Convencida de sus armas,
vende la piel del oso
antes de haberlo cobrado.
Sin mover un solo dedo
maneja sus propios tiempos
con asombrosa maestría.
Segura, se regodea
y anticipa sus deleites
con certera complacencia.
Saborea sus conquistas
sabedora de sus artes
y sus fiables efectos.
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