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martes, 18 de enero de 2011

Cera



El empleo de la cera está muy extendido dentro de las prácticas bdsm y, su uso, puede dividirse en dos variantes. La primera, y tal vez la más vistosa, se basa en el empleo de velas mediante las cuales “regar”  a nuestr@s sometid@s. La segunda (en este caso más orientada a las prácticas de sumisión masculina) consiste en la aplicación de ceras depilatorias, pero no con fines estéticos (que también puede ser el caso), si no con un carácter más enérgico y aleccionador.  Ambas, pueden dar mucho juego pero conviene tener en cuenta varias cuestiones antes de aplicarlas sobre nuestr@s sierv@s.

Con respecto a las velas, no está de más recordar que no todas son iguales. La temperatura de fusión de las mismas puede variar considerablemente en función a su naturaleza y a los compuestos que se les hayan añadidos durante su elaboración. Pueden llegar a producir quemaduras realmente graves si no se utilizan adecuadamente, así que siempre es aconsejable asegurarse. Si tenemos dudas (como en cualquier otro tipo de prácticas) lo mejor será abstenerse y, si ya lo hemos probado, nunca está de más hacer un pequeño test en nosotros mismos (sobre todo cuando las velas son nuevas y aunque ya las hemos usado del mismo tipo) como, por ejemplo, verter unas gotas en el anverso de la mano. De este modo, nos podremos hacer una idea muy aproximada de cuales van a ser sus efectos.

A priori, las velas más seguras son las blancas de parafina. Su temperatura de fusión es relativamente baja y su cera tiende a solidificarse con rapidez. Las que más riesgos conllevan son las de cera natural que solemos encontrar en tiendas naturistas o en las secciones de decoración de grandes almacenes. Entre medias, existe toda una amalgama de variables. Las velas coloreadas, debido a los tintes usados a la hora de confeccionarlas, pueden resultar una incógnita demasiado arriesgada, pero no suelen dar problemas si su compuesto base es, como ya he dicho, la parafina.

Cuidado también con los cirios y las candelas aromáticas. Van muy bien para crear ambiente, pero no son las más aconsejables para ser aplicadas sobre el cuerpo ya que, normalmente, están hechas para durar y, debido a esto, su cera se derrite a temperaturas muy altas. Este hecho, es uno de los indicativos que nos permitirán saber cuales son las velas cuya cera entraña mayores riesgos.

El tiempo y la experiencia nos ira dando más pistas pero, a veces, esa experiencia también puede ser un inconveniente y es mejor no confiarse. No todas las personas tenemos el mismo tipo de piel y lo que para unos pueda ser prácticamente inocuo para otros puede ser causa de importantes lesiones. Además, debido a la inmensa variedad de aditivos que pueden estar presentes en las ceras, siempre existe cierta probabilidad de que se presenten cuadros alérgicos hacia algún compuesto determinado. No estaría de más, cuando una persona se someta a este tipo de práctica por primera vez (sobre todo cuando tenga antecedentes que la hagan proclive a padecer algún tipo de reacción), que tomemos la precaución de realizar un pequeño ensayo en alguna zona de su piel que no sea especialmente sensible.

Tampoco resulta muy conveniente derramar la cera sobre el cabello. Dependiendo del tipo, puede adherirse o dañarlo de tal manera que se haga necesario proceder a un concienzudo corte. Si esa es nuestra intención, pues bien; si no, cuidado.

No debemos aplicar aceites o lociones sobre la piel de nuestr@s sumis@s antes de someterlos a una sesión con cera, ya que, estos, pueden actuar como amplificadores del calor y provocar quemaduras que, en otro caso, no se darían.

Para todos aquellos amantes del fetichismo (como es mi caso), conviene no olvidar que la cera de algunas velas, debido a su composición, puede dejar una mancha indeleble. Si durante nuestras sesiones nos gusta hacer uso de determinadas prendas deberemos ser bastante cuidadosos si no queremos estropearlas o deslucirlas.

Por último, tener presente en todo momento que, aquí, estaríamos “jugando con fuego” y, por ese motivo, nunca debemos bajar la guardia. No solo debemos velar por la seguridad individual de nuestr@s sumis@s si no, a un tiempo, extremar las precauciones a fin de no provocar un incendio (entre ellas la de no dejar nunca ninguna llama encendida sin vigilancia ni próxima a cualquier elemento susceptible de entrar en combustión).

Luego estarían los distintos modos en que se puede aplicar esta clase de correctivo en particular. Básicamente, pueden dividirse en dos tipos que son (por llamarlos de algún modo) el “goteo” y el “vertido”.

El primero nos ofrece muchas más alternativas ya que puede hacerse de forma lente, continuada o más rápida. Nos permite ir cambiando de ritmo e intensidad (dependiendo de la distancia recorrida por la cera antes de impactar sobre la piel, los efectos podrán ser más o menos agudos). Las posibilidades son, casi, infinitas. Hay quien, incluso, usa a su sierv@ como un lienzo para plasmas pequeñas y efímeras obras de arte. Como en casi todas las prácticas, la imaginación de cada cual es la que pone los límites.

En el caso del vertido, necesitaremos hacer uso de velas más gruesas que nos permitan disponer de una cantidad razonable de cera derretida. Nos serviremos de ella para  salpicar a nuestros alumn@s con una mayor contundencia y de un modo más repentino. Lo malo es que tendremos que esperar un rato para repetir la operación, a no ser que hayamos tenido la suficiente previsión de disponer de varias velas a modo de reserva.

Retirar, después, la cera seca de la piel resulta relativamente fácil. También aquí podemos optar por diversas opciones. Se puede desprender con la mano, sin mayor complicación, de forma bastante rápida, o podemos servirnos de algún utensilio para deshacernos del cerumen poco a poco mediante la aplicación de pequeños y efectivos toques sobre el mismo (una fusta o un látigo de colas cortas pueden resultarnos muy útiles para este propósito).

En cuanto a la “depilación disciplinaria”, no hay mucho que decir. Se trata de una práctica cotidiana pero aplicada, en este caso, con otros fines. Los diferentes tipos de cera por los que podemos optar son la “caliente”, la “templada” y la que ya viene preparada en bandas individuales y que  pueden adquirirse con facilidad en muchos establecimientos.

¿Precauciones? Las mismas, sobre todo en lo que concierne a la cera caliente. Aunque, normalmente, lo que se busca con este sistema no es la sensación de calor si no el dolor que se genera al arrancar el vello de raíz.

Bueno. Seguro que me he dejado más de una cosa en el tintero, así que…, espero con impaciencia vuestras apreciaciones.

Un saludo a todo el mundo.

10 comentarios:

  1. Apreciaciones????emmmmm.....esta novata no puede aportarte muchas o mejor dicho....ninguna...pues en esto estoy mas pez aun que en lo demás (que corte)....pero si puedo decir que me gustó tu explicación....y me la leeré de nuevo mas adelante con calma....

    Es información muy útil sobretodo para las novatas...jeje

    Un abrazo y como siempre....gracias

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  2. Me ha gustado mucho el post.

    Me encanta la cera y que me "pinten" con ella. Las sensaciones al notarla caer, como mi cuerpo se tensa esperando las siguientes gotas, increíble.

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  3. Espero que te haya servido de orientación, dánae, y de inspiración también.

    Un besito.

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  4. Gracias por tus elogios, haydée, y por tu sugerente comentario. Muy descriptivo.

    Un beso.

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  5. Tengo una cuenta pendiente que saldar con la cera y espero poder hacerlo algún día...por ahora me quedo con su información, sus recomendaciones, muy sensatas por cierto, y reflexiones. Es un placer pasar por su rincón.

    Un besito.

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  6. Gracias por la explicacion,he aprendido mucho con ella..
    un saludo

    nectar

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  7. Llego a este blog como a muchos otros...de blog en blog :)

    Gracias por la entrada, nunca está de más información que ayude a hacerlo de manera más apropiada.

    Yo sí voy a hacerte una "apreciación", nos hablas de dos maneras de retirar la cera; con la mano sin problemas o con algún artilugio tipo fusta. Entiendo la intención de ambos pero me gustaría dejarte una tercera;

    Una sesión donde se juega con cera suele ser bastante intensa, el cuerpo se tensa mucho ante los juegos con calor y al dejar de usar cera se enfría de manera muy rápida. Desde mi experiencia personal diré que además la cera es el único juego en el que la mente también se enfría con rapidez así que por qué no una bañera templadita? la cera sale estupendamente bien al estar en contacto con agua templada.

    Un saludo

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  8. Espero que puedas saldar esa deuda que dices tener, minerva, y que, cuando lo hagas, te resulte lo más enriquecedor y placentero posible.

    Un besito para ti también.

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  9. Gracias a tí por la visita y por dejar tu comentario, nectar.

    Me alegro de volver a tenerte por aquí.

    Hasta la próxima.

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  10. Bienvenida angzalais.

    Tomo nota de tu apunte que tendré muy en cuenta en el futuro.

    Espero poder seguir teniéndote por aquí para que nos aportes tu punto de vista y añadas nuevos enfoques a lo que aquí se comenta.

    Gracias y vuelve cuando quieras.

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