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viernes, 24 de enero de 2014

Los precios de la apariencia.


En estos últimos siete días, nuestros lúdicos compañeros le han estado dando muchas vueltas al “coco”. Esto no es nada nuevo; sobre todo para aquellos que ya los vamos conociendo un poquito; pero, la verdad, de un tiempo a esta parte, los noto como más centrados, más inclinados a cultivar inquietudes y sumergirse en reflexiones más profundas.

En su departamento de estudios sociológicos, están prestando mucha atención a la superficialidad de muchos de los comportamientos sociales actuales, o, dicho de otro modo, a esa costumbre cada vez más extendida de mostrar ante los demás una imagen que, en honor a la verdad, ni nos representa ni nos identifica.

Ellos creen que; en muchos de estos casos; tal actitud no obedece a la vanidad, el afán de notoriedad o la creencia de sentirse superiores. Mas bien, al contrario, lo que mueve a determinadas personas a adoptar ciertas pautas o comportamiento, es el miedo a sentirse excluidos, rechazados, y al temor de que; si se mostraran ante los demás tal y como son en realidad; nadie querría saber nada de ellos. Como suele suceder con casi todo, esto puede ser una verdad a medías pues; qué duda cabe; aquellas personas que alberguen alguna mala intención en sus actos no la van a exponer a las claras. Pero cuando ese miedo no parte de una mala conciencia sino de una mala percepción de uno mismo…, ahí la cosa ya cambia bastante.


Desde luego, esto no quiere decir que no se tengan que guardar unas mínimas formas y un saber estar acorde con cada circunstancia. No se trata de aplicar constantemente un excesivo recato ni tampoco dejar salir ese instinto troglodita que; aunque bastante atenuado según se van sucediendo las eras; todos conservamos dentro.


Conforme se va desprendiendo de las conclusiones de este estudio, las personas que se comportan con naturalidad, sin necesidad de incurrir en actitudes estandarizadas y sin preocuparse demasiado por las críticas que; por su aspecto, sus gustos o inclinaciones; puedan verter sobre ellos, tiende a ser más felices y, además, resultan muchos más atractivas para los individuos de su entorno que aquellas otras que tienden a mostrar unos hábitos mucho más “encorsetados”.


Aunque…, claro, también esto dependerá de la visión que cada uno quiera darle.


Un saludo para todos y feliz y (hasta cierto punto) desinhibido finde.


7 comentarios:

  1. Toda apariencia al final cae por su propio peso, algo que no debería suceder, lo mejor siempre es mostrarte como eres y quien desee quedarse es porque realmente vale la pena, son esas amistades que se conservan por su valor.

    Un beso Qarpatian, buen fin de semana.

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    Respuestas
    1. Amistad inquebrantable; diría yo; pues no juzga aunque no entienda. Tal vez no comparta todas las apreciaciones del otro, pero seguirá viva mientras sí comparta el respeto mutuo.

      Saludos afectuosos, Ame. Disfruta mucho del finde.

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  2. Todos en cierta forma debemos guardar las apariencias porque hay muchos momentos en que no podemos actuar como desearíamos porque nos vemos condicionados por infinidad de factores que nos hacen valorar actuar de forma distinta y no tiene porque ser negativo, pero es cierto que eso puede hacer que nos acostumbremos a ser quien no somos incluso cuando no es necesario guardar las formas, perdiendo asi nuestra esencia...

    Como todo, en su momento y en su justa medida...

    Seguro que los ludos yan disfrutado con esta investigacion porque ejemplos hay infinidad...

    Besines dulces


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    Respuestas
    1. Yo, en este caso, disiento un tanto contigo, dulce sirva, pues para mi existe una clara diferencia entre "guardar las formas" y "guardar las apariencias". Lo primero supone para mi un "saber estar", un no excederse cuando no toca a fin de favorecer la convivencia. Lo segundo, en cambio, siempre me ha sonado a fingimiento, a tratar de dar una imagen distorsionada de los acontecimientos para salir indemne de una acción poco recomendada y de naturaleza innoble.

      Podría resumir mi parecer en: "Adaptación sí, simulación no".

      Un beso y un azote, mi dulce e inquisitiva sierva.

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    2. Tienes razón mi Señor, esa es una diferenciación necesaria pero yo no habia considerado, craso error, esa que Tu mencionas como simulación...pensaba en un saber estar, en un tener que adaptarse para vivir donde y como nos corresponde, no en la doblez mal intencionada, pero bien existe y hay que tenerla en cuenta para alejarnos de ella.
      Como siempre es un gran placer aprender de Ti y darme cuenta de cuantas cosas me puede aportar estar bajo Tu guía...
      Gracias por hacerme ver.
      A Tus pies
      Besines dulces

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  3. El corsé social, de los cánones y la madre que los trajo. Como los odio, y como en cierta manera peco...

    Con lo genial que es la naturaliad para todo, lo divertida y ligera....

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    Respuestas
    1. Ciertamente, Pommette, a veces resulta extremadamente difícil abstraerse de determinados condicionamientos; condicionamientos que, por otro lado; no suelen ser "políticamente correctos" pero sí asiduamente empleados.

      Un cordial saludo.

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