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lunes, 9 de junio de 2014

La reflexió de les gatetes.




2 comentarios:

  1. Sola, sin nada más en la mente que aquello que me llevó a estar así, mirando a la pared blanca que frente a mis ojos muestra con cruel claridad mi defecto, y sin piedad ante el dolor que siento, me exige allí donde me encuentre no llantos ni suplicas, sino decisión y coraje. No puedo hoy, mi Señor, escapar de aquello que me atormenta por no ser quien demandas, se muestra mi interior inflexible y me dice que llegó el momento...

    Quisiera postrarme a Tus pies, suplicarte Tu perdón y ofrecerte mi mirada para que en ella vieras mi sincera entrega y mi decidida predisposición a enmendarme, a resarcirte con todo cuanto me pidas, mas no puedo hacerlo, mi Señor, aunque mi mayor deseo seria Tu clemencia, no puedo siquiera nombrarlo a sabiendas que no sería aceptado si no es acompañado de mis corregidos actos...

    Quisiera decirte que nunca más, pero son tantas las veces que lo he dicho que su sonido me avergüenza. No prometeré hazañas por mucho que las desee, y no soñaré sin medida con un mañana por mucho que me ilusione, sino que ahora será el momento que te ofrezco, y no porque no albergue la esperanza, y no porque no sepa a donde anhelo llegar, sino porque sé que mi alocado animo me pierde, porque en mi egoísmo te pierdo y con ello desprecio cuanto hemos logrado...

    No importa que no creas nada de lo que digo, yo tampoco lo haría, aunque sé que no dudas de mi y por ello sigues guiándome. Agradecida aquí estoy para continuar, para someterme a Tus designios, aunque como ahora, resulten dolorosos, pues en Ti confío y creo, eso si haberlo demostrado...

    A Tus pies, mi Señor.
    Besos dulces

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    Respuestas
    1. Dices muy bien, mi sierva, en lo que respecta al coraje; más creo que te equivocas en el objetivo que asignas a su uso.

      No resulta tan relevante dar cumplida cuenta a mis demandas; más bien cabría preguntarse: ¿cuales son las tuyas?

      Cuando puedas responder con seguridad a esa pregunta, todo se verá mucho más claro y te resultará, obviamente, más sencillo. Podrás entonces aplicar toda esa fortaleza, que sé que atesoras, en el "punto de apoyo" concreto que te permita mover "tu mundo".

      Un beso y un azote, mi dulce y reflexiva sierva.

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