Embajadas

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sábado, 31 de marzo de 2012

Convencionalismos. (III)



Un poco en relación con lo expuesto en las anteriores entradas de esta serie, existen ciertos comportamientos o prácticas de índole sexual que, en determinadas circunstancias (caso de ciertos modos de entender D/s) parecen no estar demasiado bien vistos al ser considerados como algo que, en cierta forma, merma la autoridad que los dominantes ejercen sobre sus sometidos.

Concretando un poco más, parece como si ciertas personas pensaran que cuando una Ama le efectúa una felación a su esclavo, o una sumisa puede disfrutar de un cunnilingus proporcionado por su Señor, constituyera un contrasentido y que, si se adopta el rol dominante, incidir en ese tipo de actividades fuera algo así como degradarse (con el, además, consiguiente desprestigio).

No voy a entrar aquí a valorar que resulta más idóneo o si es o no conveniente ofrecer a nuestros sometidos esas formas de placer. Pero si el motivo para no hacerlo resultara ser el mismo que he dejado expuesto un poco más arriba, entonces, con la mayor sinceridad, he de reconocer que no alcanzo a comprender esa forma de dominación.

¿Qué he querido decir con eso? Simplemente: una de las mayores “ventajas” que precisamente ofrece el ejercicio del dominio sobre otra persona reside en la total disponibilidad de esta a satisfacer las apetencias o gustos de aquel a quien se entrega; y si entre esos gustos figuraran las mencionadas variantes… ¿qué debería impedirles llevarlas a la práctica? Si, como he dicho, la única razón obedece a que no esté bien visto o a la creencia de que no resulte apropiado… ¿no estarían esos mismos dominantes privándose a sí mismos de la autoridad que se les supone? Y…, al hacerlo, ¿no estarían cediendo su propia libertad de elección ante un mero (y cuestionable) formulismo?

Resulta, cuanto menos, paradójico que sea precisamente dentro de la propia esfera bdsm desde donde se trata de imponer un acotamiento inamovible y una serie de premisas de obligado cumplimiento cuando en el origen de esta tendencia subyace la necesidad de rebelarse contar lo establecido y la demanda irrenunciable de poner vivir nuestra propia sexualidad de la forma que estimemos más oportuna.

Todos cuantos, de una forma u otra, sentimos la llamada del bdsm, deberíamos de ser los primeros interesados en no caer en el delirio dogmático y no olvidar nuestras verdaderas máximas que son las de: “sano, seguro y consensuado”. Más allá de eso, las puertas hacia nuestra diversidad deberían quedar siempre, al menos, un poquito entreabiertas.

Un saludo a todos.


jueves, 29 de marzo de 2012

Convencionalismos. (II)



Otro de los puntos que me gustaría poner de relieve con respecto a los mitos de la D/s es la extendida creencia de que cuando un individuo abraza la sumisión es como si aceptara, de un modo implícito, el hecho de convertirse en una especie de bien común a disposición del resto de dominantes.

Aunque no niego que, para algunas personas, esto pueda resultar la principal motivación de cara a adentrarse en el universo bdsm, a poco que se piense, comenzarán a aparecer las dudas sobre lo oportuno o desacertado de este razonamiento. No voy a decir que la entrega tenga que ser siempre considerada como algo personal e intransferible, pero, los casos en los que no sea así, siempre estarán abocados a tener una duración limitada. Me explico:

La dominación, por definición, lleva aparejada un inequívoco componente de liderazgo y, por ende, este no será entendido del mismo modo por todos los dominantes. Cada cual tiene sus propias particularidades y señas de identidad que, partiendo de una base común, nos otorga ese rasgo diferenciador que es el que; las más de las veces; termina decantando a una persona a ponerse, o no, a nuestro servicio.

En buena lógica, lo que para un dominante pueda parecer la cosa más natural del mundo, para otro puede constituir un ataque frontal a sus principios y, por lo tanto, no resulta posible estar prestando servicio a un mismo tiempo a dos formas de entender el dominio que sean diametralmente opuestas.

Es, principalmente, por ese motivo que considero que todos los dominantes debemos mostrarnos extremadamente cautos en el momento de realizar según qué requerimientos a quienes, viviendo la sumisión desde el convencimiento, no se deben a nosotros; no ya porque su perspectiva sea distinta, si no porque, simplemente, puede que no les este permitido. Y es que…, si para reafirmar nuestra autoridad lo hacemos a costa de socavar la de otros, es más que posible que, más pronto que tarde, se nos gire la tortilla y nos veamos afectados por las consecuencias de nuestra propia falta de tacto.

Bien es cierto que nuestra condición puede, y debe, hacernos acreedores de respeto, y así debemos exigirlo, pero este no debe exceder nunca al que se le supone a cualquier otra persona, independientemente de su condición o del rol que ostente.

Respetemos la diversidad en los demás y tendremos argumentos con los que poder defender la nuestra.

Un saludo.


miércoles, 28 de marzo de 2012

Amores distintos.



Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor.

Tácito. (Historiador romano).

martes, 27 de marzo de 2012

Convencionalismos. (I)


Ya he comentado alguna que otra vez la sorpresa que me causa el hecho de que, dentro del ámbito bdsm, se den tantas cosas por sentadas o sobreentendidas. Pero lo cierto es que, a medida que va trascurriendo el tiempo, esa sorpresa no deja de crecer.


A menudo, cuando he hablado de este tema lo he venido haciendo de un modo bastante general y, aunque haya habido momentos en los que he tratado de algún caso concreto, en esta ocasión quisiera hacer hincapié en algunas cuestiones que parecen ser bastante recurrentes.

La primera de la que quiero ocuparme; por ser, tal vez, la que más se repite; es el eterno dilema: “¿Tiene cabida el amor en la D/s? ¿Sí o no?”

A mi entender, cuando…, desde el más total y absoluto desconocimiento respecto a otra persona, iniciamos una relación con ella, no resulta demasiado conveniente partir con ningún tipo de premisa que acote o restrinja de una forma tan categórica (ya sea a esa persona con la que iniciamos una nueva andadura, a nosotros mismos o a ambos a la vez).

Sé que muchas veces, yo el primero, tendemos a rentabilizar nuestras experiencias pasadas de un modo excesivamente cauto, lo cual, en principio, no tiene por qué ser algo malo. Ahora bien. No debemos olvidar que quienes no nos han causado daño alguno no tienen por qué pagar los platos rotos de otros.


También puede darse el caso de que, simplemente, no estemos buscando nada a un nivel tan profundo y, en esa circunstancia, tampoco habría nada que objetar, siempre y cuando, eso sí, dejemos claras desde un principio cuales son nuestras verdaderas intenciones y no cerremos del todo nuestras propias opciones de llegar a algo más si, con el tiempo, los acontecimientos sientan las bases para que así sea.

En definitiva: “¿D/s con amor?” Puede que sí o puede que no. Que el normal desarrollo de cada relación lo determine. Sin presiones, sin plazos, sin agobios. Si tiene que ser llegará.

Un saludo a todos.






viernes, 23 de marzo de 2012

Ligero de equipaje.



Miradas curiosas, huidizos pensamientos que buscan conocer la esencia acrisolada de una mente esquiva. Se preguntan por su extraño cariz, se interesan por su origen y demandan explicaciones que ayuden a desvelar su origen.

Mas… ¿cómo resumir mediante simples vocablos todo el extenso e intricado armazón que nos compone? ¿Cómo determinar nuestra propia naturaleza sin recurrir al engañoso impulso de ocultar nuestras vergüenzas? ¿De qué estamos hechas las personas más allá de nuestro físico envoltorio y qué verdades esconden nuestras almas?

Somos y dejamos de ser. Llegamos, estamos, ¿desaparecemos? ¿Qué nos hace, qué nos mueve? Nunca es fácil responderlo.

Si quisiera definirme, no sabría qué decir. Únicamente acertaría, si cabe, a enumerar parte de lo que llevo en el pequeño atillo que me acompaña en el viaje:

Tengo los astros del cielo,
la luz del sol de mañana
,noches de luna llena,
”tempestes” iluminadas.

Tengo niebla, lluvia y tierra,
verde de la foresta, gris de las nubes bajas.
Tengo el silbido del viento.
Tengo el sonido del agua.

Tengo el saber de otras voces,
de experiencias reveladas,
los escritos de mil plumas,
 palabras y más palabras.

Tengo acordes y redobles.
Tengo rif´s e incluso gaitas.
Tengo luces entre el humo
de cavernas atestadas.

Tengo pasiones ocultas,
sé de amor y desengaño,
de momentos compartidos,
de sueños, besos y abrazos.

…Y, así, si continuara,
no habría fin a esta serie,
pero puede servir de ejemplo
de cuan ligero es su porte.


miércoles, 21 de marzo de 2012

Hábitos tóxicos.



La envidia es causada por ver gozar a otro de lo que deseamos; los celos por ver poseer a otro lo que quisiéramos poseer nosotros mismos.

Diógenes. (Filósofo griego).


lunes, 19 de marzo de 2012

Arte?



Recuerdo un documental en el que, allá por los años noventa, se abordaba el tema de la creatividad con fines publicitarios. En él, el desaparecido actor Dennis Hopper hacía las veces de narrador y planteaba la pregunta de si la publicidad en sí misma podía llegar a ser calificada como un “Arte”. Es más, llegaba incluso a cuestionarse qué cosas podían ser consideradas como “artísticas” y porqué. Y, para demostrar cuán ambigua y subjetiva podía llegar a resultar nuestra respuesta, realizó un pequeño experimento.

Encuadrado en un paisaje agreste y semidesértico que bien podría corresponder a algún lugar entre los Estados de Nevada o Colorado, sentado en una especie de diván que ejercía de contraste con el entorno, cogió un vaso que contenía un líquido con un color determinado (pongamos el azul). Hizo como si fuera a bebérselo y, a continuación, lo escupió sobre un lienzo en blanco que reposaba en el suelo a sus pies. Repitió la operación con otros fluidos de colores diferentes (rojo, amarillo, verde…) imprimiendo a sus esputos un carácter distinto cada vez. Cuando por fin se dio por satisfecho, tomó entre sus manos el resultado de tan dispersora actividad y la observó con gesto complacido, tras lo cual, la giró y la mostró a la cámara.

“¿Es esto arte?”, preguntó. Lo cierto es que mi primera impresión al ver el resultado de su trabajo fue la de estar contemplando un pegote sin ningún tipo de aliciente, ni visual ni de cualquier otro tipo. Pero, entonces, la imagen cambió y pudo verse aquel mismo lienzo sobre un fondo negro. “¿Y ahora? ¿Es arte?”, volvió a preguntar. Nuevo cambio de imagen y el mismo cuadro, pero ahora, enmarcado. “¿Ahora?”. Con diferentes marcaciones sucediéndose como si fueran diapositivas. “¿Y ahora?”.

Finalmente, para rematar aquel ejercicio, podía verse la obra de Dennis colgada de una pared y flaqueada por otros cuadros de estilos diversos. “¿Y ahora…?”, repuso con cierta sorna, “¿…es más arte?”.

Lo cierto es que la percepción de aquel objeto variaba muchísimo en función a como fuera presentado, pero, en sí, el objeto era el mismo y el modo en que había sido confeccionado no cambiaba en absoluto: un hombre escupiendo colores sobre una tela blanca.

“Y… ¿a dónde quieres ir a parar?”, os preguntareis. Pues a que no deja de haber quien considera la D/s como una especie de “Arte” y a que, en cierta forma, yo estoy de acuerdo con ese planteamiento. No importa que se trate de una práctica (las más de las veces) restringida al ámbito íntimo. No importa que su naturaleza resulte chocante, marginal o transgresora (muchas de las cosas consideradas como arte lo son o lo han sido). No importa que no resulte del gusto de todos (tampoco lo pretende). Lo importante está en su fondo, en su esencia, pues es innegable que a muchos nos resulta inspiradora.

Con esto no quiero decir que se pueda poner al mismo nivel de otras disciplinas que exigen una técnica y un talento muy superiores, pero ello no es óbice para despreciar todo cuanto exige y aporta.

Cada cual le añadirá su toque distintivo, la dotará de una luz diferente o se decantará por unos colores u otros, pero eso no quiere decir que tenga que carecer de mérito.

Como en su día hiciera el bueno de Dennis, dejo la pregunta en el aire.

Un saludo.


sábado, 17 de marzo de 2012

Tempus fugit.



Cada cosa en su momento, un momento para cada cosa. Recurrente máxima, denostada o socorrida según el caso. Ejemplo de nuestros esfuerzos por armonizar un tiempo que, constantemente, se nos escapa. No hay instante que perder, lo pasado ya no existe.

Mas, en la hora tranquila, como en un plácido estanque, merced a las rutinas antaño dictadas, me deleito contemplando esa voluptuosidad cotidiana que..., en mi limitado entendimiento, se me antoja como uno de los más sublimes placeres.

Observo complacido; medio a escondidas, sin llegar a ocultarme del todo; invadido por un vouyerismo sinvergüenza y descarado, como te aprestas para el dulce tormento que intuyes próximo y que tu cuerpo anhela, rebelando sus deseos mediante inequívocos signos.

Como cualquier otra vivencia, no puede huir esta de su condición efímera, y es de este modo, consciente del hecho, que me dejo arrastrar por la belleza cautivadora de aquello a lo que ya estamos acostumbrados; sorprendiéndome siempre ante su frescura, congratulándome por los matices que me son dedicados.

Y así, en el anochecer de mis días, si se da el caso de que vengan a interpelarme sobre la naturaleza de mis actos o gestas, es más que probable que de mi boca (si no es faltando a la verdad) no surjan relatos de grandes hazañas. En cambio, no albergo temor alguno a equivocarme al afirmar que no tendré que avergonzarme por haber despreciado lo que, en su momento, ha sido puesto ante mis ojos y podré presumir de haber disfrutado de todo lo bueno y puro que en mi vida ha acontecido.

Tenedlo presente amigos míos, pues…tempus fugit.


lunes, 12 de marzo de 2012

Ociosa.



En la ausencia y en la espera,
cuando faltan atenciones
y aparecen tentaciones,
no es momento de ceder.

Por eso en esos instantes,
para evitarse problemas,
no existe mejor manera,
que buscar algo que hacer.

viernes, 9 de marzo de 2012

Disidencia.



Antes de nada, quisiera agradecerle a DonJuncal la enorme deferencia que ha mostrado al considerar este blog digno de recibir un premio. La cordialidad y simpatía que, desde su fundación, ha mostrado con esta humilde ciudad ya han de ser considerados el mayor de los regalos.

El presente que me hace me brinda, además, la oportunidad de expresar mi parecer respecto a este tipo de galardones que; sin ánimo de menospreciar ni ofender a nadie; pierden, a mi entender, la esencia que se supone al reconocimiento de una labor concreta para convertirse en una mera y simple cadena de mensajes, con un alto componente de camaradería, pero sin mayor trasfondo.

Hacía ya algún tiempo que parecían haberse diluido (como tantas y tantas cosas) debido al uso indiscriminado que se llegó a hacer de los mismos durante un determinado momento y, no quiero ser deshonesto, no pude por más que respirar aliviado cuando sucedió tal cosa. No pretendo parecer ingrato ante quienes hayan pensado en mi con anterioridad, pero he llegado a un punto en el que no me resulta coherente intentar ocultar mi verdadero sentir ante esta cuestión.

Es por esa razón que este será el último premio de estas características del que me voy a hacer eco y, por ese motivo ruego, a todos cuantos soléis dejaros caer por estas calles y  que me acompañáis en mis desvelos, tengáis a bien dispensarme de tener que vincularme a nuevas concatenaciones como esta. Cordiales, sí, pero en el fondo vacías.


Por último, decir que (para no romper la cadena en esta ocasión y ya que este premio nació con carácter itinerante) me gustaría compartirlo no solo con un número de blogs limitado, si no con todos los que, de una u otra forma, están vinculados con lo que significa la D/s. A los de reciente creación, a los de ya larga andadura y a esos otros que, desaparecidos, han dejado profunda huella en nuestro intelecto y nuestro sentir.

Reconociendo y asumiendo mis rarezas, las someto a vuestro juicio.

Un saludo a todos y feliz y perverso finde.

jueves, 8 de marzo de 2012

Día Internacional de la Hipocresía.



Aunque soy muy consciente de que, cuanto voy a expresar aquí, estará basado en la particular idiosincrasia de esta pequeña nación llamada España, mucho me temo que en otras partes del mundo la situación, respecto a este tema, si es diferente lo será para peor.

Como muchos ya sabríais de antemano, hoy se celebra el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”. Plenamente convencido de la necesidad de que se den fechas en las que poner de relieve las reivindicaciones, históricas y justas, de  multitud de colectivos, decir que lo que se viene haciendo, de un tiempo a esta parte, con esta celebración en concreto raya, en ocasiones, la desvergüenza.

Antes de nada, decir que no pretendo criticar la labor de tantas y tantas personas que, de forma noble, práctica y (las más de las veces) desinteresada, dirigen sus esfuerzos a eliminar las barreras que separan a hombres y mujeres. Pero, llega este día y no puedo, por más que lo intente, evitar sentirme asqueado por el uso partidista y miserable que se hace de los esfuerzos legítimos de muchas personas.

Desde todas las instituciones de carácter público nos llegan, en el día de hoy, multitud de mensajes, eslóganes y discursos encaminados a hacer notar la firme voluntad de nuestros dirigentes de sumarse al carro de la igualdad. En los medios de comunicación se hacen eco de la noticia porque es lo que toca, lo mismo que si fuera el día contra el sida, contra el cáncer o contra la comida basura. Se dan charlas y conferencias por doquier y vemos en nuestras calles multitud de carteles adheridos a las fachadas indicándonos cual es la consigna que debemos proclamar.

Pues bien. Mi pregunta es la que sigue. ¿Qué se hace desde esos organismos públicos para atajar la verdadera raíz del problema? Lanzo esta cuestión pues desconozco la respuesta. Sé que, al menos en esta piel de toro en plena caída libre, uno de los principales escollos a la hora de equiparar a féminas y varones en el ámbito laboral (que ha fin de cuentas ese fue el germen de esta celebración) es la desigual retribución de unas y otros a la hora de realizar un mismo trabajo. ¿Qué se ha hecho a ese respecto? ¿Me quieren decir que las administraciones públicas no cuentan con los datos e información necesaria para detectar cuando se produce una discriminación de este tipo? ¿Acaso los impuestos que pagamos no se rigen en función a nuestro salario? ¿Se trata de un problema de difícil solución o un problema que no se quiere solucionar?

Pero claro, siempre se puede recurrir a proclamas populistas en el día señalado y desembolsar un puñado de monedas en octavillas de colores llamativos (exiguo gasto en comparación al que en verdad sería menester aplicar). Se nos llena la boca de “Compañeros y compañeras” para referirnos a la masa de la que esperamos obtener un beneficio electoralista. Y, por si esto fuera poco, siempre nos quedará el socorrido recurso de lanzar cortinas de humo con las que desviar la atención del verdadero problema ¿o acaso nos vamos a creer que la reciente y estéril polémica entre la Real Academia Española y ciertos grupos pro-igualdad sobre el uso no sexista del lenguaje a saltado a la palestra, en las jornadas precedentes, por mera coincidencia?

No quiero extenderme más, pues son muchos los ejemplos que se podrían dar acerca de la sobredimensión que se da a algunos de los aspectos de esta cuestión y el escaso interés que se muestra por otros mucho más importantes. Pero, no os preocupéis. Mañana será día 9 y, como no, todo seguirá igual.

Un saludo.

martes, 6 de marzo de 2012

陰陽 (yīnyáng).



Esbozo, modelo y obra que atrapa la luz esquiva.
Envidia de las hermosas por las bellezas que guardas.
Exvoto para aquel templo de los antiguos misterios,
que evoca con su presencia olvidadas enseñanzas.

Es tu destello invisible a los ojos del profano,
alma de aquella joya a los dioses consagrada.
Son tus formas el pretexto que da forma a la palabra,
gema que, aún incorrupta, de la roca es arrancada.

Anhelas que te cincele dando así fe de mi oficio,
sentir mi mano en tus pliegues, en tus curvas, en tu carne.
Deseas que yo te esculpa y no sé como explicarte
que el mérito del deleite no es tan solo de una parte.



lunes, 5 de marzo de 2012

Líneas rojas.



Sé que, nos guste o no, en cualquiera de las muchas facetas que presenta nuestro día a día, son muchas las cosas que se dan por sentadas sin que, realmente, tengamos un motivo que respalde tan engañosa e infundada certeza.

Cuando hablamos de todo cuanto rodea las relaciones D/s, se dan muchas situaciones donde, esto, se refleja de un modo muy notorio y, una en particular, me llama poderosamente la atención.

Desconozco hasta que punto os sentiréis identificados al leer lo que voy a exponer a continuación, pero seguro que a la inmensa mayoría de vosotros os va a sonar de algo, y es que entre nosotros, pobladores del indeterminado y etéreo universo bdsm, suelen establecerse vías de comunicación de índole muy diversa. Resulta muy lógico el hecho de buscar el modo de compartir experiencias y ampliar nuestras miras y conocimientos. Pero, es tal la diversidad de nuestro mundo, tan amplio el expectro que abarcan nuestros gustos y preferencias, que resulta imposible pretender establecer una uniformidad incuestionable que, por otra parte, en poco ayudaría a ampliar nuestros horizontes.

Dicho esto, a veces, nos encontramos con personas que confunden la cuestión “compartir” con otra, un tanto distinta, que sería la de “interrogar”. Aquí entran en conflicto  las libertades de cada uno, pero, eso sí, no tiene por qué haber ningún problema porque es cada cual el que determina hasta donde quiere “compartir” y ninguno de nosotros (al menos esa es mi opinión) deberíamos insistir o molestarnos cuando no vemos nuestra curiosidad satisfecha.

No dejo de estar al tanto de la sutil incoherencia que encierran mis palabras cuando me refiero a  aspectos vinculados con el entrono D/s, pero no debemos olvidar que; por muy extrovertida que pueda parecer una persona, por mucho que sea el morbo o la sordidez que empleé habitualmente en sus comentarios; no dejará de tener parcelas de su intimidad que no deseé desvelar y, cuando así sea, no hay discusión o reproche posible. Todos somos libres de decir o callar lo que creamos oportuno (incluso reos y criminales tiene ese derecho) así que no acabo de comprender porqué esta circunstancia suele estar en el origen de tantas y tantas desavenencias y desencuentros.

Para ilustrar un poquito cuanto he plasmado aquí, os dejo este video donde se aborda este tema en clave de humor mediante un lenguaje bastante explícito.

Espero que, al menos, os arranque una sonrisa.

Saludos.



video


Si os ha gustado este video-montaje, sabed que es obra de “loulogio” y que si lo buscáis en youtube.com daréis con más muestras de sus inquietudes artísticas.


sábado, 3 de marzo de 2012

Una visión del mundo.



La perversión precoz del espíritu y de la moral nos conduce a la saciedad de los placeres pasados y nos impide que gocemos de otros nuevos; y que hasta lo que puede excitar más el espíritu del hombre (exceptuando la ambición, que es el más poderoso de todos los móviles), esto es, el espectáculo de las bellezas de la naturaleza, y los viajes, nada logran en un alma semejante, o anteriormente perdida.

Lord Byron. (Viajero y poeta británico).


jueves, 1 de marzo de 2012

Cuestiones a tener en cuenta. (...y IV)



No me es posible negar que en esta breve serie (en la que me he servido de reflexiones y palabras ajenas) he tratado de incidir sobre las mencionadas “cuestiones” de un modo claramente aleccionador. Sin duda, este hecho, no se os habrá pasado por alto a la inmensa mayoría de vosotros. Pero quisiera, antes de dar por concluido el asunto, exponer aquí los verdaderos motivos que me han impulsado a apropiarme de tales discursos.

 En mi condición de dominante, siempre he de mostrarme extremadamente cauto a la hora de sopesar los pros y los contras de mis actos y decisiones. Todas las personas en mi misma condición deberíamos de ser conscientes de la enorme responsabilidad que conlleva la entrega que se nos brinda y la confianza de la que se nos hace depositarios. No se trata aquí de ir formulando una serie de directrices y ya está. La cuestión reviste todo un cúmulo de particularidades que van mucho más allá y han de ser tenidas en cuenta. Además, siempre estará al acecho el riesgo de sucumbir a la tentación de abusar de ese poder que nos ha sido conferido.

Por eso, porque nuestros errores en esa materia no solo los vamos a pagar nosotros, (aunque dicho así pueda parecer una contradicción) convendría conservar siempre una cierta humildad que nos ayude a no endiosarnos y creernos con más derechos de los que realmente tenemos.

Son, por tanto, estas citas un recordatorio para mi mismo. Una ayuda de cara a no perder el norte y; aunque sin duda sería posible incluir muchas más; una muestra de aquellas cosas que debo tener presentes.

“Quien tiene el mando… manda”(1), pero el mando siempre lleva aparejadas responsabilidades, como, por ejemplo, el hecho de no incurrir en ciertos riesgos que, a nivel personal, tal vez no tendríamos inconveniente en asumir.





(1)     Robert Mitchum interpretando al Almirante Halsey en el film LA BATALLA DE MIDWAY dirigido por Jack Smight. Universal Pictures, 1976.



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