Cambio de agenda.

 


Con un cierto formalismo,
un año más cierras ciclo
en el cuaderno en que apuntas
tus compromisos diarios.

Nuevas páginas esperan
la rúbrica de tu mano
y a albergar recordatorios
que te eximan de despistes.

Pero hay un fondo encubierto,
una sutil pincelada
que define las razones
de un proceder definido.

Cada una de tu líneas
comparte el mismo cimiento,
indisoluble al carácter
de los dedos que la imprimen.

Hay un mensaje velado
implícito en esas letras
deslizándose entre frases
que simulan ser triviales.

Porque incluso en lo accesorio,
se hace patente el origen
de la tinta que se emplea
para plasmar tus acciones.

Comentarios

  1. Hermoso poema *.*
    Creo que los Propósitos de Año Nuevo nos pueden ayudar a mantener el rumbo deseado de nuestra vida, siempre y cuando no nos obsesionemos con ellos.
    A veces hay que saber leer no sólo las líneas, sino entre ellas y en los espacios en blanco.
    Un abrazo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares