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viernes, 4 de abril de 2014

La teoría del encauzamiento.


La cautela parece ser un rasgo bastante extendido por todo el reino animal y, en gran medida, su razón de ser está íntimamente ligada al muy necesario instinto de supervivencia. Aquellas especies que, por lo general, no obran con la debida prudencia, se suelen ver abocadas a la extinción en el momento en que tiene que hacer frente a una amenaza; a no ser, claro está, que sean capaces de desarrollar con relativa rapidez los mecanismos necesarios para eludirla o, de ser necesario, hacerle frente.

El ser humano, obviamente, no puede desligarse de su naturaleza animal y el éxito adaptativo que lo ha llevado a convertirse en la especie hegemónica de este planeta tiene bastante que ver con esa cautela. Con esta afirmación no se trata de poner en duda la valía de los innumerables ejemplos de audacia que se  han venido produciendo a lo largo de nuestra historia; pero, si bien los “audaces” han abierto la senda hacia infinidad de logros, han sido los “prudentes” quienes han sabido sacarles mayor provecho perfeccionándolos y haciéndolos accesibles para el resto.

No obstante; y esto es lo que ha estado trayendo de cabeza al “Departamento de Ciencias del Comportamiento” de la ludoteca durante varias semanas; parece como si un importante número de individuos hubieran desarrollado una suerte de carencia de confianza en relación a algunos asuntos que, al menos, en principio, no parecen tener demasiada relevancia. Indagando sobre esta cuestión, creen haber dado con el origen de muchas de las teorías conspiratorias que; cada vez con mayor asiduidad; viene a salpicar las crónicas de actualidad con mayor o menor fortuna. ¿Distorsión de la realidad, clarividencia o, simplemente, dependencia malsana en relación al recelo? Aún es pronto para decirlo pues los estudios no han podido arrojar, por el momento, datos concluyentes.


Lo que sí parece probado es que existe un cierto consenso entre las personas con tendencia a adherirse a este tipo de hipótesis. Esa concordancia vendría determinada por la creencia en un ente supranacional de estructura indefinida que se estaría ocupando de mantener bajo control a la práctica totalidad de la población mundial mediante el uso de las más refinadas técnicas de manipulación mental. El libre albedrio estaría siendo manipulado mediante algoritmos, estadísticas y un sinfín de formulaciones matemáticas con el objeto de establecer en nosotros unas pautas de conducta predeterminadas (eso sí, de un modo muy sutil y sin que nos estuviéramos percatando de  ello).


Un ejemplo de todas estas veladas maquinaciones (atendiendo siempre al punto de vista de nuestros lúdicos amigos)  podemos encontrarlo enmascarado en “EL MITO DE TCHUPÓN”; que ya fuera esbozado por Jan, allá por la década de los 80 del pasado siglo, en su obra “El Señor de los Chupetes”. En virtud de esta “teoría”, existiría una oscura trama para convertirnos a todos en adictos al “chupeteo” en cualquiera de sus variantes; de ahí todo el elenco de productos que se han desarrollado con el único de fin de ser llevados a la boca. Ya siendo unos bebés, se nos introduce en ese círculo vicioso cuando se nos somete al tiránico influjo de los chupetes (de ahí la relación) y, una vez “abducidos”, todo lo demás viene determinado por puro y simple condicionamiento.

Bueno. Puede que haya algo de eso detrás de ciertas costumbres, pero no olvidemos que algunas de ellas; con un poco de práctica; pueden llegar a resultar bastante placenteras.




Que tengáis todos un feliz y conspirativo finde.



4 comentarios:

  1. Muy buena reflexión.
    Feliz finde :)

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    Respuestas
    1. Lo mismo opino yo, Amowhor, y es que, últimamente, parece como si las mentes "lúdicas" estuvieran empezando a adquirir una cierta coherencia.

      Un fuerte abrazo.

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  2. Las costumbres arraigadas siempre son dificiles de superar, y supongo que los chicos de la ludo, por esta vez, no desvarian mucho y se acercan bastante a la realidad...

    Personalmente, en mi infancia no consiguieron que adquiriese el placer que se les suponia a los chupes porque me parecian de material antinatural y me daban cierto repelus, y por eso, quizas ahora me decante tambien por materiales mas naturales...quien sabe....;)

    Y no digo mas, que despues se sabe demasiado y ya dijimos hace poco que el exceso de informacion no es precisamente bueno...;)

    Un chup....digo....besines dulces
    A Tus pies

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    Respuestas
    1. No subestimes, mi sierva, el poder de la costumbre y la emulación. Tal vez de pequeña no consiguieran atraerte a su doctrina, pero, sea como fuere, finalmente, no has podido desligarte de ese hábito.

      A los hechos me remito.

      Un beso y un azote, mi dulce y hambrienta sierva.

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