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domingo, 9 de febrero de 2014

Compases de sumisa.


Ataduras invisibles,
que acotando anatomías,
desdibujan certidumbres
mientras dan vida a las sombras,
y entre tanto; de estrecheces
y voluntad retenida;
clama la voz convencida
que en su silencio es sonora.

Instruida en los rituales;
poco a poco elaborados;
va ejecutando los pasos
marcados por directrices
y al descubrir los matices,
entre giros y paradas,
sigue, fiel, la partitura
por esas notas marcada.

Aunque se tema al tropiezo
de una torpeza fortuita,
no por ello se disipa
su voluntad que es de acero,
y en su fuero, convencida,
mantiene la pauta adoptada
de una costumbre adquirida
y de eficacia probada.


2 comentarios:

  1. Que alegría mas grande siento cuando sumisa sigo ese ritmo que perfectamente se acompasa con mi propia esencia y cuanta desazón, incertidumbre y pesar me embarga cuando, perdida fuera de la melodía que Tu marcas, me sumerjo en los nimios caprichos que me tientan.

    Haré de ese pesar recuerdo para combatir mis tentaciones y del único compás que deseo seguir mi motivo de vivir. Sé que está en mi mano, y que tengo la fortuna de que Tu me ayudas con Tu firmeza y con Tu amor...

    Gracias mi Señor...
    A Tus pies

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al igual que sucede con la música, no es lo mismo dejarse llevar por un ritmo cuando es armónico que intentar buscarle un sentido a las notas cuando estas surgen desafinadas.

      Un beso y un azote, mi dulce y sincrónica sierva.

      Eliminar

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