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miércoles, 3 de febrero de 2016

Cincelada.




Todo estaba preparado
en mi pequeño taller:
banco, herramientas, planos
y mucho afán en mi haber.

Sólo faltaba sustancia,
la vital materia prima
con que dar forma al proyecto
que mi cabeza albergaba.

Probé con mil elementos,
calculé permutaciones,
pero siempre fracasaba
por no encontrar un buen molde.

Cierto día, casualmente;
cuando ya desanimado
sopesaba echar el cierre;
llegó a mis manos un bloque
de un infrecuente elemento.


Confuso, aunque esperanzado,
me dispuse a trabajarlo
y, en los primeros momentos,
confieso que me perdía.

No es que fuera yo un novato
ni menguada mi valía,
mas… me costaba labrarlo
y comprender su energía.

Mientras buscaba la forma
de acceder a sus secretos
descubrí que; poco a poco;
ni entorno se trasformaba.

De mi empeño se nutría
todo un nuevo ordenamiento
y de aquel diamante en bruto
un estímulo sin nombre.

Apenas sin darme cuenta,
la forma fue cincelada,
aunque también vi mudado
el cariz de mi mirada.



4 comentarios:

  1. Pero qué bonito post!!! A esto lo llamo ARTE… Precioso…

    Un placer!! Bsoss de madrugada…

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    Respuestas
    1. Tanto como arte..., no sé. Pero, sin duda, cuenta con una envidiable inspiración.

      Un fuerte abrazo, Ginebra.

      Eliminar
  2. No se por donde empezar, esta vez me abruma tan solo la idea de pensar que entre esas palabras puede hallarse la humilde esencia que siempre he portado, algo que no tiene para mi ningun merito pues forma parte de mi sin que yo haga nada, y que seas capaz de darme la oportunidad a diario de aprender a servirte viendo lo que nadie vio y apreciando lo que muchos despreciaron sigue sorprendiendome.

    Me gustaría poder volver a leer Tus palabras pero en estos días en que la autoestima no está demasiado elevada mis ojos se nublan y no quiero llorar ante tan bellas e inmerecidas palabras porque no se lo merecen en absoluto.

    Merecen lo que siempre has merecido, que me postre a Tus pies, te mire a los ojos y continúe deseando aprender entre Tus manos mientras t'estimo molt.

    Gracias mi Señor por arriesgarte conmigo, por apostar por tan pobre mineral para Tu obra y hacerme Tuya.

    Besines dulces
    A Tus pies

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quien no lo ve... no lo disfruta. Quien no lo disfruta... no puede valorarlo. Si no se valora... difícilmente florece, y... si no florece... se pierde.

      Cuando está a nuestro alcance poder disfrutar del placer de esos matices que la vida nos brinda de tarde en tarde..., despreciarlo resulta insensato (por no decir estúpido).

      Un beso y un azote, mi dulce y "complementaria" sierva.

      Eliminar

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