Sutilezas estivales.

 


El verano afloja los nudos  

del recato que el invierno tejió,  

cuerpos que antes se ocultaban  

ahora rozan la luz sin disimulo.  


Las calles se llenan de piel dorada,  

risas que escapan de normas antiguas,  

mas un velo de coquetería leve  

aún danza entre las cálidas sombras.  


Aunque en esa libertad ligera  

persisten estudiadas sutilezas

como ese gesto que se retiene un instante 

o esa escena que no se despliega del todo.

Comentarios

  1. El mar, la hora dorada, cervezas (sin alcohol, en mi caso) y buena compañía. ¿Qué más se puede pedir para vivir un verano perfecto?
    Un besazo sutil y estival

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