguas tiñen de verde la estepa.

Tenue visión que descubre los detalles olvidados,
esas historias vetadas, los engaños desvelados.

Es tiempo de nuevas luces mientras los días se apagan,
pues la llama de esta lumbre cobra más fuerza en la noche.

Hora también de nostalgias al calor de un llar antiguo
de sencillez infalible ante las sombras del mundo.

Regalos siempre obtenidos, aunque no siempre apreciados,
vienen a dar sentidos a unos ojos entrenados.
                                                                                                                      

miércoles, 24 de octubre de 2012

Tras las huellas de un tesón (in)visible.



Volar puentes llena muchas más portadas que tenderlos.

Lorenzo Silva. (Premio Planeta 2012)


martes, 23 de octubre de 2012

El vespre.




Siempre que llega el otoño, me invade una extraña y dulce melancolía que me arrastra por los caminos del sosiego y la contemplación. Me quedo quito observando las cosas más simples y me deleito con el placer de lo sencillo sin más pretensión que estar.

Esta tarde iba conduciendo y, mientras observaba como la mortecina luz de un sol a punto de hundirse en el horizonte dibujaba alargadas sombras en el paisaje, llegó hasta mí una música que he disfrutado ya en innumerables ocasiones. No sé si es por mi mismo, las circunstancias o el entorno que como un escenario había sido dispuesto ante mi (posiblemente, un poco de todo), pero lo cierto es que nunca había escuchado esa canción del modo en que hoy lo he hecho.

No voy a deciros lo que significa para mi, no pienso condicionaros en modo alguno, solo os la dejo aquí y vosotros decidís que hacer con ella y qué sentido queréis darle.

Deciros, eso sí, que se trata de un tema de la artista P. J. Harvey  titulado “The desepserate Kingdom of Love”, extraido de su albúm “Uh Huh Her”. El video que os adjunto es una compilación de algunas fotos de esta cantante reunidas por “Nitologic” y que podréis encontrar en youtube.

Por último os dejo las letras de esta canción (inglés y castellano) pero os advierto que la traducción la he realizado yo mismo y puede que no resulte ni demasiado literal ni demasiado fiel al original. He intentado respetar al máximo la esencia de la idea que pretendía transmitir pero, de todos modos, seguro que habré incurrido en algunas imprecisiones. Espero sepáis disculpar mis fallos.

Saludos y feliz vespre.


video


Oh love, you were a sickly child    Oh amor, eras un niño enfermizo,

And how the wind knocked you down    
y  el viento te derribó.

Put on your spurs, swagger around    
Ajusta con orgullo tus espuelas,

In the desperate kingdom of love    
en el reino del amor desesperado


Holy water cannot help you now    
El agua bendita no te ayudará,

Your mysterious eyes cannot help you    
ni tampoco esos ojos misteriosos.

Selling your reason will not bring you through    
Vender tu razón no te llevará a través

The desperate kingdom of love    
del reino del amor desesperado


There's another who looks from behind your eyes    
Hay otro que observa a través de tu mirada.

I learn from you how to hide    
Quiero aprender de ti cómo ocultarme

From the desperate kingdom of love    
en el reino del amor desesperado


At the end of this burning world    
Cuando este mundo se haya consumido,

You'll stand proud, face upheld    
veré  el orgullo en tu rostro.

And I'll follow you, into Heaven or Hell    
Te seguiré, por el Cielo y el Infierno,

And I'll become, as a girl    
y seré como una niña,

In the desperate kingdom of love    
en el reino del amor desesperado.





viernes, 19 de octubre de 2012

Despedida a una pionera.



Se nos ha ido Sylvia Kristel. La actriz que cedió su cuerpo para que en él pudiera encarnarse el mítico personaje de Emmanuelle, falleció ayer mientras dormía en su casa de Amsterdam a los 60 años de edad. El cáncer que padecía y las complicaciones derivadas del mismo acabaron con su vida, pero, en cambio, han hecho renacer el mito.

De aquellas películas que protagonizó a lo largo de los años 70 nos queda un halo de nostálgico erotismo, reflejo de una época donde se fundían candidez y voluptuosidad. No llevaba aparejado aquel despertar ningún tipo de norma o precepto, no lo necesitaba. No era posible tratar de encasillarlo; ni siquiera hoy lo es; dentro de marcos estéticos o ideológicos. Su propia ingenuidad dotaba a aquella visión del beneficio que confiere la alocada insensatez de quien quiere comprender sin plantearse donde están los límites de esa comprensión.

Eran otros tiempos. Descubrir, experimentar, esas eran las metas. No se necesitaban demasiadas razones. Si visionamos en la actualidad los dos primeros largometrajes de la saga (después, ellos mismos, se fueron desvirtuando) pueden parecernos lentos, insulsos, hasta incluso pueriles, pero los dictados han cambiado mucho desde entonces y ahora no tenemos tiempo para tonterías. “Directos al grano, nada de complicaciones”. No obstante, a mí me continúa tentando la embelesante poética que emanaba de aquellas historias y…, de la cual, os dejo una muestra extraída de la que fue su segunda parte: “La antivirgen”.

“El erotismo empieza allí donde termina lo esperado, acaso no empiece con toda su majestad y significado, sino allí donde termina el placer. No hay mayor belleza que la que llega a destiempo.”

Da en qué pensar ¿verdad?

Pese a todo, se nos ha quedado vacío aquel intrincado sillón de ratán.


Hasta siempre Sylvia.

Adiós Emmanuelle.


miércoles, 10 de octubre de 2012

Antesala.


Llega la hora, llega el momento;
desnuda de piel, no de sentimiento,
atisbas la clave que aportan las luces
huidizas al peso de los argumentos.

Sumida en el halo, atenta a la guía,
escuchas las voces brotar de tu cuerpo,
el pulso salvaje que resta valía,
deseo sumiso que muda en acierto.

Fijada a un destino que pocos comprenden,
entonas el canto por el que me aclamas.
Asumes tu pose y esperas paciente;
espíritu libre, aliento que acata.

Tus poros exudan fragancias prohibidas,
tus venas transportan al hielo y la llama,
tu sexo anhelante y perlado suplica
verse sometido sin prisas…, con pausa.


lunes, 8 de octubre de 2012

Entregada.



La pasión no puede comprar lo que el verdadero amor desea: la verdadera intimidad, la entrega y el compromiso.

David Herbert Richards Lawrence. (Poeta y novelista inglés)


sábado, 6 de octubre de 2012

¿Turismo equivocado?



El diccionario de La Real Academia Española define el turismo como “la actividad o hecho de viajar por placer”. Tan escueta descripción deja abierto un amplio elenco de posibilidades y, por ello, no es de extrañar la ingente cantidad de opciones turísticas con las que contamos para nuestro uso y disfrute. Turismo de playa, cultural, solidario, arqueológico, rural, saludable… e, incluso, sexual. “Cambia de sitio y disfruta como te venga en gana” parece decir la definición con estudiada ambigüedad.

Ahora, cuando los meses estivales se despiden de nosotros los norteños, cuando la luz y el calor del verano migran al sur junto con las aves, parece con si la inmensa mayoría de nosotros; simples currantes mortales en plena recesión; nos viéramos abocados a guardar en le arcón de los anhelos nuestras ansias viajeras (… ¿quién sabe por cuanto tiempo?).

Pero lo cierto; ateniéndonos a lo que nos dice el diccionario; es que viajando y disfrutando ya estaremos haciendo turismo y, ambas cosas, pueden hacerse de muchas maneras. De hecho, turistas los hay de muchos tipos, durante todo el año y en cualquier lugar. Además, como se nos suele decir a quienes nuestra economía no nos permite realizar grandes desembolsos, “siempre es posible viajar con la mente”.

¿Qué tiene que ver eso con el bdsm?, os estaréis preguntando. Pues muy sencillo. De un tiempo a esta parte, parece como si la D/s se hubiera convertido en uno de los destinos más solicitados por parte de grupos y particulares. Un mundo nuevo y distinto, lleno de brillos y alicientes, donde poder evadirse de las preocupaciones cotidianas y, de paso, disfrutar de lo lindo. Primer error. La D/s nunca debe ser entendida como un sustitutivo si no como un añadido y decir, para quien no lo sepa, que si nuestro deseo va más allá de lanzar una rápida y fugaz mirada sobre este mundo, nuestras luchas diarias no solo no desaparecerán si no que se verán incrementadas por otras nuevas.

Por otro lado, hacer turismo, implica contar con amplitud de miras. Debemos desprendernos de nuestros prejuicios y hacernos a la idea de que, allá a donde vayamos, las costumbres, los modos y las formas serán distintos a las nuestros (puede que muy distintos) y, como foráneos, no podemos pretender que se adapten en todo a nuestros gustos. Si no tenemos esto en cuenta estaremos cometiendo el segundo error, pretender cambiar aquello que vamos descubrir antes, incluso, de conocerlo.


Luego estarían las facilidades que nos confieren las nuevas tecnologías para realizar una nueva clase de turismo; más aséptico y relativamente seguro; desde la comodidad de nuestra propia casa. En ese sentido, internet resulta de gran utilidad al ser una ventana desde la que es posible echar un vistazo a buena parte del compendio bdsm. No obstante, conviene tener presente que la red de redes adolece del componente físico que tan importante resulta para nuestra disciplina. Resulta indiscutible el valor que; como vehículo para compartir impresiones, obtener información o debatir conceptos e ideas; puede llegar a tener, pero cojea (y mucho) en cuanto a su capacidad para trabajar los sentimientos y el tan característico discurrir de los sentidos que se gesta dentro de una relación D/s plena. Estaríamos cometiendo un nuevo fallo si pensáramos que, lo que podemos obtener a través de internet, es un fiel reflejo de lo que supone enfrentarse a los retos que conlleva la dominación o la sumisión de alguien en toda su amplitud.

Y… ¿qué decir de aquellos para los que su única motivación frente a los esquivos entresijos que mueven nuestro sentir reside en el puro y simple morbo? ¿Qué apuntar sobre aquellos que se burlan o demonizan nuestro criterio por ser distinto al suyo, espoleados, las más e las veces, por una curiosidad sórdida e insana que no hace si no evidenciar su ignorancia y cobardía? Puedo entender que no compartan nuestra particular filosofía y que, incluso, les pueda parecer repugnante, decadente y depravada, pero, como no creo que nadie vaya a obligarles a asumirla, no alcanzo a comprender el encono que pueden llegar a mostrar para combatirla. Nuestra libertad individual siempre termina donde empieza la de los demás.

Cuando lo que se busca es sumergirse en el componente, digamos… más “típico”, del universo bdsm, pero sin llegar a implicarse a fondo o emocionalmente, como en cualquier lugar o circunstancia donde la afluencia de visitantes empieza a ser importante, en el caso que nos ocupa, no deja de haber también una serie de servicios que, salvando las distancias, vendrían a ser los equivalentes a los parques temáticos. La oferta de profesionales de la D/s es amplia, variada y en continua expansión. Pagas, entras y te subes a las tracciones que más te interesen. Si te decepciona, te vas cuando quieras, pero el importe de la entrada no es reembolsable. Si te quedas con ganas, al día siguiente vuelves a pagar y entras otra vez. Así de sencillo, no hay que engañarse. Se trata de una opción como otra cualquiera y, de hecho, son muchas las personas a las que les parece la más cómoda y placentera. ¿Real o irreal? Bueno, aquí cada cual esgrime sus propios argumentos y lo cierto es que, tanto los de unos como los de otros, tienen su punto de razón. Ciertamente, carece de continuidad y de implicación profunda, pero… ¿qué turismo la tiene?


En definitiva. Pocas cosas hay tan humanas como la propia curiosidad y, cuando queremos adquirir conocimientos sobre algo que ignoramos, siempre buscaremos ampliar los horizontes de nuestra mirada. Pero, cuidado. Siempre que nosotros seamos los recién llegados, tomémonos un tiempo para observar y descubrir y no intentemos que todo gire en torno a nuestras propias ideas. Esto no quiere decir que no seamos capaces de aportar cosas de nuestra propia cosecha, al contrario, pero antes tendremos que esperar un poquito para comprender las particularidades de nuestro destino y así saber como adaptar nuestros conocimientos con los de aquellos que ya estaban antes que nosotros. Seguramente, en ese momento, ya no seríamos turistas si no… residentes.

Un saludo a todos y buen finde.

Un fuerte abrazo mi sierva.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Ferres.



En el capítulo de hoy sobre ilustradores le ha tocado el turno a Ferres. ¿Qué decir sobre este conocido y polémico artista gráfico?

Lo cierto es que, acerca de su vida privada, muy poco. Con gran celo, mantiene su identidad y orígenes en el más absoluto secreto y tan solo nos ofrece alguna que otra pista, aunque, estas, resulten más bien vagas y confusas. Según él mismo comenta en su sitio oficial, nació en 1968 en algún territorio insular indeterminado, se define como católico no practicante y… hasta ahí llega toda la información que ofrece sobre si mismo. He intentado dar con algún dato más que pudiera arrojar algo de luz sobre sus antecedentes personales pero; al menos por el momento; me ha resultado una tarea imposible. Lanzo desde aquí un llamamiento a todos los que puedan aportar algo sobre esta cuestión para así dar una imagen más amplia y definida sobre este autor. Dicho esto, paso ahora a ocuparme de su faceta artística, apoyándome, sobre todo, en lo que se desprende de sus propias palabras.

Ferres cuenta en su página que siempre le ha gustado dibujar y que, desde muy joven, se vio atraído por el lado más salvaje y trasgresor del arte erótico. Menciona tres películas que le marcaron mucho en este sentido: Ilsa, La loba de las SS (Don Edmonds, 1975), Calígula (Tinto Brass, 1979) y Heavy Metal (Gerald Potterton, 1981) siendo, este último,  un claro ejemplo de los intentos de aquella época a la hora de establecer un género de animación enfocado, exclusivamente, para adultos. De su estética, sin duda, Ferres tomó buena nota en su día y, en la actualidad, es un hecho que no pasa desapercibido.


 

Pero sus influencias no se vieron limitadas al terreno cinematográfico. El auge de los comics que se vivió entre las décadas de los 70 y los 80 del siglo pasado supuso todo un revulsivo (en la estética, la temática y las técnicas empleadas) para este tipo de publicaciones. Muchas editoriales surgieron al calor de las innovadoras ideas que se desprendían del trabajo de autores de nuevo cuño y, aquellos años, supusieron todo un boom creativo en el mundillo de las viñetas.

Sus inquietudes a ese respecto, en un principio, se decantaban más por el género de la ciencia-ficción y bebían de los universos creados por artistas como Boris Vallejo o Chris Achilleos; sin olvidarse del que ha sido considerado como el mayor referente de la estética “underground”, Richard Corben.


Fue mientras cursaba sus estudios universitarios cuando Ferres tuvo la oportunidad de tomar contacto con la técnica de la aerografía, de la que, a posteriori, sería capaz de sacar bastante provecho. El mismo, se define como un dibujante tradicional que, poco a poco, se ha ido familiarizando con las nuevas técnicas que han ido surgiendo. De hecho,  cuando en 1997 decidió probar suerte con “Naked Earth” (su primera incursión en el comic para adultos) comenzó a darle forma tan solo con el lápiz y la ayuda ocasional de la acuarela. No sabía por aquel entonces si sería capaz dar difusión a aquella idea que bullía en su mente, ni tan siquiera si le sería posible darle término, pero, poco a poco; a pesar de las estrecheces económicas a las que, según el mismo, tenía que hacer frente; pudo ir haciéndose con un soporte informático adecuado mientras adquiría las nociones necesarias para utilizarlo.


Las entregas iniciales de “Naked Earth” le proporcionaron un pequeño desahogo monetario aunque no el suficiente como para poder despegar del todo. Mientras permanecía centrado en este proyecto, se asoció con otras personas aunque, ciertamente, sin mucho éxito, por lo que decidió seguir trabajando por su cuenta aunque sus progresos fueran más lentos.

En 2001, completados ya los dos primeros libros de la saga “Naked Earth”, comenzó a desarrollar el tercero de la serie; “Naked Earth - Shadowside”, que iba a suponer un punto e inflexión en su carrera. Se decantó definitivamente por una línea argumental claramente bdsm, además de llevar a la práctica muchas de las técnicas con las que había estado experimentando. Nacía el estilo Ferres por el que, a día de hoy, se le conoce.


Finalmente, “Naked Earth” quedó aparcada (no se sabe aún si de forma temporal o permanente) y Ferres se dedicó a otros proyectos, en su mayoría, con una ambientación más medieval (Masque, The Steel Trap Maiden, A Pasaje East, Death in the Haren o Jinni son buenos ejemplos de ello) retomando, aunque fuera brevemente, el género futurista con “Tempest”. Su último trabajo, hasta la fecha, lleva por título “Red Riding Hood” y el argumento que nos propone está basado en el conocido cuento de Caperucita roja, aunque la época que ha elegido para ubicarlo no sea exactamente la que suele darse por sentada.

Respecto al modo en que ilustra sus historias, decir que, desde hace ya algunos años, Ferres se ha volcado de lleno en las nuevas tecnologías y únicamente recurre al lápiz para dar forma a sus esbozos iniciales. El resto del proceso lo desarrolla a través del PC. Su forma de trabajo, según el mismo describe, es lenta, metódica y detallista, tendiendo, incluso, al perfeccionismo; sobre todo a la hora de trabajar los volúmenes mediante el color. Pese a ello, no deja de haber quienes lo critican por un exceso de artificialidad y por no saber dotar de expresión al rostro de sus personajes. No son estos, no obstante, los motivos a los cuales se recurre para vilipendiar a Ferres con mayor frecuencia.


Incluso en páginas dedicadas exclusivamente a la difusión de material para adultos, muchas de sus ilustraciones han sido censuradas y es que, en ocasiones, su estilo cruento, descarnado y atroz no hace concesión alguna. En su obra, no teme reflejar imágenes extremadamente violentas y sanguinarias, y eso, a veces, le pasa factura. De todas formas, él cuenta con su público y, este,  ya sabe qué es lo que puede encontrarse.


Como no quiero ser yo el que agite ningún tipo de polémica,  podéis acudir a su página oficial o a algunos de los diversos portales de cómics eróticos que existen en la red; allí hallareis, no solo los últimos trabajos de Ferres, si no, también, los de muchos otros artista.

Como siempre, quedo a vuestra disposición para que ampliéis o corrijáis cualquiera de los datos que aquí he dejado expuestos.

Ya me contareis.

Un saludo a todos.

martes, 2 de octubre de 2012

A wonderful world.



Privadas reflexiones que atisban rumores,
oculta entre el musgo de glorias pasadas,
asciende la ruina oculta en el claro
del fasto incoherente que nunca acababa.

Ya nada es constante salvo la propia inconstancia
que arrastra a su paso cimientos raídos.
Curioso destino, errante y complejo,
verdad enturbiada de un tiempo impreciso

“¿POR QUE? ¿POR QUE?” ya hay voces que claman.
“¿POR QUE NO?” responden los que ya han perdido.

La lucha, ya en ciernes, se antoja cruenta,
se buscan pretextos que acallen conciencias
para, a fin de cuentas, volver al principio
y así, ya sin cargas, bajar la careta.

Las ruinas que queden serán los testigos
del sueño anhelante surgido en bajezas.
Reposo esforzado que dicen algunos;
no cambian las formas, más bien, las cabezas.

“¿POR QUE? ¿POR QUE?” será la premisa.
“¿POR QUE NO?”,  entonces, será la respuesta.


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